Alberto Álvarez, más conocido como Tito, ha pasado de liderar la revuelta del taxi en Barcelona a implicarse de lleno en la lucha contra el aumento de la delincuencia en la misma ciudad. En los últimos meses Tito ha fundado una nueva plataforma, Salvalona, que pretende convertirse en un gran movimiento ciudadano contra la inseguridad.

Su actividad reciente le ha granjeado nuevas amistades, aunque también recelo en determinados sectores políticos. Así ha sucedido con el espacio de los comunes, antiguo aliado de Tito en su guerra contra Uber y Cabify.

DESCONFIANZA DE LOS COMUNES

El partido de la alcaldesa de Barcelona, otrora amigo del líder de los taxistas, observa con desconfianza sus últimos pasos como activista. Los comunes no quieren que las cuestiones de orden público se politicen todavía más en Barcelona. Menos aun que se planteen grandes movilizaciones contra la falta de seguridad en la capital catalana, uno de los objetivos del bregado taxista sindicalista.

Tanto es así que la formación dirigida por Ada Colau ha presionado a Tito Álvarez para que cese su ofensiva contra el aumento de la delincuencia en Barcelona.

LLAMADA DE ADRIÀ ALEMANY

El encargado de dar un toque a Tito ha sido Adrià Alemany, el marido de Ada Colau y responsable de Relaciones Políticas e Institucionales de Barcelona en Comú (BComú). Según ha podido saber este medio por fuentes cercanas a los comunes, hace unas semanas Alemany llamó a Tito para interesarse sobre sus intenciones tras la fundación de Salvalona.

La conversación fue subiendo de tono, hasta que Alemany le pidió a Tito que pusiera punto y final a su nueva actividad. Pero la pareja de Colau se encontró con la negativa del popular taxista, que poco o nada le importó los argumentos que le ofreció Alemany. La llamada, finalmente, quedó sin efecto alguno.

PREOCUPACIÓN POR LA SEGURIDAD

Preguntado por Metrópoli Abierta, Tito Álvarez prefirió no pronunciarse sobre dicha llamada, que ni desmintió ni corroboró. “A mi me llama mucha gente, a veces hasta ministros”, zanjó el líder de los taxistas, sin dar más detalles al respecto.

No obstante, fuentes cercanas a los comunes aseguran que la formación está “muy preocupada” por el cariz que está obteniendo en los últimos meses las cuestiones relacionadas con la seguridad, y que personas como Tito Álvarez no ayudan a que mejore la imagen que se tiene de la gestión que está realizando el Ayuntamiento respecto a esta problemática. Y no es para menos.

En el último Barómetro Municipal, la inseguridad figuró como la principal preocupación de los barceloneses. En concreto, el 27,4% de los ciudadanos situó la inseguridad como el mayor problema de la ciudad, 6,4 puntos porcentuales más que en la anterior encuesta, de diciembre, cuando el 21% citó dicho problema.

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