Polémica entre los barceloneses por la sentencia judicial que obliga a desmantelar el eje verde de Consell de Cent. La céntrica arteria de Barcelona, que desde mayo tiene el tráfico restringido, podría volver a entrar en un episodio de obras para que quede tal y como era antes de que se iniciaron los trabajos de peatonalización. El Ayuntamiento todavía tiene un plazo de 15 días para presentar una apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), pero esta medida pone en claro jaque a los comerciantes de la zona, muchos de los cuales han resistido a duras penas durante el último año el proyecto de peatonalización. Metrópoli ha salido a la calle a preguntar a comerciantes y peatones y ha constatado la división de opiniones.

Es el caso de Magda, trabajadora de una mercería. Ella ve con buenos ojos la sentencia y asegura que era algo que "se veía venir". En su caso, comenta que devolver la calle a su estado anterior afectará positivamente al negocio, cuyas ventas han bajado desde que se peatonalizó la vía. "A este negocio venía mucha gente de lejos, incluso fuera de Barcelona, en coche, aparcaban cerca y compraban". Toda esa clientela se ha pedido desde que ya no se puede aparcar cerca. 

Sin embargo, las obras ya pusieron en jaque al pequeño comercio ubicado en la superilla del Eixample, y es que el ruido, el vallado, los socavones y el polvo eran elementos muy disuasorios para que cualquiera optara por entrar al negocio. Soportaron meses bajo mínimos, sobreviviendo gracias a la clientela más fiel. Ahora, unos tres meses después de que terminaran los trabajos, volver a esa fase podría resultar fatal.

CLIENTE EXTRANJERO

Distinta es la opinión que tiene Irene, trabajadora en una panadería que comenta que al principio recibió la peatonalización como un jarro de agua fría, pero que, ahora, está siendo muy positiva. "Desde que terminaron las obras, hemos visto que se ha incrementado mucho el número de clientes que vienen, sobre todo extranjeros, aunque todavía no sabemos si es por el paseo o por las fechas", que se suman a los locales que nunca dejaron de ir, comenta. 

La 'superilla' de Consell de Cent de Barcelona / LUIS MIGUEL AÑÓN

Muy sorprendida por la resolución judicial, no entiende que se tenga que volver a pasar por el mal trago de las obras. "¿A favor de las obras y volver a pasar por todo? No. Ha sido un caos tremendo para todos los negocios durante mucho tiempo y los vecinos han tenido que soportar muchas molestias".

EL PESO DE LAS OBRAS

Uno de los sectores más afectados por la sentencia será el de la restauración. Un camarero que trabaja en la calle cree que la peatonalización permitiría ampliar el número de mesas en terraza, que se redujo de 10 a dos cuando terminaron las obras. Aunque todavía no tiene una opinión clara, sí asegura que las obras dañaron profundamente la rentabilidad del negocio. "Estuvimos más de seis meses sin servicio de terraza y las vallas hacían que no se viera el cartel del restaurante", por lo que se redujo la cantidad de comensales.

Estado actual de la calle Consell de Cent / LUIS MIGUEL AÑÓN - MA

Pero la medida no solo afectará a los comerciantes, sino también a los vecinos y peatones que cada día pasean por la reestructurada calle. Un joven ha asegurado que está a favor del resultado final de los trabajos promovidos por el Ayuntamiento. "La ciudad debería ser para los peatones". Teoriza que el valor de la vivienda en la zona bajará, pues "subió cuando se terminó la superilla.

LOS PEATONES, EN CONTRA

Otros peatones ven con escepticismo que la sentencia llegue a aplicarse en su totalidad. Algunos de los consultados apuntan a que todo quedará en el restablecimiento del tráfico o, como mucho, que se habilite un único carril. Además, todas las voces preguntadas entre los paseantes están completamente en contra y defienden cómo ha quedado este tramo de la superilla.

Estado actual de la calle Consell de Cent / LUIS MIGUEL AÑÓN - MA

"Me parece fatal que se despeatonalice la zona porque hay muchos comercios que tienen entrada peatonal y siento que a la ciudad le ayuda que haya mucha gente que salga a la calle, que pasee, que se respire más libertad en el centro de Barcelona", comenta una ciudadana mientras toma algo en una terraza. Sí se muestra preocupada porque Consell de Cent "volverá a lucir como el resto del centro de Barcelona: llena de coches". 

VUELTA AL ORIGINAL

Otra persona, sin embargo, opina que devolver el aspecto de la calle a su estado original ayudará sobre todo "a los hoteles de lujo", pues podrán volver a encochar y desencochar a unos clientes selectos -que reclaman este servicio- justo en la puerta del establecimiento.

En cómputo, este digital ha constatado una división de opiniones que se declara claramente hacia la oposición a volver a pasar por una fase de obras que devuelva el aspecto que siempre tuvo.

La calle Consell de Cent de Barcelona / LUIS MIGUEL AÑÓN

La sentencia se enmarca en la demanda interpuesta por la asociación de comerciantes Barcelona Oberta, que alegó que se ha realizado una "modificación encubierta del Plan General Metropolitano", ya que esta calle se ha convertido en un "vial libre". Tras meses de espera, la jueza les ha dado la razón.

Otra de las alegaciones de Barcelona Oberta pasó por la falta de un estudio o memoria social-económica y ambiental del proyecto, una ausencia que iría ligada a una nueva infracción relativa a la Ley 3/2007 de la obra pública de Catalunya. A todo ello se añade el reproche por la fragmentación de las obras en múltiples contratos. A raíz de la sentencia, Barcelona Oberta y Foment del Treball han reclamado la paralización de los proyectos de superillas, y han incidido en que el Ayuntamiento actuó mal pese a que la sociedad civil pidió prudencia con la realización de estas obras.

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