Barcelona es la ciudad donde mayor índice de violencia política existe de toda Cataluña. Así se desprende del Informe sobre Violencia Política en Cataluña, primer estudio sobre violencia política presentado recientemente y realizado por el Observatorio Cívico de la Violencia Política en Cataluña, una plataforma auspiciada por Impulso Ciudadano.

De los 189 incidentes violentos contabilizados en toda Cataluña desde principios de año hasta finales de junio, 145 de ellos tuvieron lugar en la provincia de Barcelona y de ellos, 69 se concentran en la capital catalana y otros 59 en el Área Metropolitana. Así pues, la ciudad de Barcelona acapara el 36,5% del total de los actos, aunque si sumamos los municipios de su entorno, ese porcentaje se dispara al 67,71%.

Los casos más espectaculares de violencia política en la ciudad de Barcelona fueron los ataques de los Comités de Defensa de la República (CDR) del 2 de febrero (arrojaron excrementos en sedes judiciales); las pintadas de Arran en la sede de la Fiscalía el 1 de febrero; las amenazas y pintadas contra el dueño de una pizzería y el acoso a sus proveedores por no tener la carta en catalán; los insultos al popular Xavier García Albiol cuando asistía a un espectáculo infantil con su hija de 11 años el 26 de enero; varios intentos de agresión a militantes de Vox que habían montado carpas informativas; pintadas en las sedes de todos los partidos constitucionalistas; amenazas de violación efectuadas por miembros del Moviment Republicà Català (MRC) a la secretaria del juzgado de instrucción número 13 tras haber declarado en el juicio del 1-O en marzo; enfrentamiento y amenazas en un restaurante al exdelegado del Gobierno, Enric Millo; el linchamiento en las redes sociales a los dueños de una horchatería por haber hablado con la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas; o la agresión sufrida por el eurodiputado Jordi Cañas, a quien un radical le arrojó un bote de pintura por la espalda cuando caminaba hacia su casa.

OBJETIVO: NEUTRALIZAR Y EXPULSAR

“En Barcelona ciudad hay más casos porque es donde hay más constitucionalistas y la finalidad de los independentistas es neutralizar y expulsar del panorama político a éstos, por lo que es aquí donde se realizan más ataques”, explica a Metrópoli Abierta José Domingo, presidente de Impulso Ciudadano. Además, de los 189 casos de incidentes violentos, 173 fueron cometidos por “personas o grupos adscritos al bloque identificado con las tesis favorables a la independencia de Cataluña, lo que representa el 91,5% del total de casos detectados, mientras que los incidentes en los que se ha constatado la posible participación de personas o grupos contrarios a la independencia de Cataluña representan un total del 5,3%”. El resto de casos no están encuadrados en un ámbito político determinado o no tienen un autor conocido.

El informe concluye que las causas principales que han motivado el mayor número de incidentes “son la respuesta de los grupos independentistas a los procesos judiciales que se llevan contra las personas implicadas en los sucesos de otoño del 2017, la celebración de elecciones generales y locales y europeas y la falta de neutralidad de algunas instituciones”.

LA HISPANOFOBIA

En el estudio aparece por primera vez el término hispanofobia para calificar algunos de los delitos de violencia política que se cometen en Cataluña. “En realidad, muchos actos tienen como sustrato el odio a lo español. Eso se ve en la naturaliza de las agresiones o amenazas. La mayoría llevan implícito el rechazo a todo lo español, como se acredita en los ataques a instituciones o en la quema de banderas o retratos del Rey”, añade Domingo.

El informa explica que “la gran mayoría de los actos violentos vienen impulsados por la hispanofobia. De hecho, no es infrecuente que en las concentraciones se contraponga como incompatible la catalanidad con la condición de español. Ello ha hecho que algunas personas o grupos independentistas no toleren a aquellos que se manifiestan o expresan sentimientos de españolidad o simbolizan la unidad de España. Esta hispanofobia abarca un amplio abanico de conductas antisociales, como son la quema o destrucción de los símbolos comunes, la ridiculización de las expresiones de españolidad y se expresa con mayor contundencia en determinadas ocasiones como son el lanzamiento de huevos a la cantante Marta Sánchez en un concierto, ‘motivado’ por haber cantado el himno español, o la agresión en Terrassa a una niña por una maestra, por haber pintado una bandera española”. En el informe, no obstante, se rehuye el concretar como “actos hispanófobos” los incidentes, a la espera de que los tribunales determinen si el odio a lo español fue determinante en los mismos.

JALEADOS DESDE INSTITUCIONES

Ello no quita que muchos incidentes tienen en la condición de españolidad de las víctimas su principal condicionante. “Los incidentes con el poder judicial, por ejemplo, son permanentes, ya que tratan de evitar la aplicación de la ley. Muchos independentistas o círculos radicales son incluso alentados y jaleados por los poderes públicos catalanes o por el propio presidente de la Generalitat, instalándose en la desobediencia como norma de conducta. Así pues, quienes no se instalan en esa desobediencia son jueces, fiscales y policías, por lo que muchos ataques van dirigidos contra ellos”, especifica el presidente de Impulso Ciudadano.

Del estudio se desprende, así, que las instituciones del poder judicial y las dependientes del Gobierno central son las que se llevan la palma en cuanto a amenazas porque son las encargadas de defender el estado de derecho.. Curiosamente, desde el bando independentista se insiste constantemente en que las agresiones de cariz político se realizan desde la extrema derecha española hacia militantes o entidades soberanistas, pero si se analizan los incidentes habidos, se concluye con que eso “es mentira”.

COMO LLUVIA FINA

“Las entidades y los militantes independentistas son los menos agredidos. El estudio desmonta el falso mito de que es la extrema derecha la que ataca siempre. Analizando cada episodio, se ve claramente que los violentos son los independentistas”, acusa José Domingo. Y el estudio abunda en explicaciones: “Muchos de los agresores son elementos ultras del nacionalismo catalanista (en algunas ocasiones, abiertamente fascistas), pero son numerosos también los casos en los que la violencia física o psíquica la perpetran individuos no encuadrados en las alas más radicales de ese movimiento, sino simples simpatizantes de dicha ideología que se activan movidos por un potente resorte anímico que les impide contemplar los derechos de los discrepantes”.

La violencia política, no obstante, tiene una característica fundamental: “La agresividad de un sector minoritario del nacionalismo catalán es especialmente intensa y persistente. Es una agresividad difuminada en múltiples ofensas de menor entidad física que pasa habitualmente desapercibida; por ello, es especialmente eficaz, porque produce el efecto de provocar la claudicación del disidente sin que se note el cuidado de anularlo como sujeto político”, denuncia el informe citado.

Noticias relacionadas