Vista de la fachada de la Ciutat de la Justicia en Barcelona
Declaran nulo el despido de una trabajadora que faltó al trabajo para aplicar la eutanasia a su perro en Barcelona
El juez califica de "inmoral" que la empresa Majorel pretendiera que el animal agonizara hasta el fin de la jornada laboral y antepone el bienestar animal a la obligación de fichar
Un juzgado de Barcelona ha marcado un precedente en la relación entre los derechos laborales y el bienestar animal. El Juzgado Social número 25 ha declarado improcedente el despido de una teleoperadora de la empresa Majorel SP Solutions que abandonó su puesto de trabajo de urgencia para poder aplicar la eutanasia a su perra, que se encontraba en estado crítico.
La sentencia no solo da la razón a la trabajadora, sino que incluye un duro reproche ético a la compañía. El magistrado considera que obligar al animal a esperar sufriendo hasta que su dueña terminara la jornada laboral hubiera sido un acto "inmoral".
"No fue un capricho"
El conflicto se remonta al 29 de noviembre de 2024. La empleada, que trabajaba en la compañía desde marzo de 2023, tuvo que acudir de urgencia al veterinario sin tener permiso previo. La empresa utilizó esta falta, sumada a otras supuestas ausencias, para justificar un despido disciplinario por faltas "muy graves" según el convenio de contact center.
Sin embargo, el juez ha desmontado el argumento empresarial invocando la Ley 7/2023 de Bienestar Animal. En el fallo, se dictamina que la ausencia no fue "un capricho", sino que respondió a "razones sobrevenidas, imprevisibles, éticas y humanitarias".
"Razones humanitarias, éticas y morales justifican que se haya priorizado la salud de un animal doméstico que prácticamente agonizaba", reza el texto judicial.
Ciutat de la Justicia
Readmisión o indemnización
El juez ha desestimado también el resto de faltas alegadas por Majorel, calificando una de simple impuntualidad, y ha condenado a la empresa. La compañía deberá elegir entre readmitir a la trabajadora abonando los salarios de tramitación o pagarle una indemnización de 4.116,42 euros.
El abogado del Col·lectiu Ronda Albert Vallribera, que ha representado a la trabajadora en este procedimiento, destaca el carácter innovador de esta sentencia, que deriva de "la mirada jurídica, pero también humana y moral" con la que se evalúa la ausencia de la trabajadora para atender las necesidades de su perra.
Para el letrado, la sentencia comprende el cambio en la relación de la sociedad con los animales, "que afortunadamente han dejado de ser considerados como simples bienes para convertirse en lo que son: seres vivos titulares de derechos sobre los cuales, como cuidadores, tenemos una responsabilidad objetiva que no es superficial ni caprichosa, sino exigible e imperativa".
Majorel, una empresa bajo la lupa
La sentencia llega en un momento delicado para la reputación de Majorel SP Solutions. La empresa, subcontrata encargada de moderar contenidos para redes como TikTok, se encuentra inmersa en otro proceso judicial paralelo.
Varios empleados se querellaron contra la compañía alegando daños psicológicos por verse obligados a visualizar contenido "altamente perturbador" (violencia extrema, abusos, suicidios) sin la protección adecuada. Aunque la dirección negó ante el juez que se revisara este tipo de material en Barcelona, testimonios de la plantilla aseguran que visualizaron vídeos de decapitaciones y mutilaciones, denunciando condiciones "absolutamente inhumanas".