Octubre llega a su fin y aunque tocaría empezar a taparse con bufandas y gorros, la imagen en las calles de Barcelona es bien distinta. El mes termina con valores de temperatura muy elevados. Solo hace falta observar como los ciudadanos pasean en manga corta y los más atrevidos lo hacen con un helado en la mano. Una imagen peculiar –aunque cada vez más habitual— que choca con la de las paradas de castañas y el humo caliente que desprenden.

CALOR Y CASTAÑAS: ¿COMPATIBLES?

La Castanyada se celebra oficialmente el 31 de octubre y desde hace unas semanas, Barcelona está llena de paradistas. Sin embargo, no se ven las largas colas que protagonizaban años atrás. Si retrocedemos en el tiempo, ahora nos calentaríamos las manos cerca del fuego donde se cuecen las castañas. Sin embargo, la chaqueta nos sobra y puede que las castañas no sean muy apetecibles.

Puede que algunos esperanzados esperen una bajada drástica de las temperaturas, pero no será así. Si bien es cierto que octubre acabará con más frío, todavía se darán valores por encima de los habituales a estas alturas del otoño –entre los 15 y los 20 grados— según el Servei Meteorològic de Catalunya.   

MAPA DE PARADAS EN BARCELONA

El calor, sin embargo, no ha impedido que la capital catalana se llene de paradistas. En total hay 42 paradas de castañas, 13 de ellas en el distrito de Sant Martí. Aunque aún se pueden pedir licencias al Ayuntamiento, el número no ha superado el récord histórico del año pasado, con 46 paradas en las calles.

INDIGNACIÓN ENTRE LOS PARADISTAS

El paradista de la Rambla de Catalunya número 2 explica a Metrópoli que lleva cuatro años dedicándose a vender castañas. "Me gusta y es como una tradición que hago todos los años". Sin embargo, añade que cada vez es más complicado. Alrededor de su caseta se reúne un grupo de turistas franceses quemados de tanto tomar el sol. Mientras, él “se muere de calor” cociendo unas pocas castañas que puede que no acabe vendiendo. “La campaña está yendo realmente mal debido a este calor", asegura. Según el paradista, si la situación va a más puede que en unos años "el negocio desaparezca".

Por otro lado, Montserrat, la castanyera de la calle de Aribau número 2, es una de las más típicas de la zona. Desde hace muchos años vende castañas en esta ubicación. A pesar de estar en una de las calles más céntricas de la ciudad y por donde pasan miles de personas cada día, Montserrat se queja porque ahora vende mucho menos. “No es una de mis mejores campañas”, asegura a regañadientes.

Una parada de castañas en Glòries / PALOMA RODILES

Otra de las paradas de castañas, ubicada en la Barceloneta, explica a Metrópoli que la gente solo consume castañas cuando hace frío. "Gracias al calor que proporcionan y el olor que desprenden, las clásicas paperinas son un reclamo en invierno", explica. 

HELADOS DE CASTAÑA

El calor extremo ha servido para reinventar el uso de las castañas. Ahora, no solo se cuecen sino que también se hacen helados. En Barcelona, la tienda Baboia, en el Born, ofrece helados artesanales con sabor a este producto estrella de otoño. El proyecto lo impulsó Laurence Mickalonis y el maestro que los elabora es Jordi Roig.

Un helado de la heladería Baboia / INSTAGRAM

También en el barrio de Gràcia, la heladería Bodevici liderada por Jordi Rivera, lleva más de una década apostando por la elaboración de helados naturales. Los días 30 y 31 de octubre se pondrá a la venta un helado de castaña y miel. Todo un atrevimiento gastronómico.

La campaña empezó a principios de octubre y terminará a principios de 2023.

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