Jordi Aragonès, junto a la líder de Aliança Catala, Sílvia Orriols
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Las encuestas auguran buenos resultados para el candidato de la ultraderecha, al menos para alcanzar a su competidor de Junts en la capital catalana
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La batalla de Barcelona en las elecciones municipales de 2027 tendrá un fuerte componente digital y mediático. Los candidatos menos conocidos han comenzado a mover ficha para no quedarse descolgados de la carrera antes de empezar.
El alcaldable de los comunes, Gerardo Pisarello, lleva meses cultivando su perfil público, pateando barrios, asistiendo a eventos populares y lanzando propuestas y globos sonda para que los ciudadanos barceloneses comiencen a familiarizarse con su nombre.
Marcar perfil propio
Otra figura similar ha irrumpido ahora en el universo municipalista: la de Jordi Aragonès, candidato de Aliança Catalana (AC). El candidato, curiosamente primo hermano de Pere Aragonès, que fuera president de la Generalitat entre 2021 y 2024, es el ideólogo del partido de la extrema derecha, una característica que le aleja políticamente de su pariente.
Su nombre, no obstante, es aún desconocido para la gran mayoría de los barceloneses. Por ello, ha comenzado a adquirir velocidad de crucero en su estrategia por marcar perfil propio de cara a las municipales del año que viene.
El viento a favor
Los de Aliança tienen a su favor el auge en toda Cataluña que tiene el partido de Orriols, pero penetrar en Barcelona es otra cosa. Las encuestas le son favorables y disputará a Junts un voto barcelonés que podría llevarlo a desbancar a los antiguos convergentes en la capital.
Fotomontaje de Jordi Aragonés (Aliança Catalana) y Jordi Martí Galbis (Junts)
Algunos sondeos le sitúan incluso por delante de los de Puigdemont, lo que sería un durísimo golpe para los herederos de Convergència, que habrían pasado de primera fuerza política a quinta.
Pero, en todo caso, la gran mayoría de las encuestas le sitúan a la par. A ello ayuda el hecho de que AC es el partido de moda, la formación emergente que ha dinamitado la política catalana con un lenguaje directo, planteamientos duros y sin tabúes.
Experto en comunicar
Aragonès es un experto en lanzar mensajes y que éstos lleguen a la gente. Lo ha demostrado con creces. Hace servir las redes sociales para llegar a los ciudadanos de manera espectacular. “El nacionalismo regresa al ‘cap i casal’. Hoy comenzamos a salvar Barcelona”, lanzó el día en que se hizo público su candidatura.
Era un aviso a navegantes que debería preocupar a los juntaires, que según los sondeos serán los más perjudicados por el ascenso de Aliança. Posiblemente, AC no desbancará a Jaume Collboni, pero sí puede desbancar al candidato de Junts.
El show de Elon Musk
En su particular batalla de Barcelona, Aragonès ha utilizado un vídeo viral del Show de Nate Friedman, publicitado por el propio Elon Musk a través de su cuenta, en el que se presenta a una Barcelona dominada por el Islam, se analizan las causas de la inmigración y se publicita incluso al candidato de Vox, Gonzalo de Oro Pulido.
Una amalgama difícil de digerir. Pero lo es aún más si tenemos en cuenta que, teóricamente, Gonzalo de Oro y Jordi Aragonès representan a la ultraderecha española y a la ultraderecha catalana independentista, dos polos ideológicos. El voxista tiene un papel preponderante en el documental publicitado por Musk, pero Aragonès sabe sacarle provecho: el mensaje antiárabe que rezuma es suficiente para utilizarlo de artillería bélica y electoral.
La Espanya Industrial
Aragonès ha publicado también un vídeo realizado por el partido para denunciar la situación del parque de la Espanya Industrial, en el que se muestra su degradación y cómo la gente se baña en su estanque.
“El famoso Plan de Ordenación de Jaume Collboni hace aguas por todos lados. La decadencia y la precariedad se han apoderado de Barcelona. La supervivencia de la ciudad pasa por echar a los socialistas fuera”, denuncia AC. “Con Aliança, recuperaremos la Barcelona catalana, rica, limpia y segura”, promete el candidato aliancista.
Un supermercado 24 horas en Barcelona / METRÓPOLI
Aragonès, pues, tiene las ideas claras y sabe sacar partido de las carencias cotidianas de la gran ciudad. Y con la disciplina de que gozan sus cuadros de militantes y dirigentes, no sería de extrañar que el próximo mes de mayo dé el sorpasso a Junts donde más le duele: la capital de Cataluña.
Los temas que impactan
El aliancista no reduce su programa a una cuestión ideológica. Sus mensajes tratan de llegar al corazón del ciudadano. Así, ha comenzado a ordenar los temas que tratar durante los meses que faltan para las elecciones y a meter el dedo en la llaga.
‘El señor Esteve i els pakis’ es un artículo que publicitó a través de su ‘Cuaderno de Bitácora’ para criticar la proliferación de tiendas abiertas las 24 horas y la desaparición de las tiendas tradicionales catalanas.
Control del comercio
Aragonès ha hecho los deberes. “Durante los últimos 10 años, han abierto más de 1.250 pequeños supermercados: 1.250 badulaques o, como popularmente se les llama, 1.250 pakis. No nos enfrentamos solo a un caso de competencia desleal. Nos enfrentamos a un entramado de mafias internacionales que cobran por ofrecer, dentro del mismo paquete: un vuelo, un contrato de trabajo esclavo y alojamiento -o, mejor dicho, anchoamiento- a los inmigrantes de Pakistán que, después de pagar entre 3.000 y 6.000 euros, obtendrán el estatus de esclavo del siglo XXI”.
El candidato de AC lanza un reto: “una actuación decidida, coordinada y compartida por todos los partidos del consistorio para servir al interés general. Una actuación para combatir el crimen y favorecer el comercio local catalán”.
Illa y Collboni saliendo del tranvía para ir a la celebración de la Fiesta del Tranvía
Eso sí, garantizando “el uso del catalán como elemento protector clave y como la base del enraizamiento con nuestra identidad, nuestro barrio y nuestra tradición”. Aparte, rebajas fiscales para los comercios tradicionales y “más libertad horaria para poder competir con los supermercados 24 horas o con plataformas como Amazon”.
La oportunidad perdida
Aragonès ha puesto la proa al tranvía, pero tal y como están las cosas, lo mejor es acabar cuanto antes las obras y zanjar el asunto, abandonando otras alternativas como el autobús, menos costoso y con una movilidad y adaptabilidad mucho más grande que un tranvía.
“Deberíamos haber hecho como Lisboa y buscar una flota de tranvías que quedase ligada a la imagen e identidad de la ciudad. O como hace Londres, con sus famosos taxis LTI TX4, de apariencia clásica y elegante. O con sus autobuses de dos plantas y color rojo”, critica.
El fallo de las superillas
Aragonès abomina de las superillas por lo que tienen de enfrentamiento entre conductores y viandantes, “Atacar específicamente a este sector [el de los conductores] de la ciudadanía va en contra de toda lógica urbana (…) Pretender que un trabajador haga un trayecto tres veces más largo cada día sin mejorar la red de transporte es vivir desconectado de la realidad”.
No habla por hablar: “Un millón y medio de personas de fuera de Barcelona entran en la ciudad todos los días laborables (…) Desde que comenzó el plan de superilles en 2017, con el proyecto de Poblenou, se hizo evidente que el planteamiento de actuación no era el correcto. El urbanismo no puede ser táctico no provisional. Ha de ser estratégico y concebido a largo plazo”.