El Park Güell es un must para los turistas y un drama para los locales. Consciente de ello, el Ayuntamiento de Barcelona, que lidera Ada Colau, impulsó un plan estratégico para lograr la convivencia –antes del 2022– entre los que frecuentan la zona y los que habitan en ella. Este miércoles, el consistorio ha anunciado la reapertura del acceso de entrada y salida al Park Güell por la Baixada de la Glòria desde la parada de metro de Vallcarca.

Además, han finalizado también los trabajos de mejora de la vía y del entorno natural del acceso con un coste aproximado de 450.000 euros, financiado con el retorno económico de la regulación turística del recinto.

Tal como ha informado el consistorio, se ha ajardinado una parte importante de la zona y se ha creado un mirador de 320 metros cuadrados con vistas al Putxet, con escaleras y caminos de acceso. Tanto las escaleras como los caminos se han construido con hormigón pastado a la obra, pero en las zonas con roca se ha respetado como pavimento y talud.

OTROS PROBLEMAS MÁS GRAVES

A pesar de que mejoras del parque urgían, los vecinos consideran que hay que poner el foco en otras problemáticas más graves. Una de ellas es la congesitón de vehículos en el barrio de La Salut, sobre todo de taxis y coches correspondientes a aplicaciones como Uber y Cabify, que dejan a los turistas en la entrada del parque, sembrando el caos.

Y otra de ellas es el fin del “monocultivo” comercial que, aunque existe una prohibición para abrir nuevas tiendas de souvenirs, sigue creciendo. Con este nuevo look el Park Güell apunta maneras pero, ¿habrá cambiado de raíz?