Milton Jairo, trabajador de una residencia geriátrica, durante la manifestación en Barcelona

Milton Jairo, trabajador de una residencia geriátrica, durante la manifestación en Barcelona GALA ESPÍN Barcelona

El pulso de la ciudad

Milton Jairo, auxiliar de geriatría en una residencia de Barcelona: "Los salarios rozan los 1.200 euros brutos y la sobrecarga laboral es abismal"

El trabajador relata a Metrópoli las dificultades que los empleados han de hacer frente en su día a día mientras velan por el cuidado de los más mayores

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Las calles de Barcelona fueron testigo el pasado mes de abril de una marcha pequeña, de no más de 50 o 100 personas, pero que, no obstante, ocultaba historias de desgaste físico y mental. Son heridas invisibles que hacen mella en el día a día de los trabajadores de las residencias geriátricas de Barcelona.

Para Milton Jairo, un auxiliar de geriatría de origen colombiano de 47 años y con más de 16 de experiencia en el sector, la manifestación fue protesta, pero también un grito de auxilio a la Administración catalana ante un sistema que, según afirma, ha dejado de lado la humanidad a pesar de encargarse del cuidado de los mayores.

"Las residencias se ven como un medio para hacer dinero, no se ven como un sector humano", explica Milton, cuya mirada refleja el cansancio de quien ha visto transformarse su profesión desde 2010. "Cuando empecé, esto era otra cosa. Hoy, el empresario va a facturar, a facturar, a facturar. Se ha saturado todo", lamenta.

La precariedad que denuncian se manifiesta en los pasillos de centros en los que trabajan profesionales como Milton. Según relata, la sobrecarga laboral es, en sus palabras, "abismal". "En una planta donde tienen que haber cinco auxiliares, hay cuatro, o incluso tres. Eso repercute en nosotros: dolores de espalda, problemas psicológicos, bajas constantes que no se suplen".

Sobrecarga laboral

La sobrecarga actúa como una espiral. Esta falta de manos es "el pez que se muerde la cola", señala Milton. "Dicen que intentan contratar, pero son evasivas. Mientras tanto, nos toca a nosotros absorber el trabajo de los compañeros que no están". Por este motivo, señaló la secretaria general de sanidad de la CGT, Celia San Juan, el sindicato ha puesto el grito en el cielo, lo que le ha valido a los delegados ser objeto de "persecución sindical".

Trabajadores de las residencias de Barcelona se manifiestan este jueves

Trabajadores de las residencias de Barcelona se manifiestan este jueves GALA ESPÍN Barcelona

El relato de Milton profundiza en un aspecto que a menudo queda oculto: el impacto psicológico de la burocracia laboral. Cuando un trabajador necesita ir al médico por un problema de salud, el sistema en este sector, dice, parece diseñado para ponerle trabas. "Psicológicamente maltratas a ese trabajador. Ese empleado está haciendo su jornada laboral pensando constantemente en el problema de salud que tiene", confiesa.

Precariedad salarial

A esta tensión se suman las condiciones salariales. Con sueldos que, como apuntan desde CGT, apenas rozan los 1.200 euros brutos, la vida en Barcelona se vuelve un ejercicio de supervivencia. "La mayoría no llega (a fin de mes)", sentencia Milton. La situación se agrava para aquellos con contratos parciales, a menudo del 50%, a quienes se les obliga a doblar turnos para alcanzar una remuneración digna. "Se inventan mecanismos para tener el pie encima del trabajador", añade.

Trabajadores de las residencias de Barcelona se manifiestan este jueves

Trabajadores de las residencias de Barcelona se manifiestan este jueves GALA ESPÍN Barcelona

El sector, mayoritariamente feminizado y con una alta presencia de personas migrantes, se enfrenta a una estructura que, según denuncian desde el sindicato, llega a discriminar según el origen por miedo a que los trabajadores "se espabilen" en la defensa de sus derechos, asegura el sindicato. Milton, que llegó a España en 2001 y pasó por la construcción antes de formarse en geriatría tras la crisis del ladrillo, observa este cambio con tristeza: "Te exigen empatía con los usuarios, pero el empresario no tiene ninguna empatía ni hacia ellos ni hacia nosotros".

Sosteniendo al sistema

La jornada del 9 de abril no fue solo una reivindicación de materiales —como las bolsas de basura o grúas en buen estado que faltan en el día a día—, sino una lucha "por la dignidad", que implica el respeto a los descansos reglamentarios, el fin de los despidos injustificados y el cese de la persecución a los delegados sindicales.

Trabajadores de las residencias de Barcelona se manifiestan este jueves, 9 de abril

Trabajadores de las residencias de Barcelona se manifiestan este jueves, 9 de abril GALA ESPÍN Barcelona

Mientras la marcha se disolvía en la plaza de Sant Jaume, la sensación entre los trabajadores era clara: ya no pueden sostener el sistema a costa de su propia salud. "Seguimos en la misma dinámica", concluye Milton, recordando años de denuncias que aún esperan respuesta. Detrás de los números y los convenios, lo que queda es la urgencia de quienes, como él, cuidan de los mayores mientras luchan por no ser ellos quienes terminen necesitando el cuidado que el sistema les niega.