España es primer consumidor de prostitución de Europa y el tercero del mundo, después de Tailandia y Puerto Rico. Barcelona está considerada como la capital del turismo sexual del sur de Europa y es la primera parada de muchas prostitutas. Y según un estudio de la Universidad de Comillas, uno de cada cinco hombres admite haber pagado recientemente por tener sexo.

El sexo de pago representa el 0,35% del PIB, es decir unos 4.100 millones de euros, y se calcula que entre 45.000 y 100.000 mujeres la ejercen en España. La laxitud en la normativa hace que el considerado “oficio más antiguo del mundo” esté en limbos alegales, mientras el debate político se divide en dos corrientes: los abolicionistas y los regulacionistas. Los primeros sostienen que la prostitución es violencia de género y los segundos defienden los derechos de las personas que la ejercen voluntariamente.

PSC CONTRA COMUNES

La izquierda no tiene una visión uniforme. Al contrario. Mientras el PSC se posiciona claramente a favor de las tesis abolicionistas, en Barcelona en Comú no la condenan ni piden su eliminación. Tampoco lo hace la CUP, aunque cada corriente tiene sus matices. Sus grises. En la derecha, PP y Ciudadanos también discrepan. 

Dos prostitutas se pasean en un prostíbulo



“Las mujeres prostitutas son, mayoritariamente, migrantes o de una posición social desfavorecida y no lo son por casualidad”, sostiene Jaume Collboni, líder del PSC en Barcelona y primer teniente de alcalde. En sus intervenciones se ha posicionado a favor de una ordenanza que condene la prostitución y el trabajo sexual. Defiende el modelo sueco.

EL MODELO SUECO

“El modelo sueco sostiene que son víctimas de una violencia atroz y que el problema radica en la demanda. Hay que poner el foco en los puteros”, explica Nuria González, abogada laboralista y representante del sector abolicionista, a Metrópoli Abierta. “La cultura abolicionista debería comenzar en las escuelas, con los niños. En Suecia han logrado una tolerancia cero con los puteros. Son mal vistos”, añaden desde la Coordinadora Técnica de la Secretaría de Políticas Feministas del PSC.

González recalca que “no existe prostitución sin trata”. "Es la esclavitud del siglo XXI y, mayoritariamente, es femenina. Incluso la masculina es, en casi todos los casos, para consumo masculino. Entre el violador y el putero, la única diferencia es el billete. Hemos de conseguir que los puteros sean considerados unos parias, como los maltratadores”, insiste la autora de Vientres de alquiler.

Nuria González posa para Metrópoli Abierta en un parque interior del Eixample / LENA PRIETO



“En Barcelona”, argumenta González, “la situación es crítica porque Colau ha tolerado al máximo la prostitución. Su feminismo es falso y es una de las personas que más ha hecho por los puteros”. “Los narcopisos se están convirtiendo en narcoburdeles y, desgraciadamente, Barcelona aparece como el principal destino del turismo sexual del sur de Europa en todos los foros porno. En un mismo pack se ofrece Barcelona como destino de drogas, alcohol, juego y sexo”, agrega esta abogada feminista.

SUBVENCIÓN DEL AYUNTAMIENTO

González critica, por ejemplo, que el Ayuntamiento de Barcelona haya destinado una partida de 1,5 millones de euros a entidades que trabajan para mejorar las condiciones de las prostitutas en 2020 y 2021. También lamenta que Ámsterdam, gobernada por los Verdes (la alcaldesa es Femke Halsema), mantenga el Barrio Rojo como uno de sus atractivos turísticos y reivindica la gestión de ayuntamientos como el de Gavà. Esta población del Baix Llobregat multa a las personas que pagan por un servicio en el espacio público tras enviarles una carta a sus domicilios en la que se detalla su infracción. “Su efecto es disuasorio y muy efectivo”, sonríe González.

La abogada feminista asume que la prostitución mueve miles de millones al año. Con todo, cree que su erradicación es factible si se aplican tres medidas. “En primer lugar hay que señalar al putero como una mala persona. Esto requiere una campaña de sensibilización que cuesta mucho dinero y sorprende que el Ayuntamiento de Barcelona nunca haya hecho una campaña contra la prostitución. En segundo lugar se tiene que reformar el Código Penal para atacar todas las fuentes de financiación. No solo el proxeneta es un delincuente; también lo es el propietario de un burdel. Y, en tercer lugar, hay que hacer un trabajo de reinserción con las mujeres. Y los programas son caros”, proclama González. También denuncia que “el porno actual es mucho más violento que en los años 90”. El 29 de febrero se celebrará el tercer Foro de Ciudades Abolicionistas en la sede de la UGT, en Rambla Santa Mónica, Barcelona.

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EN DEFENSA DE LOS DERECHOS

Los comunes no comparten las tesis abolicionistas. No criminalizan la prostitución. “Las mujeres hacemos lo que queremos con nuestro cuerpo”, sostiene la concejal Laura Pérez, una de las más activas en la defensa de los derechos de las prostitutas. Su postura es plenamente compartida por la ex regidora y responsable de Ciutat Vella, Gala Pin. En la formación violeta, no obstante, admiten que “conviven diversas sensibilidades”.

“No somos abolicionistas. Se nos etiqueta como regulacionistas, pero nos gusta definirnos como defensores de los derechos de las prostitutas”, desliza una fuente de Barcelona en Comú a Metrópoli Abierta. “Denunciamos que las prostitutas están totalmente desprotegidas. Cobran en negro, sufren muchos episodios de violencia machista y están expuestas a todo tipo de enfermedades”.

ALEMANIA Y HOLANDA

La corriente regulacionista se inspira en los modelos alemán y holandés, países en los que “ha aumentado la demanda sexual”, según sus detractores. En Barcelona, mientras, las trabajadoras sexuales piden más ayudas y protección después de que los comunes rechazaran la aprobación de una ordenanza contra la prostitución y la explotación sexual en el pleno municipal de junio de 2018.

Genera, una asociación sin ánimo de lucro que defiende los derechos de las mujeres, detecta un importante aumento de denuncias de personas que ejercen la prostitución. “Nosotros priorizamos los derechos, las demandas y las carencias”, explica una fuente a este medio. “No se puede simplificar el debate entre abolicionistas y regulacionistas porque en cada modelo hay muchos matices. Dentro del PP, por ejemplo, había posturas distintas. Mientras Ana Botella era abolicionista, Esperanza Aguirre era liberal”, añaden en Genera, convencidos de que el mejor modelo es el de Nueva Zelanda “porque no se criminaliza la prostitución y las personas que la ejercen están muy protegidas”.

Una prostituta, de espaldas, espera la llegada de algún cliente en Barcelona



PUTAS LIBERTARIAS

Genera representa a dos colectivos muy activos de prostitutas de Barcelona: Putas Libertarias del Raval y Putas Indignadas, próximas a las tesis de Colau y los comunes. “La prostitución es un tema complejo y me parece absurdo que haya personas que quieran sentar cátedra”, argumenta Janet, portavoz de Putas Libertarias del Raval, en referencia a las tesis abolicionistas que defiende Nuria González. “Vivimos en una sociedad imperfecta, en un sistema capitalista, patriarcal y colonial. Y el sistema nos obliga a sacrificarnos”, remarca en conversación con Metrópoli Abierta.

Janet denuncia que “la precariedad es el denominador común” de la sociedad occidental “porque el sistema actual nos obliga a trabajar 40 años para luego tener una vejez precaria”. En su análisis, la portavoz de Putas Libertarias del Raval incide en que “la brecha salarial entre hombres y mujeres supera el 30%”. “Las mujeres con hijos todavía tienen muchos más problemas para alcanzar cargos de responsabilidad. La discriminación es el adn del patriarcado, pero el movimiento feminista no puede ser hegemónico y único”, asume Janet.

GLOBALIZACIÓN E IBEX 35

Esta activista que lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales rechaza que sea la esclavitud del siglo XXI, tesis defendida por los abolicionista, “porque la explotación laboral existe en todos los ámbitos”. “El reparto de la riqueza es desigual. Nosotros somos números productivos y desechables. Dentro del sistema capitalista es imposible poder hacer política”, expone Janet.

El colectivo Putas Libertarias del Raval se manifiesta contra la violencia machista y a favor de sus derechos en la via Laietana



La portavoz de Putas Libertarias del Raval afirma que “la globalización es la esclavitud del siglo XXI y el IBEX 35 son los piratas de nuestros días”. “El sistema nos criminaliza y nosotras aspiramos a la autogestión, la solidaridad y el apoyo mutuo”, sentencia Janet, que rechaza una sesión de fotos con este medio. Esgrime que solo es “la voz” de un colectivo que ataca al sistema pero no a los puteros. “Antes de tener una relación sexual existe un acuerdo verbal entre dos personas adultas en la que una parte ofrece una compensación económica a cambio de recibir sexo. La trabajadora sexual puede aceptar o rechazar la propuesta del cliente. Además, todas las personas que trabajamos de cara al público estamos expuestas a la violencia. Es nuestro caso y el de una cajera de Mercadona”, recalcan otras fuentes anónimas desde este colectivo que surgió tras las agresiones machistas que padecieron varias prostitutas.

CURSOS PARA SER PROSTITUTA

En Barcelona, además, trascendió en 2014 que APROSEX, la Asociación de Profesionales del Sexo, impartía un curso intensivo para ser prostituta, bajo el título de Prostitución: nociones básicas para la profesionalización. Su coste, entonces, era de 45 euros, unos 15 euros menos que actualmente. “Queremos que en esta asociación se puedan sentir cómodas las personas que trabajan en la calle, las que lo hacen en clubes o pisos, las que comparten espacio y las que trabajan para agencias. No discriminamos a nadie por su sexo ni por su sexualidad”, explican en APROSEX.

Los anuncios de escorts se multiplican durante el Mobile World Congress



El debate reaparecerá durante el Mobile World Congress (24 al 27 de febrero). A Barcelona llegarán prostitutas de toda España y Europa durante el certamen de la telefonía móvil. La demanda, sobre todo de escorts de lujo, se disparará durante toda la semana. Locales como el Bacarrá, el Blue Night, el Felina y el PussyCat Club, posiblemente los burdeles más conocidos, multiplicarán sus ingresos. También se espera una mayor afluencia de clientes en las principales zonas de prostitución de la ciudad: en el Raval, el Gòtic, Glòries, Zona Franca y Les Corts. Otra opción son las peluquerías chinas con final feliz, que tuvieron su eclosión hace tres años en Barcelona.

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