"¿Te ayudo, guapa?". Una pregunta que, seguramente, la mayoría de mujeres que ha pisado un gimnasio ha escuchado alguna vez. El estigma de la "mujer débil" sigue presente en muchos ámbitos del día a día y, en las salas de peso libre, se dispara pese a que el entrenamiento de fuerza entre el sexo femenino se ha disparado en los últimos años. "Muchos clientes, de todas las edades, se acercan a chicas con superioridad prácticamente todos los días", asegura Eduard, monitor en un centro deportivo de Barcelona. "Les ofrecen ayuda o les corrigen la técnica –muchas veces sin sentido– para llamar su atención", añade. 

"Hay muchos hombres que no logran entender que el entrenamiento de fuerza es igual de válido para ambos sexos", explica Gerard, entrenador en un gimnasio de la capital catalana. Por ello, según su testimonio, muchos chicos y hombres adultos se sorprenden –e incluso indignan– cuando ven a una mujer levantar pesos similares a los que ellos levantan en las salas de peso libre. "Cuando le dices a según qué personas que una mujer puede ser más fuerte en fuerza relativa, se ríen o no lo se creen. Y es una realidad", insiste.

En las salas de entrenamiento es muy común que el problema vaya más allá de la estigmatización y se convierta en sexualización. "Muchos hombres todavía se creen que cuando entrenamos pretendemos gustarles", explica Ariadna, una joven que lleva más de siete años entrenando en el gimnasio Vivagym de Barcelona. Muchas chicas como ella han explicado a Metrópoli que en muchos de sus entrenamientos se sienten observadas, escuchan comentarios obscenos e incluso alguna vez han detectado como les hacían "fotografías o vídeos sin consentimiento". 

Un hombre graba a una mujer sin su consentimiento en un gimnasio / TIKTOK

MOVIMIENTO EN REDES SOCIALES

En este contexto, hace unas semanas que se ha creado un movimiento en redes sociales similar al #MeToo. Bajo el hashtag #GymCreep, miles de mujeres de todo el mundo denuncian que en muchas ocasiones se han sentido "acosadas" en sus entrenamientos en la red social TikTok. De hecho, son muchas las usuarias que, en los vídeos en los que ellas mismas se graban realizando un ejercicio, se observa como algún hombre las mira con descaro e incluso comentan con el de al lado.

Además, muchas de las deportistas aseguran que ven como hay "clientes" –en muchas ocasiones de avanzada edad–, que acuden a determinados gimnasios "solo a observar", ya que no realizan ningún ejercicio. Laura, usuaria de la cadena McFit, explica que en una ocasión tuvo que avisar al responsable de su centro de que un hombre acudía a diario a observarla a ella y a otras chicas. "Venía vestido con ropa de calle, era un descaro", cuenta la joven. "Por suerte desde el centro actuaron y se debería establecer un protocolo para que siempre fuese así", añade.

Una mujer y un hombre entrenan en un gimnasio / ARCHIVO

VÍDEOS SIN CONSENTIMIENTO

Muchas otras jóvenes denuncian, en este sentido, que no solo se han sentido "acosadas" sino que han visto como las grababan sin su consentimiento. "Estaba haciendo sentadillas en una zona sin espejos cercanos y al darme la vuelta vi como me estaba grabando un chico", cuenta Susana, clienta del gimnasio Fitness Park. "En ese momento no dije nada porque me daba miedo su reacción", asegura. No obstante, relata que es algo que le ocurrió más veces –y con el mismo chico– y terminó reaccionando. "Me lo negó hasta que intervino un amigo mío. Hasta que no le dijo nada otro hombre me vacilaba y se reía de mí", cuenta la afectada a este medio. 

Mujeres de todo el mundo han logrado que el hashtag acumule 80,3 millones de visualizaciones. No obstante, el movimiento también ha generado muchas críticas y ha hecho que muchos usuarios graben vídeos ironizando con el movimiento. "Esto es algo grave porque le quita importancia a una realidad que vemos en el día a día", asegura Andrea, monitora de gimnasio desde hace cinco años. 

"NO GENERALIZAR"

Para Andrea, este movimiento puede aportar algo positivo "tan solo si cae en buenas manos". "Lo importante es normalizar la presencia de mujeres en gimnasios y la convivencia entre todas las personas usuarias", cuenta. En la misma línea, Laura, asegura que "en los más de cinco años que lleva entrenando", ha tenido varias experiencias negativas pero la mayoría de sinergias con otros usuarios –chicos– "ha sido positiva". "La mentalidad de que las mujeres también entrenamos fuerza está cada vez más extendida y los deportistas –en su mayoría– lo tienen claro", explica.

"Es un problema que existe pero no se debe generalizar", opina Paula, otra deportista que entrena en una cadena low-cost. "Si se extiende esta tendencia muchas mujeres pueden desanimarse a la hora de ir al gimnasio y se generaría un efecto contraproducente", opina. "El objetivo de todas las chicas que entrenamos, ya sea como hobby o de forma profesional es que se entienda que no hay nada que nos limite", dice. "Los neandertales que fomentan la cosificación de la mujer acabarán desapareciendo, o eso espero", añade. 

Exterior de un gimnasio McFit en Barcelona / MCFIT

MÁS ALLÁ DE LA ESTÉTICA

El hecho de que el género femenino se haya animado a irrumpir en las salas de peso libre era, hasta hace unos años, inimaginable. De hecho, era la propia actitud de los hombres la que echaba para atrás a muchas deportistas. No obstante, el auge del fitness y de deportes como el powerlifting entre las chicas ha hecho que los cuerpos femeninos musculados entren en los cánones de belleza y desaparezcan los mitos sin fundamentos sobre los efectos "negativos" del entrenamiento con pesos en el cuerpo de la mujer. 

"Todas las mujeres hemos escuchado alguna vez a algún enterado que dice que si entrenamos así se nos pondrá un cuerpo masculino", denuncia Paula. "Yo actualmente me río", explica. Estas creencias, que todavía existen entre una gran parte de la población, hacen que algunos hombres crean tener la potestad de opinar o dar consejos con un comportamiento paternalista ante el que cada vez más deportistas se plantan, tanto en las redes sociales como en su día a día.

Instalaciones del gimnasio Fitness Park / FITNESS PARK

GIMNASIOS PARA MUJERES 

A pesar de que hace años los gimnasios estaban mayoritariamente frecuentados por hombres, la tasa de penetración de los centros entre las mujeres en 2020 – según los últimos datos disponibles del Anuario de Estadísticas Deportivas en España– fue superior a la de los hombres (del 22% frente al 20,5%). En ese contexto irrumpió una tendencia en auge en la ciudad: los gimnasios exclusivos para mujeres. Varias usuarias han optado, en los últimos años, por dar el salto a este tipo de centros al que muchas mujeres acuden para "entrenar tranquilas". Es el caso de Curves, una cadena de gimnasios estadounidense que surgió hace 30 años y aterrizó en Barcelona hace 15 años. Según explicó Lorena Martín, directora de Ventas y Expansión de la empresa, a Metrópoli,  "desde la apertura es todo un éxito" y se ha creado una "comunidad de apoyo entre clientas y trabajadoras".

Un estudio realizado por RunRepeat en 2021 incide en un dato que supone un grave obstáculo en el día a día de muchas mujeres en algunos gimnasios: más de la mitad (56,4%) de las mujeres que asisten a gimnasios ha experimentado "algún tipo de acoso mientras estaban ejercitándose". Según el mismo informe, muchas de ellas "han dejado o cambiado de gimnasio (el 25,65%)". En este sentido, Martín asegura que muchas de sus clientas escogen sus centros porque el hecho de que sea solo para mujeres les aporta "seguridad para entrenar". "No se sienten juzgadas, no temen ningún tipo de comentario y están en una atmósfera segura y tranquila en todo momento", añadió en conversación con este medio.

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