Nissan cerró hace justo hoy, 16 de diciembre, un año sus plantas en Barcelona, poniendo fin a más de cien años de historia y asestando un duro golpe a la industria catalana del que aún no se ha recuperado, pendiente de que el 'hub' de electromovilidad reciba la luz verde definitiva para instalarse en Zona Franca.

ALTERNATIVA INDUSTRIAL

De esta alternativa industrial, la única que está sobre la mesa para sustituir a Nissan, dependen los cerca de 1.300 trabajadores despedidos por la multinacional nipona y que se encuentran en sus casas agotando sus prestaciones de desempleo.

"Este primer año ha sido muy duro para los trabajadores. Primero vino la entrada en el paro y luego, el proceso de la mesa de reindustrialización, con constantes aplazamientos de decisiones, y viendo como caían proyectos como el de la automovilística china Great Wall Motors", ha explicado a EFE el representante de la UGT en la antigua Nissan Manel Sanz.

Centenares de trabajadores de Nissan protestan en el centro de Barcelona / EUROPA PRESS

Sanz quiere ver el vaso medio lleno y asegura que la plantilla mantiene la confianza en que salga adelante un proyecto "que cumpla con el objetivo de contratar a toda la plantilla", aunque admite que algunas circunstancias "minan un poco la moral".

DOS AÑOS DE PARO

Por su parte, el secretario general de Sigen-Usoc, Miguel Ruiz, ha recordado que los trabajadores cuentan con dos años de paro, de los que uno expira ya ahora, así que urge sellar ya la reindustrialización porque "cuanto más tarde el 'hub' en instalarse más tardará en contratar".

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