Alberto Bonhomme, fundador de Berto’s Milanesa, frente al nuevo local de Rambla Catalunya

Alberto Bonhomme, fundador de Berto’s Milanesa, frente al nuevo local de Rambla Catalunya SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

Economía

Alberto Bonhomme, el barcelonés que desafía a Luis Suárez con sus milanesas: “Quiero abrir mil locales de Berto’s Milanesa”

El joven empresario acaba de abrir su séptimo restaurante en un local de 700 metros cuadrados junto a plaza Catalunya, justo enfrente de Chalito

Pódcast: Alberto Bonhomme: “El cliente español entiende la milanesa porque se parece al cachopo”

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Las milanesas arrasan en Barcelona y Alberto Bonhomme supo ver su potencial hace tres años. El joven barcelonés que detectó una oportunidad de negocio con el sushi a domicilio –por entonces fue el primero en ofrecerlo en la ciudad– ha abierto hace unos meses su séptimo restaurante en la capital, el más grande de todos.

Está junto a plaza Catalunya, tiene 700 metros cuadrados y está frente a un Chalito, del uruguayo Luis Suárez. Sin embargo, esto no preocupa a Bonhomme. “No los considero competencia”, afirma en conversación con Metrópoli.

Alberto Bonhomme, fundador de Berto’s Milanesa, en el nuevo local de Rambla Catalunya

Alberto Bonhomme, fundador de Berto’s Milanesa, en el nuevo local de Rambla Catalunya SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

Puede parecer pretencioso, pero tiene las ideas claras y una amplia experiencia a sus espaldas. Poco después de salir de la universidad fundó Instamaki, una empresa que Glovo compró por cinco millones de euros apenas tres años después de su lanzamiento, a finales de 2019.

Tras la operación, Bonhomme pasó a formar parte de la compañía de Óscar Pierre, donde impulsó varias marcas de delivery hasta dar con la que mejor funcionaba: las milanesas. Tres años después del nacimiento de Berto’s Milanesa, la cadena ya cuenta con siete locales. “Acabaremos el año con diez y el que viene el objetivo es abrir otros siete más”, explica a este medio.

Bonhomme aspira a convertir Berto’s Milanesa en una marca global y abrir, a largo plazo, 1.000 restaurantes en todo el mundo. “Solo en Glovo estamos en más de 200 ciudades”, apunta. Veremos si lo consigue y evita morir de éxito, como le ocurrió con Instamaki. “Esto es diferente”, asegura. Entre los inversores del proyecto figuran Real Ventures, los creadores de contenido Spicy4tuna y el humorista David Guapo.

Pregunta: ¿Cómo nació Berto’s Milanesa y qué oportunidad de negocio detectó en el mercado para apostar por este concepto?

Respuesta: Tuvimos la idea de traer las milanesas a España porque por la influencia latina, la inmigración y la población que tenemos en el país, vimos claro que funcionaría. Además, el cliente español entiende la milanesa porque se parece al cachopo.

Vuestros inicios se remontan a Instamaki...

Instamaki lo empezamos cuando teníamos 24 años y con tan solo 10.000 euros ahorrados. Detectamos que por aquel entonces, en 2016, no podías pedir sushi a domicilio. Funcionó desde el día uno. Nos expandimos rápidamente desde Barcelona a Madrid, Valencia y Málaga y, a los tres años, el mercado cambió porque aparecieron con fuerza Glovo, Uber Eats y Deliveroo. Todos los restaurantes empezaron a hacer delivery, así que pasamos de ser los únicos a ser uno más entre un millón. Entonces el negocio cambió mucho. Glovo se interesó por nuestra historia y nos compró la empresa por cinco millones.

Después hicimos diferentes proyectos y, en uno de ellos, creamos marcas de delivery para franquiciar. Vimos qué conceptos funcionaban en todos los países y, de las más de veinte marcas que probamos, la de milanesas era la que mejor triunfó. Por eso la acabamos lanzando, aprovechando todo ese aprendizaje de nuestra etapa en Glovo.

¿Qué porcentaje de la facturación proviene del delivery?

Ahora mismo representa un 20%. La idea siempre ha sido no depender de ello porque es un canal complejo y con una rentabilidad difícil. Nuestro aprendizaje después de estar en Glovo fue intentar no depender de Glovo, sino de otros canales más rentables, como un restaurante.

Aunque vuestra estrategia pasa por no depender de ello, ¿creéis que el take away seguirá ganando peso en la restauración?

Dependerá del mercado. El delivery ha tenido muchos años de crecimiento, pero este último, por las complicaciones regulatorias, se ha encarecido. Si para el cliente final es más caro y el servicio es peor, la gente pide menos. Si se mantiene esta dinámica, yo creo que irá a menos.

Tenéis un centro de producción propio y una cocina en el restaurante mucho más pequeña de lo habitual. ¿Cómo se organiza ese proceso y qué ventajas os aporta?

La milanesa tiene una parte de elaboración que, aunque puede parecer sencilla, con el volumen que tenemos se convierte en algo complejo, especialmente a nivel sanitario porque hay que tomar muchas precauciones. Para preservar la calidad a medida que crecíamos, decidimos montar un obrador en Palau-solità i Plegamans, donde elaboramos las milanesas. Al restaurante ya nos llegan porcionadas y empanadas, así que aquí lo único que hacemos es freírlas, ponerles los toppings y meterlas al horno para fundir el queso.

¿Cuántas milanesas salen cada día de la cocina central?

Para cubrir toda la demanda producimos entre 1.000 y 1.500 milanesas al día, lo que supone unas tres toneladas a la semana.

Restaurante de Berto’s Milanesa en Rambla Catalunya

Restaurante de Berto’s Milanesa en Rambla Catalunya SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

En un contexto de inflación y aumento del coste de las materias primas, ¿cómo habéis conseguido mantener la rentabilidad sin comprometer la calidad del producto?

Cuando nació el proyecto hace tres años, ya estábamos en los peores momentos, así que desde el principio tuvimos que reinventarnos. Uno de los motivos por los que centralizamos la producción fue porque pudimos reducir el coste de elaboración a nivel de personal respecto a hacerlo en cada restaurante.

La milanesa puede parecer un plato sencillo, pero detrás hay mucho trabajo. De hecho, llegasteis a pasar meses probando milanesas durante horas hasta dar con la receta definitiva. ¿Cómo fue ese proceso?

Me engordé diez kilos (ríe). El cliente no entiende que la milanesa del de al lado sea más grande que la suya. Así que por un lado, teníamos que conseguir una uniformidad en el producto final pero sin que este dejara de ser artesano. Luego estaba el sabor, que tenía que gustar, y conseguir que el empanado no se despegara y que la carne quedara tierna.

¿Cuál ha sido el mayor reto financiero desde la creación de la empresa?

Crear la cocina central, porque la hicimos cuando llevábamos dos años y teníamos miedo de que los clientes no aceptaran el cambio. El producto que lanzamos, para nuestro gusto, era mucho mejor y esperábamos que el cliente también lo entendiera así. Y así ha sido, pero existía esa incertidumbre porque ya teníamos clientes fidelizados.

Milanesa de mortadella de Berto's Milanesa

Milanesa de mortadella de Berto's Milanesa Cedida a Metrópoli

Con Instamaki moristeis de éxito. ¿Temes que ocurra lo mismo con Berto’s o crees que esta vez es diferente?

Es diferente. En aquella época no sabíamos lo rápido que crecería el delivery. Ahora, en cambio, estamos jugando en una restauración más tradicional. Según tu capacidad, sabes lo que vas a vender; estás limitado por el espacio físico. Además, acabábamos de salir de la universidad y éramos muy jóvenes. Yo tenía 25 años.

¿Es el nuevo restaurante de Rambla Catalunya el más emblemático del grupo?

Sí. Queríamos abrir un local más grande de lo que es nuestro modelo habitual, también con una inversión mayor, pero en una ubicación muy emblemática de Barcelona. Con este local elevamos la marca y marcamos territorio. Es nuestro restaurante más grande, con más de 700 metros cuadrados distribuidos en dos plantas. El resto de locales suelen tener entre 120 y 150 metros cuadrados, así que ha sido un salto importante.

Nuevo restaurante de Berto’s Milanesa en Rambla Catalunya

Nuevo restaurante de Berto’s Milanesa en Rambla Catalunya SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

Abrir este restaurante justo enfrente de Chalito, la cadena de milanesas de Luis Suárez, ha sido bastante atrevido. ¿Lo consideráis un competidor directo o más bien una oportunidad de crecimiento?

Estamos en un tipo de restauración muy asequible, con un ticket medio de unos 20 euros. La gente que viene aquí no reserva un mes antes, sino que entra por impulso, porque le pilla de paso o porque tiene la oficina cerca. Para mí, que un operador como Chalito, que también vende milanesas, esté cerca y le vaya bien reduce el riesgo. Por eso no lo considero competencia exclusivamente a él. Compites con Honest Greens, con Tapa Tapa... con todo lo que hay alrededor. Si en lugar de Chalito hubiera una hamburguesería, sería exactamente la misma competencia porque la gente va a comer a los cuatro restaurantes que hay aquí, sean los que sean.

¿Qué planes de futuro tenéis?

Este año abriremos nuevos restaurantes franquiciados en Zaragoza, Valencia y Terrassa. Hemos invertido cinco millones de euros y la previsión para 2027 es alcanzar una facturación de diez millones. El año que viene nos gustaría abrir cinco o seis locales más para terminar con unos 17 restaurantes.

¿Con qué objetivo se embarca en este proyecto?

Con Instamaki me quedó la espinita de poder hacer algo más grande. Quizá por la incertidumbre del sector y por la juventud que teníamos no nos atrevimos y, cuando pudimos, la vendimos. Berto’s lo montamos con la idea de crear una marca muy grande, sabiendo que las milanesas funcionan en todos los países porque en Glovo las abrimos en más de 200 ciudades de toda Europa. Nuestra ambición teórica es llegar a abrir unos 1.000 locales. Luego ya veremos dónde nos quedamos (ríe). Solo en España hay 1.000 Burger King.

¿Le gustaría dar el salto a Europa?

Está en mis planes a largo plazo. Sabemos que no hay un país mejor que España para este negocio. Así que, de momento, pensar en salir fuera no tiene sentido cuando aquí está el mercado más interesante.