Anna explica su testimonio tras recibir un piso de acogida mientras dura el trasplante de su hija Judit

Anna explica su testimonio tras recibir un piso de acogida mientras dura el trasplante de su hija Judit Arnau Cristóbal - Cedida

El pulso de la ciudad

De dormir en un coche o en una silla de hospital a un piso de acogida: la realidad invisible de los tratamientos médicos en Barcelona

Anna, Manel y Tatiana cuentan sus experiencias en los pisos de acogida de las distintas entidades sociales que operan en la ciudad

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“Queremos que Barcelona sea un hub sanitario de primer nivel, pero para conseguirlo debemos generar un entorno digno para los acompañantes”. Pere Puig es el secretario de la Associació Catalana del Fetge, entidad que nació hace más de 30 años en el parking del Hospital de Bellvitge.

Era una época en la que se realizaban los primeros trasplantes y se realizaban intervenciones pioneras en todo el Estado, cuenta.

“Como todo era nuevo, no había protocolos y no había respuesta a preguntas tan sencillas como ‘¿dónde dormiré hoy?’ o ‘¿dónde me ducharé mientras trasplantan el hígado a mi marido?’”, explica.

Tres décadas más tarde, las soluciones existen, pero en algunas ocasiones no son suficientes.

La red de entidades de acogida de pacientes y familiares desplazados a Barcelona para recibir tratamientos denuncia que en 2025 hubo 259 solicitudes que quedaron desatendidas, 74 más que en 2024.

Un fenómeno que, advierte la trabajadora social del Institut Català d’Oncologia (ICO), Carolina Oliva, irá en aumento en los próximos años debido a la oferta de tratamientos en los hospitales de referencia de la capital catalana: el Hospital Vall d’Hebron, el Hospital Clínic y el Hospital Sant Pau.

Un piso social de la Fundacio Josep Carreras

Un piso social de la Fundacio Josep Carreras Fundacio Josep Carreras

Dos semanas en el coche

El testimonio de Anna recoge la experiencia. Su hija, Judit, fue ingresada en la UCI por complicaciones derivadas de un trasplante y tuvieron que desplazarse de Girona a Barcelona para recibir tratamiento en el Hospital Can Ruti.

“Se complicó todo. No sabes qué hacer, estás desamparado y lejos de casa… Y todo está colapsado. Tu cabeza no da para nada. De pronto eran dos días en la UCI, de pronto necesita nueve intervenciones quirúrgicas y ya son más de dos meses en la UCI”, explica.

Anna, Tatiana y Manel explican sus experiencias en los pisos de acogida de Barcelona

Anna, Tatiana y Manel explican sus experiencias en los pisos de acogida de Barcelona Arnau Cristóbal - Cedida

Las primeras dos semanas, Anna durmió en el coche: “No sabía qué hacer. Tampoco quería ayuda de las trabajadoras sociales porque no las conocía… ‘¿Quién me tiene que venir a ayudar?’, pensaba”.

Finalmente, la madre escuchó a los trabajadores de la Fundació Jubert Figueras, que le explicaron que existían recursos para dar alojamiento a familiares de pacientes, y aquella misma tarde le tendieron las llaves del piso en la mano.

Fueron ocho meses. Nunca me faltó de nada y siempre estaban pendientes de mí, tampoco me metían prisa para irme. Solo tengo agradecimiento hacia esta fundación”, afirma.

El sufrimiento de los pacientes

Manel, de 57 años y paciente de leucemia, describe el sufrimiento que pasó durante el año de espera para su trasplante de médula ósea no solo por su enfermedad, sino también por su mujer, María Ángeles, que no quería que durmiera en una silla del hospital.

Manel explica su testimonio tras recibir un piso de acogida durante el tiempo espera para recibir su trasplante de médula ósea

Manel explica su testimonio tras recibir un piso de acogida durante el tiempo espera para recibir su trasplante de médula ósea Arnau Cristóbal - Cedida

La pareja vino de La Jonquera hasta la capital catalana, derivada de un hospital de Girona, donde Manel pasó una quimio.

“Al acabar el tratamiento, me desapareció la enfermedad y nos casamos, pero al cabo de cuatro meses, volvió”, recuerda.

Manel cuenta que “por suerte” se desplazaron hasta la capital catalana con toda la gestión hecha. Gracias a un piso de la Fundació Josep Carreras, ambos tuvieron cobijo durante los 11 meses que se alargó el proceso.

“Un refugio en la tormenta”

No todos los pacientes que acogen las entidades sociales son catalanes. Un 40% de ellos proviene de otras provincias de España y acogen hasta un 2% internacional.

Ese fue el caso de Domenick, el hijo de Tatiana. Domenick nació en Colombia con una cardiopatía congénita muy compleja. Tatiana se llevó a su hijo a Zaragoza, donde tenía unos familiares, y desde allí fueron derivados a un hospital Vall d’Hebron para un trasplante de corazón.

“El mercado de Barcelona es muy complicado; miré hoteles, pero se agotaban las posibilidades. Cuando le pregunté al médico cuánto tiempo sería, no me supo responder. Estábamos en lista de espera y es un proceso largo, más en un caso pediátrico”, explica la madre.

Tatiana explica su testimonio tras recibir un piso de acogida mientras su hijo pequeño esperaba su trasplante de corazón

Tatiana explica su testimonio tras recibir un piso de acogida mientras su hijo pequeño esperaba su trasplante de corazón Arnau Cristóbal - Cedida

Fue entonces cuando decidió acudir a la Fundació Inés Arnaiz, que les dio cobijo durante más de dos años, incluida la pandemia.

Fue un refugio en medio de la tormenta”, agradece. Pese a que Domenick no superó el trasplante de corazón, su madre quiere dejar constancia de que la entidad les “facilitó la vida” y les dio mucha "paz y tranquilidad" poder contar con su acompañamiento :”Para nosotros fue como ver la luz”.

Más vivienda social

La red de entidades de acogida de Barcelona está formada por: Fundació Hospitalitat Mare de Déu de Lourdes, Fundació Jubert Figueras, Fundació Josep Carreras contra la Leucèmia, Fundació Inés Arnaiz, Fundació d’Oncologia Infantil Enriqueta Villavecchia, Associació Catalana del Fetge, Associació de Familiars i Amics de Nens Oncològics de Catalunya (AFANOC), Casa Ronald McDonald, Fundació Xana y Fundació Privada Petit Món.

Actualmente, disponen de 55 alojamientos y 156 habitaciones en el área metropolitana y el año pasado atendieron a 1.072 familias.

Vista general de la Casa dels Xukli

Vista general de la Casa dels Xukli AFANOC

No obstante, alertan de que más de 250 familias no pudieron recibir alojamiento por la falta de recursos.

Por ello, las entidades reclaman a las administraciones públicas más dotación de vivienda social y que se les deje gestionar las viviendas vacías de la ciudad.

Asimismo, piden que, como en Francia, se construyan grandes casas públicas al lado de los hospitales para dar cobertura a estos casos.