El reloj del comercio Confeccions del Rellotge de Barccelona

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Eixample

Sant Antoni se moviliza para indultar el histórico reloj de la emblemática Confeccions El Rellotge de Barcelona

Tras el cierre definitivo de la tienda el pasado mes de febrero, la asociación Sant Antoni Comerç presiona al Ayuntamiento para proteger el reloj de la fachada como homenaje a su fundador, el recientemente fallecido Evaristo Sender

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El goteo de cierres de comercios históricos en Barcelona suma una nueva víctima, pero el barrio de Sant Antoni se niega a perder su memoria.

El pasado mes de febrero bajaba la persiana de forma definitiva 'Confeccions El Rellotge', ubicada en el número 89 de la calle Comte Borrell.

Su cierre, motivado por los cambios en los hábitos de consumo y el imparable encarecimiento de los alquileres, amenaza ahora con hacer desaparecer el gran reloj que cuelga de su fachada, todo un emblema para los vecinos y comerciantes de la zona.

Para evitarlo, la asociación Sant Antoni Comerç (SAC) ha iniciado una campaña contrarreloj. La entidad ha solicitado formalmente al Distrito de l'Eixample y al departamento de Patrimonio del Ayuntamiento de Barcelona que protejan este elemento urbano para que se mantenga en su emplazamiento original, independientemente de quién adquiera el local o del nuevo negocio que se instale en él.

Tienda de Confeccions El Rellotge en una imagen de archivo

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La Comisión de Patrimonio tiene previsto reunirse el próximo 30 de abril para evaluar la petición.

Un reloj en una tienda de ropa: la visión comercial de Evaristo Sender

Resulta paradójico que uno de los relojes más famosos del barrio nunca perteneció a una relojería.

La historia se remonta a los años 20, cuando la madre de Evaristo Sender abrió una modesta parada en el interior del Mercat de Sant Antoni.

Para destacar entre el laberinto de pasillos idénticos, decidieron colocar un reloj como reclamo visual.

Años más tarde, en la década de los 70, Evaristo expandió el negocio abriendo su primera tienda de confección fuera del mercado, en la calle Riera Alta del Raval.

El reloj del comercio

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En 1982 dio el salto definitivo a la calle Borrell con un local especializado en moda masculina, tejanos y complementos.

Evaristo, dotado de un gran instinto comercial, decidió replicar la idea de su madre y en 1983 instaló en la fachada una copia del reloj original para captar la atención de los transeúntes. El éxito fue tal que el reloj acabó dando nombre a la tienda y marcando las horas del barrio durante más de cuatro décadas.

Su valor sentimental quedó patente durante la pandemia, cuando la maquinaria se averió y los propios vecinos insistieron en su reparación, logrando que un especialista en relojes de trenes lo volviera a poner en marcha.

Un plan B y un homenaje

"Estamos pidiendo al ayuntamiento que lo mantenga como símbolo del comercio que estamos perdiendo en Sant Antoni y como un homenaje a Evaristo Sender, que fue todo un referente en el mundo del comercio", explica Jordi Arias, presidente de Sant Antoni Comerç.

Tienda de Confeccions El Rellotge en una imagen de archivo

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La asociación pide que, junto al reloj, se instale una placa conmemorativa en su honor.

Aunque la esperanza de los comerciantes está puesta en la decisión municipal del 30 de abril para conservar el reloj en su ubicación histórica, Sant Antoni Comerç no quiere dejar nada al azar.

Si la respuesta de Patrimonio fuera negativa, la entidad ya cuenta con un "plan B": otra tienda asociada del barrio se ha ofrecido voluntariamente para acoger e instalar el reloj en su propia fachada, garantizando así que este icono centenario siga dando la hora a los vecinos de Sant Antoni.