El apoyo ciudadano al incremento de la tasa turística en Barcelona sigue al alza. El 56,6% de la población se muestra muy o bastante de acuerdo con aumentar el Impuesto sobre las Estancias en Establecimientos Turísticos (IEET), según los datos de la Encuesta de Percepción del Turismo 2025, mientras que solo un 6,7% se posiciona claramente en contra.
El estudio constata también un máximo histórico en el conocimiento de la tasa turística, ya que el 75,7% de los barceloneses asegura saber de qué impuesto se trata, casi ocho puntos más que hace dos años. Sin embargo, este conocimiento no se traduce plenamente en información sobre su destino: menos de la mitad de la población (48,3%) sabe que la recaudación se utiliza para financiar proyectos culturales y sociales.
En 2025, la fiscalidad turística se consolidó como el segundo ingreso más importante del Ayuntamiento de Barcelona, solo por detrás del IBI, con una recaudación de 148,08 millones de euros.
Turistas en Barcelona
Inversiones en escuelas, servicios y cultura
Los ingresos procedentes del IEET han permitido impulsar proyectos de gran alcance, como el Plan Clima Escuela, que prevé una inversión cercana a los 100 millones de euros para climatizar con energía verde las escuelas públicas de la ciudad. Además, la tasa contribuye a cubrir gastos derivados del uso intensivo del espacio público, como transporte, limpieza y seguridad, especialmente en zonas de alta afluencia turística.
Asimismo, eventos culturales de ciudad como las fiestas de la Mercè o el Festival Grec, así como iniciativas culturales de barrio, reciben financiación procedente de este impuesto. El propio sector turístico también se beneficia a través de programas como el Fondo MICE, orientado a atraer congresos y turismo profesional.
Debate político y futura subida del impuesto
El respaldo social al aumento de la tasa turística llega en un momento clave, cuando el Parlament de Catalunya prevé votar una reforma del impuesto tras el acuerdo entre PSC, ERC y Comuns.
Turistas abandonando un piso
En paralelo, el Ayuntamiento de Barcelona ha defendido incrementar el recargo municipal. De aprobarse las nuevas normativas, a partir de 2026 el importe del IEET por persona y noche aumentará en la ciudad, especialmente en los alojamientos de mayor categoría.
La previsión para 2026, una vez aprobadas las ordenanzas fiscales municipales y entre en vigor la nueva ley catalana, es que la tasa turística en Barcelona experimente un incremento significativo en todas las tipologías de alojamiento. En el caso de los hoteles de cinco estrellas, el importe total por persona y noche pasaría de 7,5 a 12 euros, mientras que en los hoteles de cuatro estrellas subiría de 5,7 a 8,4 euros.
Los pisos turísticos alcanzarían los 9,5 euros por noche frente a los 6,25 actuales, y el resto de establecimientos pasarían de 5 a 7 euros. También se prevén aumentos relevantes en el sector de los cruceros: los pasajeros con estancias superiores a 12 horas pagarían 9 euros por noche (frente a 6), y los de menos de 12 horas llegarían a los 11 euros, cuatro más que en la actualidad. Estas subidas combinan el incremento del IEET autonómico con el aumento del recargo municipal que el Ayuntamiento de Barcelona tiene habilitado a aplicar.
Turistas en Barcelona en una imagen de archivo
Amplio consenso para regular el turismo
Más allá de la fiscalidad, la encuesta refleja un consenso mayoritario a favor de reforzar la regulación del turismo. El 87,9% de los encuestados reclama mejoras en el transporte público; el 73,1% apoya la eliminación de los pisos turísticos, prevista para 2028; y el 67% se muestra a favor de limitar el número de turistas. También cuentan con un amplio respaldo medidas como encarecer el estacionamiento de autocares turísticos o limitar la construcción de nuevos hoteles, una política vigente desde 2017.
En términos generales, el 59,6% de la población considera que el turismo es más bien beneficioso para Barcelona, aunque el 91,6% cree que contribuye al aumento de los precios.
Además, el 76,7% opina que la ciudad ha alcanzado o está cerca de alcanzar su límite de capacidad turística, especialmente en lo que respecta a los cruceros, mientras que apuesta por potenciar el turismo educativo, profesional, cultural y deportivo.
