El oligarca ruso Roman Abramovich abandona Barcelona. El multimillonario, propietario del Chelsea FC, se ha llevado su nave del puerto de la capital catalana y no ha dado ninguna explicación sobre su traslado. El megayate estaba amarrado en MB92 y este martes zarpó hacia el mediterráneo, aunque no se sabe su destino.

LOS OLIGARCAS RUSOS ABANDONAN BARCELONA

La embarcación de Abramovich, bautizada como My Solaris, no ha sido la única que se ha ido de la Ciudad Condal. Hace unos días el oligarca Vaguit Alekperov decidió trasladar su yate de Barcelona a Montenegro.

Otros millonarios rusos que mantienen una buena relación con Vladimir Putin siguen manteniendo sus barcos en la capital catalana. Según Reuters, la semana pasada al menos cinco yates de multimillonarios rusos ya estaban ancados o navegaban para huir de Rusia tras la imposición de las sanciones occidentales en el país.

La nave del presidente del Chelsea mide 140 metros y lleva la bandera de las Bermudas. La embarcación fue construida en Alemania y empezó a navegar el año pasado. My Solaris llevaba desde mediados de 2021 amarrado en la capital catalana.

Exterior del macroyate My Solaris, del oligarca ruso Roman Abramovich

Exterior del macroyate My Solaris, del oligarca ruso Roman Abramovich

YATE DECOMISADO

A principios de marzo el Dilbar, el superyate del empresario ruso Alisher Usmanov, que se dejaba ver habitualmente atracado en el Port de Barcelona, fue decomisado por las autoridades alemanas cuando se encontraba en Hamburgo. La embarcación estaba desde el pasado mes de octubre en las instalaciones de Blohm-Voss, una prestigiosa firma de construcción y reparación de buques que lo estaba sometiendo a un refit. Aunque debiso al decomiso del mismo, no ha tenido tiempo de terminarlo.

Usmanov adquirió el Dilbar en 2016 por valor de 600 milones de dólares, tiene una longitud de 156 metros y pesa 16.000 toneladas. Además, según Forbes tiene la mayor piscina instalada jamás en un yate, helipuertos, sauna, gimnasio, 12 suites con espacio para 24 pasajeros y una tripulación habitual de 96 personas. Con todo, sería el superyate más grande del mundo (según su peso bruto).

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