Hecha la ley, hecha la trampa. Algunos vecinos de Barcelona demuestran ser incapaces de seguir las restricciones impuestas por la Generalitat ante la segunda oleada de coronavirus. Este primer fin de semana de medidas contundentes, la Guardia Urbana de Barcelona ha interpuesto cientos de denuncias por botellón, que ha obligado a reducir el horario de los comercios 24 horas.

Pero no solo han sido los jóvenes los que se han saltado a la torera las normas establecidas, algunos barceloneses de edad media han optado por utilizar los polémicos elementos urbanísticos del Ayuntamiento como terrazas improvisadas.

Barceloneses saltándose las restricciones en el barrio de El Besòs i el Maresme de Barcelona / METRÓPOLI ABIERTA



INCIVISMO EN EL BESÒS I EL MARESME

Tal y como se puede ver en las fotografías a las que ha tenido acceso Metrópoli Abierta, los vecinos de El Besòs i el Maresme, aprovechan para charlar y tomar algo, sin distancia de seguridad ni mascarillas, mientras esperan para llevarse la comida de un establecimiento a su casa. Este incívico panorama se ha podido ver en el número 110 de la calle del Maresme, durante este fin de semana. 

Un residente de la zona ha relatado a este medio de comunicación que el sábado unos cuantos vecinos utilizaba las vayas amarillas de la terraza clausurada para sentarse, mientras que el domingo llegaron a ser 14 personas las que esperaron a las afueras del bar sin respetar las medidas higiénico-sanitarias. El denunciante también explica que muchas de ellas utilizaban el buzón de Correos para depositar las bebidas, además del muro de hormigón, tal y como se puede ver en las imágenes. 

Barceloneses saltándose las restricciones en el barrio de El Besòs i el Maresme de Barcelona / METRÓPOLI ABIERTA



MÁS CASOS DURANTE EL PRIMER FIN DE SEMANA DE RESTRICCIONES

Según ha podido saber este medio, la Guardia Urbana acudió al espacio para despejar la zona y habló con la dueña del establecimiento que se encuentra enfrente de la terraza improvisada, aunque en aquel momento solo había dos personas esperando. Los agentes no pudieron hacer nada, ya que la cafetería advierte en un cartel que solo realiza comida para llevar, y que no se puede entrar en el interior del local bajo ningún concepto. 

Por desgracia este no es el único episodio de incivismo que se ha producido en la capital catalana desde que comenzaron las restricciones por el repunte de contagios. La policía local también realizó una polémica intervención en el reconocido restaurante Mordisco. La propietaria del establecimiento, situado en el paseo de la Concepció de Barcelona, se había negado a clausurarlo a pesar de la orden de la Generalitat.

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