Volar un dron recreativo en la ciudad de Barcelona es ilegal. También lo es hacerlo en l’Hospitalet de Llobregat, Castelldefels, Badalona, Cerdanyola del Vallès, Sabadell  y en la larga lista de municipios que conforman el espacio aéreo controlado de la capital catalana. Surcar el cielo con estos populares aparatos como una forma más de ocio conlleva sanciones de 60 hasta 225.000 euros. Durante este 2019, los Mossos d’Esquadra han efectuado en Barcelona 56 denuncias por vuelos ilegales, una práctica que aumenta exponencialmente cada año.

El sargento Xavier Moya es tajante. “Mucha gente piensa que son juguetes, pero son aeronaves y se rigen por una normativa. Es como si un padre le regala a su hijo un coche de juguete y se pone a circular por la Ronda de Dalt”, ilustra el jefe de la unidad técnica de Seguridad Aérea de los Mossos. En toda Cataluña, la policía realizó 17 denuncias en 2017 y 20 en 2018.

PLACA IDENTIFICATIVA

Todos los usuarios, sin excepción, están obligados a identificar el aparato con una placa y el nombre del operador. Esta falta es una de las comunes entre los ciudadanos denunciados, la mayoría extranjeros que desconocen la normativa. “No existe una conciencia del riesgo”, señala Moya. “El uso de un dron puede infringir muchas normativas, desde perturbar el orden pública, usarse como un arma o incluso para traficar drogas”, desliza. Captar imágenes de terceros sin autorización puede vulnerar la Ley de Protección de Datos y la intimidad de otras personas.

El dron se convertirá con probabilidad, un año más, en uno de los regalos estrella de estas navidades. Su amplia variedad de precios (desde 40 euros) y la versatilidad del aparato lo convierten en objeto de deseo de miles de familias. Sin embargo, su uso recreativo es muy restringido y está regulado por el RD 1036/2017 y resto de normativa aérea.

ZONAS RURALES

La prohibición de volar un aparato en espacio aéreo controlado afecta a municipios con aeródromos y helipuertos cerca y limita las zonas de vuelo a áreas rurales sin aglomeración de personas ni edificios. Así lo establece la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), encargada de gestionar los vuelos de todos los drones en España. El mapa interactivo de Enaire, el gestor de navegación aérea, permite visualizar las zonas permitidas para volar [ver aquí].

Un hombre pilotando un dron en una imagen de archivo / EFE



Volar un dron recreativo no requiere ninguna formación específica siempre que el aparato pese menos de 25 kilogramos. En las zonas alejadas del espacio aéreo, la Ley permite el uso de un dron, con limitaciones. En campo abierto, el aparato puede superar los 250 gramos de peso y volar hasta los 120 metros de altura. No está permitido volar a menos de ocho kilómetros de un aeropuerto y pilotar de noche si el aparato pesa más de 2 kilogramos.

4,5 MILLONES DE EUROS

A menudo, la frontera entre el uso recreativo y profesional es difusa. Los mossos investigan caso por caso y transmiten la información a AESA, que decide las sanciones a imponer. En el caso de un uso comercial indebido, las sanciones pueden llegar hasta los 4,5 millones de euros, avisa la agencia pública. En España, actualmente hay 4.430 operadores autorizados para operar drones para un uso profesional.

Grabar una boda con un dron puede suponer una actividad de riesgo si el operador no tiene los permisos en regla. Cualquier persona que quiera operar un dron para un uso comercial debe tener una licencia especial y un certificado médico aeronáutico. El sargento Moya alerta que es necesario conocer el lenguaje de los diferentes organismos como el que se usa en un NOTAM, un aviso de restricción aérea que se produce en condiciones especiales como puede ser la celebración del próximo Barça – Madrid en la ciudad condal.

Para este clásico, la policía autonómica usará drones para reforzar la seguridad en un enfrentamiento especialmente tenso, después que el movimiento autodenominado Tsunami Democràtic haya convocado protestas para paralizar el choque futbolístico.

USO POLICIAL

En 2018, los Mossos d’Esquadra fueron la primera policía del Estado en realizar vuelos con drones. El Mobile World Congress (MWC) y el tenso Consejo de Ministros en Barcelona del 21 de diciembre fueron los escenarios escogidos. Moya subraya la capacidad de transmisión de imágenes a tiempo real a las salas policiales que coordinan los eventos excepcionales. “Un dron es mucho más económico y seguro en caso de accidentes. En situaciones determinadas permite más flexibilidad”, explica.

Centro de control de los Mossos durante el Mobile World Congress



Europa prevé un aumento exponencial del uso de los drones durante la próxima década. En julio de 2020, la Unión Europea aprobará una nueva normativa que permitirá, a largo plazo, el intercambio de paquetes comerciales mediante un mando a distancia. “La sociedad se debe preparar para un nuevo modelo. La sociedad y los cuerpos policiales nos estamos preparando para asumir este nuevo reto de movilidad con las consecuencias en la seguridad derivadas”, explica Moya. En un futuro “no tan lejano”, avisa el sargento de los mossos, los ciudadanos podrían desplazarse en aerotaxis operados desde una sala de control.

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