El agua de boca de la guardería Cobi, en la Vila Olímpica, llegó a salir de color azul. Lo ha desvelado este martes la comisionada de Educación, Maria Truñó. El pasado 21 de diciembre, Metrópoli Abierta se hizo eco de las quejas de una familia, con un alumno en el centro, que afirmaba que el agua de la escuela estaba contaminada de cobre. El Ayuntamiento ha asegurado este martes en comisión que las analíticas practicadas niegan que el agua haya estado contaminada, pero lo cierto es que desde poco después de la apertura, en 2011, en el centro se bebe y se cocina con agua embotellada. Las cañerías son de cobre.

La regidora de Ciutadans, Marilén Barceló, ha preguntado al gobierno municipal por el caso destapado por este medio. Según la edil naranja, el Ayuntamiento "no ha actuado con transparencia durante nueve años". Y ni siquiera este diciembre, cuando supuestamente ya se había decidido cambiar las cañerías de la escuela para solucionar el problema de manera definitiva, se informó al Consejo Escolar del distrito de Sant Martí que tuvo lugar a principios de mes. En la comparecencia, el gobierno no ha mostrado a Ciutadans ninguna de las analíticas practicadas. Tampoco a este medio, que las ha requerido en distintas ocasiones.  

 

PARCHES DURANTE NUEVE AÑOS

A lo largo de nueve años, el Ayuntamiento ha escondido el caso y se ha limitado a poner parches. En 2011, prohibió el consumo y cocinar con el agua de boca y puso en marcha un tratamiento con polifosfatos, algo que se ha demostrado insuficiente a raíz de las distintas incidencias detectadas estos años, la última el pasado otoño. En una inspección "rutinaria" de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) a la guardería, realizada el pasado 26 de noviembre, este organismo precintó la cocina. La escuela respondió a la ASPB que el uso de agua mineral respondía a la recomendación de la empresa que hace el control y el tratamiento del agua "por problemas en la red de distribución interna del agua". La propia ASPB negó el uso de agua de boca "dado el estado de las cañerías".

El ejecutivo municipal, formado por PSC y Barcelona en Comú, no se ha librado de las críticas de la oposición, aunque el problema no es solo suyo. En ocho años han gobernado la ciudad convergentes y comunes. La regidora de Barcelona pel Canvi, Eva Parera, ha subrayado que la comparecencia de la comisionada ayuda a generar transparencia y no genera alarma. Parera ha preguntado si el problema solo ha afectado a esta escuela y por qué el cambio de las cañerías no se hizo antes. También ha requerido al gobierno si se habían hecho controles a los niños. Ninguna pregunta ha tenido respuesta. La regidora de Salud, Gemma Tarafa, ha negado que haya existido un problema de salud pública, pero ha admitido "disfunciones". 

La zona de juegos de la guardería Cobi / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA



MAIL DE LA DIRECTORA

Según la comisionada de Educación, la decisión de cambiar las cañerías de cobre por otras de plástico se tomó en septiembre. Esta versión no coincide con el correo electrónico que la directora del centro, Maria Roca, envió a las familias. En él, Roca decía que durante ocho años, el centro y el Instituto Municipal de Educación han velado para que esta incidencia no afectara directamente al servicio educativo y la atención a los niños, “tomando medidas preventivas y de protección seguras”. Pero reconocía que la última incidencia, en noviembre de 2019, puso de manifiesto “la fragilidad de las medidas preventivas que se tomaban y ha servido para que finalmente se solucione el problema sustituyendo la red en mal estado". En el texto, la directora no aclaraba qué incidencia hubo en noviembre.  

Barceló, que ha exigido sin éxito la comparecencia del regidor del distrito, David Escude, en la citada comisión, ha reiterado que no es normal que en un centro educativo con menores de 0 a 3 años se utilice agua embotellada durante nueve años. El concejal del PP, Óscar Ramírez, ha dicho que algo se ha hecho mal durante estos años y que "se ha puesto a los niños en riesgo". Y la edil de JuntsxCat, Francina Vila, ha pedido al Ayuntamiento que muestre los informes y las analíticas que demuestren que el problema, una vez cambiadas las cañerías, se ha resuelto definitivamente.

Durante cuatro años, entre 2011 y 2015, el partido de Vila estuvo al frente del consistorio y no fue capaz de resolver la situación. Algunos padres con alumnos en el centro durante estos años desconocían por completo la problemática del agua.

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