El buque escuela ruso 'Kruzenshertn', botado en 1926 y considerado el segundo velero más grande del mundo, y el 'Shtandart', réplica de la fragata del siglo XVIII construida por orden del zar Pedro I, han atracado este miércoles en el Port de Barcelona para participar en el homenaje al centenario del pailebote barcelonés 'Santa Eulàlia'.

En su estancia en el puerto, los buques, entre los que también destaca el bergantín 'Sirius', construido en 1916 en Holanda, podrán ser visitados por el público.

Los históricos buques de gran eslora, entre los que también se encuentra el barco escuela francés 'El Mutin', una yola de 1927, han venido a la capital catalana invitados por el Museu Marítim de Barcelona. El objetivo es juntarse todos, zarpar el domingo y navegar junto al 'Santa Eulàlia' rumbo al norte.

El pailebote 'Santa Eulàlia', que se construyó en unos astilleros en la playa de Torrevieja (Alicante) en 1918, se ha convertido en uno de los símbolos de Barcelona y es uno de los pocos barcos centenarios que aún navegan actualmente en el Mediterráneo. (El pailebote es una embarcación antigua, de madera, muy parecida a la goleta pero sin gavia, y con la vela de proa o trinquete más pequeña, veloz y fácil de maniobrar).

Para conmemorar su centenario, su propietario, el Museu Marítim, ha organizado hasta febrero de 2019 varios actos, comenzando por el de este fin de semana en el que el 'Santa Eulàlia', acompañado por los demás barcos, zarpará en un vistoso desfile de grandes veleros para hacer una singladura hasta Sète (Francia).

LA 'RUTA DE LOS CÍTRICOS'

Los buques, que están atracados en el Moll de la Fusta y en el Moll de España, reproducirán el domingo al mediodía 'la ruta de los cítricos', una histórica ruta que hacían los barcos en el siglo XIX para comerciar con frutos cítricos (naranjas, mandarinas y limones) entre las costas del levante español, las islas Baleares y el sur de Francia.

Pasarela que lleva al 'Santa Eulalia', que podrá ser visitado por el público / MM



Por eso, el pailebote 'Santa Eulàlia', que en 2011 fue declarado Bien de Interés Cultural, irá cargado con 150 kilos de naranjas, cortesía de una empresa, que serán descargados en Sète.



“La presencia de estas embarcaciones históricas en el puerto de Barcelona suponen una ocasión excepcional para ver de cerca grandes buques que marcaron un punto de inflexión en la evolución de la maquinaria técnica y científica de la navegación oceánica", ha dicho Enric García, jefe de área de Gestión de Colecciones y de Conocimiento del Museo Marítimo,. "Los barcos son como los caballos: los tienes, pero hay que tenerlos vivos, cuidarles y darles uso".



El queche 'Ciutat de Badalona', otro histórico velero de 25 metros de eslora, construido en 1929 en Faaborg (Dinamarca) y que desde 2006 pertenece a Marina de Badalona, es otro de los barcos participantes.



Otro barco histórico, el 'Hermione', una réplica botada en 2014 de la fragata de tres palos que se construyó en 1778 en Rochefort (Francia) y con 44 metros de eslora, también tenía que atracar hoy en Barcelona, pero un temporal en el Cantábrico ha impedido que pudiera acudir a la cita barcelonesa.

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