No es el primero ni será el último. Los altos alquileres, la especulación y la falta de una efectiva política de protección por parte del Ayuntamiento de Barcelona se lleva por delante a numerosos establecimientos centenarios. El último que ha trascendido que baja la persiana es La Lionesa, un comercio del Gòtic abierto a finales del siglo XIX y catalogado por el consistorio como un establecimiento emblemático de interés.

Situado en el número 21 de la calle del Ample, La Lionesa es una tienda de alimentación y vinos. La intención de la titular, Araceli Gutiérrez, era traspasar el negocio a alguien del sector del vino que estaba interesado en el establecimiento, pero la propiedad de la finca se ha opuesto porque no está interesada en alquilar de nuevo, ha asegurado Gutiérrez a Betevé. La venta de este tipo de productos en un barrio tomado por los turistas ya no sale a cuenta.

DISTRIBUCIÓN DE VINOS

Coincidiendo con el cierre de la tienda, los vecinos se acercaron este sábado a La Lionesa para mostrar su apoyo a Araceli y a Javier Muñoz, que lleva 27 años trabajando en el comercio, y para desearles surte en su aventura de distribución de vinos, que ponen en marcha en la calle de la Carabassa, también en Ciutat Vella.

¿APARTAMENTOS?

La responsable del negocio apunta la posibilidad de que se venda el edificio para hacer apartamentos. Actualmente, en la finca solo viven dos personas, aunque hay espacio para una docena. La legislación vigente impide que si el edificio se compra para albergar viviendas, éstas se puedan destinar a un uso turístico.

La clausura de La Lionesa es particularmente grave porque es uno de los 152 establecimientos de la ciudad protegidos por el Ayuntamiento de Barcelona, que obliga a conservar algunos de los elementos patrimoniales sea cual sea la actividad que se lleve a cabo. 

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