Manifestación Aernnova Barcelona
'Los 500' de Serra Soldadura piden amparo al Gobierno para evitar el cierre: "Si pierdo mi trabajo, me destrozan la vida"
La plantilla exige al Ejecutivo que retire las ayudas a la multinacional vasca Aernnova Aerospace, matriz que ha forzado el concurso de acreedores voluntario de la planta industrial catalana
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Son 500 las personas que llevan mes y medio peleando contra la que era una crónica de una muerte anunciada de su empleo. Son medio millar de almas, más de 200 en la planta de Serra Soldadura de la Zona Franca de Barcelona, que han protestado, propuesto medidas, pedido ayuda a la empresa y las administraciones y, ahora, tras una vida de dedicación, están a escasos días de perder su trabajo y sustento.
Varios cientos de trabajadores de Serra Soldadura se han concentrado frente a la Delegación del Gobierno en Catalunya y Subdelegación del Gobierno en Barcelona. Allí, han pedido amparo al Ejecutivo para garantizar los puestos de trabajo y para exigir, por otro lado, que se retiren "la financiación pública que nutre a la multinacional vasca Aernnova Aerospace", la multinacional vasca --matriz de la catalana-- que el pasado marzo forzó un concurso de acreedores voluntario y un ERE concursal para su plantilla.
Entre los manifestantes está Otilio Navidad, un empleado que, a sus 58 años, ha dedicado su vida a Serra Soldadura, donde ha trabajado 34 años. Le embarga la congoja al pensar que quedará desempleado a su edad, sabiendo lo difícil que será volver a entrar en el mercado laboral. Le indigna verse en esta situación en la que, posiblemente, en cuestión de días quede a merced del Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) y el paro tras todo el esfuerzo derramado a lo largo de su vida.
"Es una empresa viable, pero la matriz nos ha cortado la financiación. Se ha llevado nuestros beneficios y no los ha guardado para futuros proyectos. Pretenden ahogarnos y cerrarnos", critica. A Otilio, vecino de Gavà le quedan "siete años para la jubilación" y se ve como una potencial víctima "del edadismo empresarial". "Si pierdo mi trabajo, me han jodido la vida", lamenta.
La vía "menos humana"
"Creo que esta gente (Aernnova Aerospace) son unos irresponsables. No saben ni lo que han hecho. Si pensaban que la empresa no era viable, se podían haber tomado medidas que lleva reclamando el comité de empresa muchos años. Se podía reducir progresivamente la plantilla, o ir incentivando que la gente se fuera voluntariamente", declara. "Pero han optado por la vía más dura y menos humana: cargarse a toda la gente de una tacada. Es lo peor que nos pueden haber hecho", sentencia.
Coinciden con su análisis Antonio Rodríguez y José María Galeote, también trabajadores. Con 33 y casi 20 años de vida laboral en la empresa, recalcan que Serra Soldadura siempre ha sido un lugar en el que quedarse y medrar. Pero, a sus 53 y 59 años, la perspectiva de que se les devuelva de un plumazo al mercado laboral se plantea como caer en el abismo. Rodríguez subraya que, precisamente, se están produciendo muchos EREs y ERTEs en los últimos tiempos.
Manifestación de los trabajadores de Serra Soldadura frente a la Delegación del Gobierno Barcelona
Rodríguez afirma sentirse "traicionado por la gerencia de Serra Soldadura". Se sabía desde hace tiempo --explica-- que "la cosa iba a acabar mal". "Cada vez entraba menos trabajos y proyectos. Planteamos a la gerencia que se valorara un plan de jubilaciones anticipadas, que se diera valor a la voluntariedad, reducir la plantilla con buenas indemnizaciones". Sin embargo, este vecino de El Prat apunta a que dirección de Serra Soldadura ha dejado pasar el tiempo hasta que, cuando han hecho algo "lo han hecho por la espalda, de un plumazo".
Por su parte, Galeote ve como, a sus casi 60 años, no llega ni a la jubilación ni la prejubilación. Por su edad, tampoco ve cómo va a encontrar empleo si la planta cierra. "Me voy a ir al paro con 1.000 euros y una indemnización asquerosa de 20 días por año trabajado del FOGASA. Imagina cómo voy a estar...". "La empresa nos ha hecho lo peor que podía hacer, no ha mirado por la gente. Nos ha clavado un cuchillo por la espalda" a pesar de que "llevamos un año haciendo propuestas y pidiendo hacer un plan de viabilidad de la empresa". Residente en Barcelona, ve la subasta con cierto escepticismo. "Si saliera, la empresa que la comprara, se tendría que quedar con mínimo el 70% de la plantilla", pero da por hechos esos recortes.
Apoyo institucional
Al encuentro de los trabajadores, después de reunirse con el delegado del Gobierno Carlos Prieto, han acudido la alcaldesa de Sant Boi y presidenta de la Diputació de Barcelona, Lluïsa Moret y la subdelegada del Gobierno en Barcelona, Mª Carmen García. "Estamos a vuestro lado. Canalizaremos estas demandas hacia el Ministerio para ver cómo os podemos apoyar. Sois una empresa importante para Catalunya. Intentaré acompañaros y hacer todo lo posible para que la situación llegue a buen puerto. Estamos aquí para lo que necesitéis", se ha comprometido García.
Manifestación de los trabajadores de Serra Soldadura frente a la Delegación del Gobierno Barcelona
"Para todas las instituciones, representáis y sois el símbolo de lo que importa en la industria catalana, una industria sólida, solvente, reconocida en nuestro país y que no se puede perder por los caprichos de multinacionales que solo tienen intenciones mercantilistas y economicistas. Haremos todo lo posible. No podemos perder este valor en nuestro país", ha clamado Moret.
"Representáis también a muchas familias que tienen derecho a tener vidas dignas y no es justo cómo se ha llevado a cabo este proceso, con premeditación, alevosía y sin tener en cuenta que detrás hay muchas personas. Estaremos dando la cara, no vamos a renunciar a encontrar soluciones porque es digno, porque es decente y porque es justo", ha aseverado.
Un mes de lucha
La plantilla se encuentra en la recta final de un proceso iniciado por la matriz Aernnova Aerospace, que el pasado marzo forzó la entrada en concurso de acreedores voluntario y derivó en un ERE concursal sobre la filial catalana. El centro de trabajo bajará la persiana el próximo 20 de mayo, con la actividad industrial prácticamente paralizada y cerca de 500 empleos en riesgo directo e indirecto.
En paralelo al avance del proceso judicial, el comité de empresa --Encabezado por la CGT y CCOO-- ha intensificado las movilizaciones desde finales de marzo. El 31 de marzo de 2026 ya se registró una concentración ante la planta de la Zona Franca con participación de representantes municipales del área metropolitana, en una de las primeras grandes protestas contra el cierre.
Manifestación de los trabajadores de Serra Soldadura frente a la Delegación del Gobierno Barcelona
Durante abril, las acciones se han ido endureciendo. El 22 de abril, cerca de medio millar de trabajadores marcharon por el centro de Barcelona y cortaron la Via Laietana hasta llegar a la plaza de Sant Jaume. Este ciclo de protestas se ha repetido con concentraciones periódicas a lo largo del último mes y medio. Los trabajadores han pasado por el Ayuntamiento, el Palau de la Generalitat y el Parlament de Catalunya, así como por varios consistorios metropolitanos.
La última batalla: frente a Aernnova
Ya en mayo, el conflicto entró en su fase más crítica. El 7 de mayo se convocó una concentración frente al Parlament de Catalunya, mientras que el 14 de mayo los trabajadores están llamados a movilizarse ante la Delegación del Gobierno en Barcelona, coincidiendo además con reuniones vinculadas al ERE concursal. Ese mismo calendario de movilizaciones culmina con una protesta prevista en Vitoria el 21 de mayo frente a la sede de la matriz Aernnova y el Parlamento vasco, una última batalla en territorio enemigo en la que contarán con "partidos, sindicatos y trabajadores vascos de otras filiales" del grupo como aliados.
Manifestación de los trabajadores de Serra Soldadura frente a la Delegación del Gobierno Barcelona
La pérdida de estos empleos ha movilizado también a las administraciones públicas. Desde el anuncio del cierre, el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat y varios consistorios metropolitanos exploran vías de reindustrialización o la entrada de un posible inversor. De cara al 20 de mayo, se prevé su subasta. Sin embargo, la confidencialidad con la que se está llevando el proceso mantiene a toda la plantilla en un limbo hasta nuevo aviso. Aun así, las administraciones públicas locales y autonómica se han revelado como un aliado más que necesario para mantener operativa la actividad industrial.