La Asociación de Familias de Alumnos (AFA) de la guardería municipal Escola Bressol Cobi situada en la Vila Olímpica de Barcelona ha dicho basta. El centro arrastra problemas de contaminación del agua desde hace más de 10 años y la problemática nunca se acaba por resolver del todo. Las familias están preocupadas por la salud de sus hijos, ya que aunque el problema se había dado por solventado, no lo está, y durante el curso 2020-2021 los niños han vuelto a beber agua contaminada.  

REUNIÓN

Lejos de asumir responsabilidades, los entes de quienes depende la gestión del centro educativo —el Consorci Educació de Barcelona (CEB), formado por el Ayuntamiento y la Generalitat, y el Institut Municipal d'Educació de Barcelona (IMEB)— y la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB), que prohibió beber y cocinar con agua del centro, se pasan la pelota. Hartos de la situación, los padres y madres de los alumnos han emitido un comunicado exigiendo una reunión con los tres organismos y reclamando que asuman su responsabilidad por la mala gestión. Asimismo, solicitan “información transparentegarantías firmes de que sus hijos e hijas tendrán acceso a un agua de calidad en la mayor brevedad posible y que no se repetirán nuevas incidencias en el futuro”.  

La cocina de la guardería Cobi / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA



TRANSPARENCIA

En el mismo comunicado, la AFA asegura que la administración no es transparente ni clara respecto a la problemática y pide que se les transmita la información detallada y “sin maquillar”, no como han hecho hasta el momento. Del mismo modo, deja constancia de la preocupación de las familias por la salud de sus hijos, ya que las respuestas de los organismos en este ámbito tampoco les resultan satisfactorias. En ese sentido, detallan que aunque después de insistir en el tema recibieron una respuesta, no es lo suficientemente exhaustiva. El informe de la ASPB que recibieron indica que según estudios de la Organización Mundial de la Salud no es perjudicial consumir agua superando los límites de metales que se dan en la escuela, si el tiempo de consumo es corto. Sin embargo, la AFA insiste en que “en ningún caso se especificó el tiempo que se considera ‘corto’ ni si estos estudios tenían en cuenta el peso y edad de las personas afectadas”.

Del mismo modo, el comunicado expone que, según ha podido analizar la AFA, en las aulas de la escuela se llega a detectar hasta 187 veces más cantidad de cobre que en el agua proveniente de la red pública, y hasta 10 veces más de níquel, lo que según la asociación, “demuestra claramente” que la red interna del centro continúa contaminando el agua que proviene de la red pública.

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