El cartel de la Bodega Fermín de Barcelona en una imagen de archivo
Dos bodegas históricas de Barcelona se rebelan contra el Ayuntamiento por retirar sus letreros originales
El consistorio evalúa introducir mecanismos legales que amparen la cartelería antigua, tras los conflictos administrativos y judiciales surgidos con dos establecimientos del Clot y la Barceloneta
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La aplicación de la normativa municipal ha desatado un conflicto abierto entre el Ayuntamiento de Barcelona y los propietarios de dos bodegas históricas de la capital catalana.
Se trata de la Bodega Fermín, en la Barceloneta, y la Bodega Carol, en el barrio del Clot, dos establecimientos emblemáticos de la ciudad que se han plantado ante las órdenes del consistorio que exigen el desmantelamiento de sus rótulos históricos por no ajustarse a las medidas que dicta la ordenanza actual.
El detonante de esta pugna radica en la ordenanza de usos del paisaje urbano de 2011, que regula de forma restrictiva el tamaño, el grosor y la proyección de la cartelería exterior.
Rótulo de la Bodega Fermín
La Bodega Fermín
En el caso de la Bodega Fermín, unas obras de rehabilitación en su fachada motivaron que el Instituto Municipal del Paisaje Urbano (IMPU) exigiera la retirada de sus letreros, instalados originalmente en 1973. Sus responsables acataron la eliminación del cartel vertical en bandera, actualmente prohibido, pero se resistieron a perder los dos letreros frontales.
La queja de los propietarios derivó en una campaña en redes sociales que rápidamente sumó el respaldo de los vecinos y de la Red Ibérica en Defensa del Patrimonio Gráfico, denunciando el borrado de la identidad visual de este establecimiento del barrio marinero.
El caso de la Bodega Carol
De forma paralela, en el distrito de Sant Martí, la rebelión de la Bodega Carol ha llegado directamente a los tribunales. El local, situado en la calle de Aragó y con actividad ininterrumpida desde 1939, recibió en 2024 el requerimiento de retirar su histórico letrero a raíz de la denuncia de un particular.
La bodega Carol en una imagen de archivo
La administración argumentó que el cartel excede el ancho máximo permitido. Los dueños se negaron a desmantelarlo y, tras agotar la vía administrativa y hacer frente a dos multas coercitivas de 750 euros, han demandado al Ayuntamiento.
La defensa sostiene que el rótulo constituye una obra ya prescrita y no un simple uso del espacio público. El juzgado de lo Contencioso-administrativo número 3 ha admitido a trámite el caso y celebrará la vista oral el próximo 21 de octubre.
Modificar la ordenanza
A raíz de esta doble resistencia comercial y del creciente malestar ciudadano, el Ayuntamiento de Barcelona ha decidido replantear su estrategia. Según ha adelantado El Periódico, el Gobierno local está estudiando la posibilidad de introducir ajustes legales en la normativa vigente para dar cobertura a estos casos excepcionales.
El objetivo es encontrar una fórmula que permita cumplir con la legalidad urbanística garantizando, al mismo tiempo, la preservación de los rótulos que actúan como referentes identitarios de los barrios.
Como primera muestra de este cambio de postura, la administración ha paralizado temporalmente las exigencias sobre la Bodega Fermín. El distrito de Ciutat Vella y el IMPU han constituido un grupo de trabajo técnico junto a la propiedad del local y la dirección de la obra para buscar un encaje de diseño que permita integrar la rotulación de 1973 en la nueva fachada, un movimiento que podría sentar jurisprudencia administrativa para salvar el resto del patrimonio comercial de la capital catalana.