Los Mossos d'Esquadra han desalojado este miércoles a Maia y León, una pareja de 60 años que vivía en el número 88 de la calle Pons y Gallarza, un piso gestionado por Cáritas, en el barrio de Sant Andreu del Palomar. El Sindicat de l'Habitatge de Sant Andreu, que ha seguido de cerca la evolución del caso desde 2015, denunciaba esta mañana que la Fundació Foment de l'Habitatge Social y Càritas querían ejecutar el desalojo, que finalmente se ha consumado.

Los activistas por la vivienda critican que los servicios sociales, ni la oficina municipal de la vivienda ni la entidad religiosa se ha querido "responsabilizad" de estas personas en situación de vulnerabilidad. El Sindicat reprocha a esta fundación –entidad de Cáritas que gestionaba el piso– y a la misma asociación cristiana que hayan acusado a los vecinos de rechazar el programa de inserción social. "También los han acusado de generar problemas con vecinos de Sant Andreu", según escriben los activistas en un artículo en su blog.

DISCURSO PROPIO DE LAS "ÉLITES"

Desde el Sindicat de l'Habitatge cargan duramente contra Cáritas por realizar un discurso que basa "toda la responsabilidad sobre el individuo". Un discurso, sostienen, propio de las "élites contra nosotros desde hace mucho tiempo que nos señalan que somos pobres porque no nos esforzamos demasiado".

Decenas de concentrados han intentado evitar el desalojo concentrándose en la entrada. Sin embargo, siete furgonetas de mossos d'esquadra antidisturbios han sacado a estos ciudadanos y sobre las 13.00, Maia y León han abandonado la finca.

ALQUILER DE 280 EUROS

En 2015, Cáritas derivó a esta familia a la fundación, que les ofreció esta vivienda en régimen de alquiler social, eso es, pagando 280 euros al mes y con un compromiso de seguir un plan de reinserción para mejorar su realidad. Sin embargo, años después la entidad religiosa los acusó de incumplir el plan e iniciaron el procedimiento para echarlos del piso.

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