Buñuelos de la pastelería barcelonesa Mervier Canal
Los reposteros coinciden: los auténticos buñuelos de Cuaresma se mejoran con piel de limón y naranja antes de freírlos
Existen varios detalles clave —desde el amasado hasta la fritura— que marcan la diferencia en estos dulces tradicionales para conseguir que queden esponjosos y menos aceitosos
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Los buñuelos de Cuaresma son uno de los grandes clásicos de la repostería tradicional en Barcelona y en toda España estas fechas.
No obstante, no siempre salen como deberían: o quedan aceitosos, o demasiado densos, o sin ese aroma característico que los hace irresistibles.
Sin embargo, los expertos coinciden en que no es cuestión de suerte, sino de técnica. Desde el amasado hasta la temperatura del aceite, pasando por pequeños trucos como aromatizar con piel de cítricos, todo influye en el resultado final.
Estos son los pasos y consejos clave para lograr unos buñuelos perfectos: esponjosos, ligeros y llenos de sabor:
Ingredientes para los buñuelos de Cuaresma
- 500 g de harina de trigo
- 20 g de levadura fresca (o 7 g de levadura seca)
- 250 ml de leche
- 2 huevos
- 80 g de azúcar
- 50 g de mantequilla
- Ralladura de 1 limón
- Ralladura de 1 naranja
- 1 chorrito de anís
- 1 pizca de sal
Para la fritura:
- Aceite de girasol (o aceite de oliva suave)
Para el acabado (opcional):
- Azúcar granulada
- Azúcar glas
- Canela en polvo
- Almíbar anisado
Buñuelos de viento de Semana Santa
La clave está en la masa: elasticidad y reposo
Uno de los errores más comunes es quedarse corto en el amasado o acelerar el levado. Aquí está la base de todo.
Para conseguir una textura adecuada:
- Amasa intensamente, ya sea a mano o con robot, hasta que la masa quede fina, elástica y se despegue de las paredes del recipiente.
- Respeta el reposo: debe fermentar entre 3 y 4 horas en un lugar cálido, hasta triplicar su volumen. Este paso es esencial para lograr un interior aireado.
Además, al formar los buñuelos:
- Úntate las manos con aceite para manipular mejor la masa.
- Haz porciones de unos 25 gramos, lo que asegura una fritura uniforme.
Y, por supuesto, no olvides el sabor:
- Ralladura de limón y naranja
- Un toque de anís
Azúcar con ralladura de limón
El momento crítico: cómo freírlos correctamente
La fritura es donde se decide si el buñuelo será ligero o pesado.
Para acertar:
- Usa aceite de girasol o de oliva suave, que no enmascare el sabor.
- Mantén una temperatura constante de 170 ºC a 180 ºC.
Si el aceite está demasiado caliente:
- Se dorarán por fuera demasiado rápido
- Quedarán crudos por dentro
Si está frío:
- Absorberán demasiado aceite
Otros trucos clave:
- Fríe en tandas pequeñas para no bajar la temperatura.
- Haz el agujero en el centro justo antes de freír.
- Añade piel de limón o naranja al aceite para aromatizarlo y mantenerlo limpio.
Buñuelos de viento de una de las pastelerías Canal
El acabado: el toque final que marca la diferencia
Una vez fritos, el acabado es fundamental para conseguir ese sabor clásico.
Las opciones más tradicionales es añadir almíbar anisado y azúcar (para un acabado brillante y más jugoso) o azúcar glas y canela (para una versión más ligera y aromática).
En ambos casos, es importante escurrir bien los buñuelos sobre papel absorbente antes de rebozarlos.
Errores que debes evitar si quieres el buñuelo perfecto
Incluso con una buena receta, hay fallos que arruinan el resultado:
- Rellenarlos en exceso: si optas por crema, haz un pequeño orificio y usa manga pastelera
- Congelar la masa: pierde textura; mejor refrigerar si es necesario
- No respetar los tiempos de levado
- Freír con prisas o sin controlar la temperatura
Un dulce tradicional que exige técnica
Lejos de ser una receta sencilla, los buñuelos de Cuaresma requieren precisión en cada paso. Pero cuando se hacen bien, el resultado es inconfundible: una masa ligera, aromática y nada grasa.
Y ahí es donde entra el verdadero secreto que destacan los reposteros: cuidar los detalles —desde la piel de cítricos hasta el punto exacto de fritura— es lo que convierte un buen buñuelo en uno excepcional.