Grupos cívicos de Barcelona han convocado para este viernes a las 17:00 horas una manifestación en paseo de Gràcia con Aragó para pedir la dimisión de Ada Colau, la alcaldesa de la capital catalana. El motivo es la situación de degradación de la ciudad de Barcelona y de la política municipal. “La gente por fin se moviliza. Por Barcelona, por todos nosotros, antes de que la situación sea irreversible”, convoca por las redes el Grup Anti Ada Colau.

El grupo convocante es una plataforma creada el 16 de mayo del 2020 que actualmente tiene 12.800 miembros, según su perfil de Facebook. Un veterano concejal barcelonés explica a este diario que la situación se ha radicalizado por la tensión política en general. “Siempre ha habido críticas a los alcaldes, e incluso manifestaciones contra la gestión del equipo directivo, pero nunca una situación como la actual, en que directamente se exige la dimisión de la alcaldesa”, señala este concejal. Y otro con 13 años de experiencia destaca que “es una situación novedosa. Nunca hasta ahora se habían hecho manifestaciones exclusivamente pidiendo la dimisión del alcalde o alcaldesa”. Una tercera fuente añade que “ha habido ocasiones puntuales en que se ha pedido la dimisión, pero como una más de las consignas reivindicativas. La petición de dimisión jamás fue el leit motiv de una convocatoria como en esta ocasión”.

UNA RISTRA DE QUEJAS

Por las redes, el grupo convocante publicita carteles publicitarios contra Colau y contra iniciativas del Ayuntamiento. La ofensiva, según lo que ha podido conocer Metrópoli Abierta, está vinculada a determinados colectivos preocupados por las iniciativas de la movilidad y las normas que el equipo municipal ha implantado en los últimos años, castigando a sectores como los motociclistas. Se trata, en definitiva, de ciudadanos “que se quejan de la utilización partidista del espacio público, que margina a determinados colectivos”, según indica a este diario una de las fuentes consultadas. Pero no cabe duda de que es la primera vez que una campaña de estas dimensiones se dirige contra el alcalde de la ciudad, lo que da una idea del grado de organización que ha de tener la ofensiva.

Este grupo ha iniciado también una petición de firmas contra el tranvía por la avenida Diagonal. Pero los motivos del descontento son muchos: en la lista de agravios se apunta a la actitud municipal hacia determinados colectivos, con la ausencia de complicidad y empatía hacia sectores que han padecido con mucha dureza la crisis sanitaria (desde el sector de la restauración hasta el hotelero, pasando por el del comercio). Pero también la determinación del consistorio de poner en marcha medidas que afectan a los ciudadanos sin consultarlas con los representantes cívicos y vecinales.

Cartel contra Ada Colau



DESTROZANDO LA CIUDAD

“Hay una lucha sin cuartel contra el coche, terrazas fantasma de bares en las calles, creadas únicamente para sacar espacio a los aparcamientos, porque no quieren que la gente tenga coche, se han pintado las calles de una manera absurda, se han instalado bloques de hormigón en plena calzada para desplazar a los vehículos, se critica que los coches ocupan espacio público, pero se permite a los manteros campar a sus anchas e incluso se les financia un sindicato, se prohíbe a la Guardia Urbana participar en la seguridad o en el restablecimiento del orden durante las manifestaciones, se es condescendiente con colectivos okupas, marginales y antisistema, pero se penaliza al comercio y a los ciudadanos que pagan sus impuestos, no se escucha a los vecinos ni a los comerciantes, se rechaza el turismo, se castiga la emprendeduría… todo esto son actitudes que no sientan bien y que han degradado la ciudad”, explica a Metrópoli Abierta una fuente de la oposición.

Otra fuente añade que “toda intervención en las vías urbanas genera un rechazo de la ciudadanía. Hay gente que piensa que Colau destroza la ciudad y de ahí viene el rebote contra ella”.

Pero además de las intervenciones en las vías públicas, también las medidas sociales o estratégicas levantan polvareda. “Este miércoles, Colau estuvo inaugurando el cambio de nombre de una plaza en la Barceloneta y fue abucheada por un grupo de vecinos, porque recientemente ha habido un desalojo en el barrio. El tema de la vivienda era el tema estrella de la alcaldesa, el que ella prometió solucionar enseguida. Ya está por el segundo mandato y aún no ha hecho nada”, critica un dirigente de la oposición.

EL ÚLTIMO ENCONTRONAZO

Uno de los últimos temas de desgaste es el anuncio de la transformación de la fábrica de Mercedes Benz en el Bon Pastor. “Llega el show especulativo al Bon Pastor. Mira que hace años que se avisa de la catástrofe, pero nunca nos acostumbramos al impacto. Janet Sanz, Distrito, ¿nos explicáis para quién son estos equipamientos? Para el barrio, no…”, lanzaba la plataforma Memòria, Lluita i Resistència. La propia plataforma despejaba dudas: “Elisava: escuela privada de diseño que sólo el primer curso ya cuesta más de 9.000 euros; UVIC: universidad privada donde el curso cuesta sobre los 6.000 euros; ¿Quién se puede pagar esto? ¿De verdad tenéis la cara de llamarle equipamientos?”.

Los vecinos son inmisericordes con el consistorio. “Tal y como el 22@ demuestra, recalificar el terreno es el primer paso para abrir la veda a la especulación más cruda. Y este es exactamente el precedente que el Ayuntamiento de Barcelona está asentando”. Reconoce que se harán viviendas. Y que la mitad serán públicas. Pero todo tiene trampa. “Han jugado a decirnos la cifra de viviendas, no los metros cuadrados destinados. La normativa contempla la vivienda mínima en 36 miserables metros cuadrados, mientras que los pisos de libre mercado pueden llegar a los 110 si quieren”.

Otro de los carteles contra la alcaldesa



LA ENGAÑIFA DE LOS PISOS

Se habla de 1.450 pisos a construir. Pero el cuento de final feliz es una engañifa: según las cuentas de Memòria, Lluita y Resistència, 870 pisos serán de libre mercado: ocuparán 95.700 metros cuadrados: Otros 290 pisos serán de protección oficial de alquiler y otros tantos de no alquiler, es decir, de venta, lo que totaliza 23.200 metros cuadrados, aunque si tenemos en cuenta que los pisos de protección oficial se acaban liberando al mercado con el paso del tiempo, en realidad la vivienda de alquiler social se queda en unos menguados 11.600 metros cuadrados.

El colofón es más sarcástico todavía: “Y el circo que proponen toma el número final cuando nos hablan de proceso participativo, cuando el proyecto está hecho y sentenciado. Una limpieza de cara a su genocidio para culpabilizar a las víctimas del propio barrio (…) No podemos expresar la rabia que sentimos”.

UN TEMA DE ECOGENTRIFICACIÓN

Las plataformas vecinales ya han encontrado el término con que calificar al Ayuntamiento de los comunes: “Es la ecogentrificación. Ahora nos echan de casa, pero de una forma más amable y sostenible. ¿Verdad, Janet Sanz, Lucía Martín, Ada Colau, Sant Andreu en Comú?”, se explayaba el Sindicat d’Habitatge de Sant Andreu este martes, tras el anuncio de la operación Mercedes. Este combativo colectivo advierte que “Ada Colau y Janet Sanz, bajo los eufemismos de sostenibilidad, turismo responsable y ciudad moderna, están contribuyendo a la expulsión de las vecinas de toda la vida y eliminar la identidad cotidiana de nuestros barrios. El proyecto de la Mercedes es ecogentrificación”.

Además del equipo de Colau citado anteriormente, también está en el punto de mira de las asociaciones ciudadanas otro concejal de los comunes: Eloi Badia. El pasado mes de marzo, 19 asociaciones de Barcelona pedían la dimisión del concejal Badia “por la mala gestión al frente de la concejalía de Emergencia Climática y Transición Ecológica. Es preciso que abandone el barco”. Este diario ya se hizo eco de que el concejal se negaba a escuchar a los representantes vecinales y consideraban que “no es un interlocutor válido ni representa a la democracia”.

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