Personas mayores en la residencia Penedès en una imagen de archivo
Las trabajadoras de las residencias se manifestarán en Barcelona por sus condiciones laborales
El sindicato CGT denuncia la cronificación de la precariedad en el sector a la vez que persecución sindical en el seno de algunas empresas en la capital catalana
Relacionada: Éxodo de residencias en Barcelona: la presión de los fondos inversores expulsa a 56 personas mayores del Eixample
Noticias relacionadas
- El Prat estudia convertir en viviendas protegidas la antigua residencia de mayores Penedès tras su cierre
- Encuentran en Sant Andreu a Pepe, el anciano de 84 años desaparecido tras escaparse de una residencia
- El Ayuntamiento de El Prat privatiza la gestión de su nueva residencia de ancianos
- Viladecans desencalla la futura residencia pública de mayores: cederá un terreno de 3.400 m2 a la Generalitat
Las trabajadoras de las residencias de Barcelona dan un paso al frente. El próximo 9 de abril, el colectivo saldrá a la calle en la capital catalana para denunciar lo que califican como un deterioro estructural de sus condiciones laborales, marcado por la precariedad, la sobrecarga asistencial y unos salarios que, aseguran, “no se ajustan al coste real de la vida”.
La protesta pone el foco en una problemática que, según explica el sindicato CGT en un comunicado, afecta de forma transversal al conjunto del sector residencial, aunque con distinta intensidad según el centro. Entre las principales denuncias destacan las ratios insuficientes entre gerocultores y residentes, una situación que, advierten, compromete directamente la calidad de la atención y la dignidad de las personas mayores.
El déficit de recursos materiales es otro de los ejes de la movilización. Las trabajadoras alertan de la falta de suministros básicos como guantes, pañales o productos de higiene, así como de la carencia de equipamientos técnicos adecuados —grúas o montacargas— que permitan desarrollar su labor en condiciones de seguridad tanto para la plantilla como para los residentes.
A esta situación se suma la escasez de personal sanitario cualificado. Según denuncian, la falta de enfermería en todos los turnos provoca que curas y seguimientos queden pendientes, con el consiguiente impacto en la salud de los usuarios. “Cuando hay personal, no cubre las necesidades reales”, subrayan desde el sindicato.
Incumplimientos laborales
En paralelo, las trabajadoras cargan contra la ineficacia de la Inspección de Trabajo ante lo que consideran “graves incumplimientos laborales”. Entre ellos, señalan la vulneración de los descansos mínimos entre jornadas, el incumplimiento de ratios legales y la falta de activación de protocolos frente al acoso laboral o los riesgos psicosociales. También denuncian la ausencia de sustituciones durante periodos vacacionales, lo que incrementa la carga de trabajo de forma sistemática.
Concentración de la CGT frente a la residencia Bon Repòs / A.E. - METRÓPOLI
Desde CGT aseguran también que existe una "persecución continuada" hacia las trabajadoras afiliadas y delegadas, con vigilancia intensiva, sanciones y despidos que califican de injustificados. Denuncian un clima de presión que busca disuadir la acción sindical y limitar la denuncia de irregularidades dentro de los centros.
Ante este escenario, el colectivo reivindica el cumplimiento estricto de la legalidad vigente y exige medidas concretas: respeto a las 12 horas de descanso entre jornadas, adecuación de ratios, dotación suficiente de recursos materiales y humanos, aplicación efectiva de los protocolos de riesgos laborales y el fin de la persecución sindical. Todo ello en un contexto, recuerdan, de envejecimiento creciente de la población que convierte su labor en “imprescindible” para el conjunto de la sociedad.