Los niños de la guardería municipal Cobi, situada en La Vila Olímpica (Sant Martí), han bebido, otra vez, agua contaminada. A comienzos de curso la problemática de contaminación del agua que acarreaba la escuela se dio por zanjada, pero no lo estaba. Ahora, la Asociación de Familias de Alumnos (AFA) valora tomar medidas contra la administración por su pasividad en la cuestión.

CONTEXTO RECIENTE

El mes de noviembre de 2019 la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB) prohibió beber y cocinar con agua del centro porque detectó en ella una alta presencia de metales, debido al mal estado de las cañerías, hechas de cobre. La intoxicación por cobre puede causar, entre otros problemas, diarrea y vómitos, y las dolencias pueden variar según la cantidad ingerida y el tiempo de exposición. Para solucionar la problemática, que se venía arrastrando desde hace años, durante las vacaciones de navidad del curso pasado se procedió a sustituir una parte de la red de agua.

La cocina de la guardería Cobi / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA



En un principio estaba previsto que si aún así la problemática persistía se llevaría a cabo una segunda fase de obras durante el verano. Sin embargo, este mes de junio l’Agència de Salut Pública de Barcelona emitió un informe favorable respecto a la calidad del agua, y aferrándose a este, la propia escuela, el Consorci d’Educació de Barcelona (CEB) y el Institut Municipal d'Educació de Barcelona (IMEB) —de quienes depende la gestión del centro educativo— dieron por solucionado el tema. “A las familias se nos transmitió que todo estaba solventado pero no nos dijeron que no se había llevado a cabo la segunda fase de las obras, solo que el agua ya estaba bien”, explica a Metrópoli Abierta Blanca Thiebaut, responsable de la AFA.

NUEVA DETECCIÓN

Así las cosas, cuando el mes de septiembre comenzó el nueva curso escolar los niños volvieron a consumir agua del centro. Pero el asunto no estaba resuelto. Según la responsable de la AFA y por recomendación de la ASPB, los lunes los educadores de la guardería dejan el agua corriendo en todos los grifos. Este mes de noviembre, casualmente, en la pileta de una de las aulas había un tapón puesto. Un educador vio que el agua que había quedado en ella tenía un tono azulado que lo alertó, e informó a la dirección. Fue entonces cuando la Agència de Salut hizo una nueva comprobación de la calidad del agua, detectó presencia de metales de nuevo, y se decidió llevar a cabo la segunda fase de las obras.

Sede de la Agència de Salut Pública de Barcelona / Archivo



EXIGEN RESPONSABILIDADES

Tras ser informada de la detección efectuada este mes de noviembre, la AFA pidió explicaciones al Consorci d’Educació (formado por el Ayuntamiento y la Generalitat) y al IMEB, pero sus miembros consideran poco satisfactoria la respuesta recibida. “Las analíticas que el Consorci dice que se efectuaron de junio a noviembre las hizo el propio consorcio, no la ASPB, y cuando nos dirigimos al consorcio para preguntarles si la salud de nuestros hijos corría peligro por haber estado ingiriendo esta agua de septiembre a noviembre, solo nos respondieron que habían hecho las analíticas pertinentes”, explica la responsable de la AFA. “Nunca nos han enseñado todo el historial de estas comprobaciones, que es lo que les venimos reclamando, y no están siendo claros con la información que les estamos pidiendo”, añade.

En consecuencia, las familias han llegado hasta tal punto de indignación, que están valorando llevar a cabo una serie de actuaciones para que la administración asuma su responsabilidad en el asunto. 

LA ADMINISTRACIÓN

Preguntadas por este medio sobre la problemática, fuentes del Consorci d'Educació se han limitado a decir que actualmente se está realizando la sustitución de las cañerías antiguas por unas de plástico. Por otro lado, fuentes municipales consultadas por Metrópoli Abierta confirman que a raíz de los análisis periódicos del agua realizados en el centro "después de muchos meses, se han detectado ligeras superaciones de metales con condiciones de estancamiento de agua, pero no en un régimen normal de funcionamiento". No obstante, aseguran que "estas condiciones no han supuesto ningún riesgo para la salud de nadie". Aún así, explican que "se ha extremado la prudencia y se ha dejado de consumir agua del grifo, también para cocinar, durante el mes de diciembre". 

Estancia de los niños de dos a tres años de la guardería Cobi / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA



Las mismas fuentes municipales señalan en que "des de las ASPB se lleva a cabo la vigilancia y control de la calidad del agua, se está haciendo un seguimiento de la situación y se ha indicado en cada caso las medidas a tomar". Del mismo modo, insisten en que "desde el IMEB se ha asumido, se asume y se asumirá desde el primer momento siempre que sea necesario, y como no podría ser de otra manera, la responsabilidad para resolver las situaciones que se vayan detectando en esta escuela", y que es precisamente en este contexto, que se han realizado los análisis periódicos del agua. Asimismo, explican que "la previsión es que esta nueva incidencia quede resuelta lo más pronto posible y que mientras eso no sea posible se continúe consumiendo agua embotellada". "La administración municipal vela por hacer todas las intervenciones necesarias siempre que es necesario, como ya se hizo en un primer momento", añaden. 

PARCHES Y HERMETISMO

Pero lo cierto es que la administración ha ido poniendo parches al problema durante años, sin llegar a resolverlo por completo. La guardería Cobi es relativamente nueva, se construyó en 2011, pero desde el principio el estado de las cañerías no ha sido el adecuado. De hecho, desde poco después de abrir sus puertas en el centro se bebe y se cocina con agua embotellada. En la misma línea y según aseguró a este medio el Ayuntamiento de Barcelona en otra ocasión, a lo largo de los años se han llevado a cabo análisis periódicos de la calidad del agua y tratamientos con polifosfatos. Algo que se ha demostrado insuficiente a raíz de las distintas incidencias detectadas durante todo este tiempo. También cabe destacar el hermetismo del gobierno municipal. En distintas ocasiones del pasado este medio requirió al consistorio ver dichos análisis, sin llegar a conseguirlo nunca.  

La guardería Cobi, vista desde fuera/ AYUNTAMIENTO DE BARCELONA



La última detección de metales de la que se tenía constancia hasta el momento se conoció el curso pasado. En una inspección "rutinaria" de la ASPB a la guardería, realizada el 26 de noviembre de 2019, se observó que en la escuela se utilizaba agua mineral envasada para cocinar, beber y la higiene de la instalación. La escuela explicó al organismo que el uso de agua mineral respondía a la recomendación de la empresa que hace el control y el tratamiento del agua "por problemas en la red de distribución interna del agua". La Agència de Salut precintó la cocina y negó el uso de agua de boca "dado el estado de las cañerías".

Poco después se inició la primera fase de las obras para cambiar parte de la red de agua. Sin embargo, la nueva detección de metales en noviembre de 2020, evidencia que las medidas de la administración han resultado de nuevo insuficientes, aunque se espera que la segunda fase de las obras resuelva la situación de una vez por todas. 

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