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El secreto mejor guardado de la Nova Esquerra de l’Eixample está listo para abrir sus puertas de par en par en una nueva etapa.

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha anunciado este martes, 13 de enero, que la antigua sede de la editorial Gustavo Gili se transformará de forma permanente en la Casa de la Arquitectura de Barcelona, un equipamiento que nace para ser el cerebro y el corazón de la Capitalidad Mundial de la Arquitectura de la UNESCO en 2026.

El edificio, situado en el interior de manzana delimitado por las calles Rosselló, Còrsega, Calàbria y Viladomat, fue adquirido por el Ayuntamiento a finales de 2021 por 9,7 millones de euros. La gestión del equipamiento recaerá en la Fundació Mies van der Rohe, una de las instituciones de referencia internacional en la promoción de la arquitectura contemporánea.

"Centro de referencia de la arquitectura"

“La ciudad necesitaba un centro de referencia e interpretación de la arquitectura”, ha asegurado Collboni.

“Creemos que la antigua sede de la editorial Gustavo Gili es el espacio adecuado”, ha añadido el alcalde, que ha adelantado que el centro empezará a ejercer su actividad como centro dedicado a la arquitectura a partir del 12 de febrero, con exposiciones y debates que marcarán las líneas de su futuro programa.

Un edificio emblemático del racionalismo catalán

La futura Casa de la Arquitectura se instalará en uno de los edificios más singulares del racionalismo catalán de mediados del siglo XX. Proyectado por los arquitectos Joaquim Gili y Francesc Bassó —miembros del Grupo R—, el inmueble fue concebido para representar la identidad de la editorial Gustavo Gili, fundada en 1902 y estrechamente vinculada a la difusión de libros de arquitectura y arte.

La antigua sede de la editorial Gustavo Gili / ARCHIVO

Construido en 1960 y galardonado con el Premio FAD de Arquitectura en 1961, el edificio destaca por su composición de volúmenes geométricos articulados mediante patios de ventilación e iluminación, jardines interiores y recorridos de formas onduladas, con una clara primacía de la funcionalidad.

Se trata, además, de una de las pocas manzanas del Eixample que conserva la tipología abierta planteada por Ildefons Cerdà.

El inmueble está protegido como bien cultural de interés local y se encuentra en proceso de ser declarado bien cultural de interés nacional, lo que refuerza su valor patrimonial dentro del tejido urbano de Barcelona.

Un legado más allá de 2026

La creación de la Casa de la Arquitectura de Barcelona se enmarca en la estrategia de legado de la Capital Mundial de la Arquitectura 2026.

Más allá del calendario de actividades previsto para ese año, el nuevo equipamiento aspira a consolidarse como un espacio permanente de pensamiento crítico sobre el urbanismo, el paisaje y la arquitectura, abierto tanto a profesionales como a la ciudadanía.

“Es muy importante que una ciudad tenga espacios que reflexionen sobre el sector”, ha subrayado Collboni, quien ha defendido el papel de la arquitectura como herramienta clave para abordar retos como la vivienda, la sostenibilidad o la calidad del espacio público.

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, en una imagen de archivo EUROPA PRESS

Más de 1.500 actividades

Barcelona se convertirá en 2026 en el epicentro global del urbanismo bajo el título de Capital Mundial de la Arquitectura, una distinción otorgada por la UNESCO y la UIA.

Durante once meses, la ciudad se transformará en un gigantesco laboratorio ciudadano con más de 1.500 actividades que buscan democratizar la arquitectura, llevándola más allá de los estudios profesionales para situarla en el centro de la conversación pública.

El objetivo es que los barceloneses redescubran su entorno y comprendan cómo el diseño de sus calles y plazas impacta directamente en su calidad de vida y en su bienestar cotidiano.

"Diez meses, diez distritos, diez sedes"

El programa destaca por su firme apuesta por la descentralización, operando bajo el lema "diez meses, diez distritos, diez sedes".

Esta estructura permitirá que cada barrio sea protagonista, poniendo en valor no solo los monumentos icónicos, sino también la arquitectura cotidiana y los retos específicos de cada territorio, como la vivienda asequible y la adaptación al cambio climático.

Además de grandes hitos como el Congreso Mundial de Arquitectos, la iniciativa dejará un legado tangible en la ciudad, incluyendo la transformación de medianeras y la creación de una gran maqueta de Barcelona, consolidando el compromiso de la capital catalana con un modelo urbano sostenible, habitable y profundamente humano.