Pollo crujiente

Pollo crujiente

Gastro

Los mejores chefs coinciden: para que el pollo quede crujiente lo importante no es el aceite, la clave es usar almidón

El chef catalán desvela que se trata de un ingrediente muy habitual en la cocina asiática para conseguir rebozados ligeros y extremadamente crujientes, aunque en España todavía no es tan común

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El pollo es uno de esos productos que nunca falta en casa. Su versatilidad permite preparar infinidad de recetas y sorprender de muchas maneras distintas.

Sin embargo, varios chefs coinciden en que, cuando se busca un pollo especialmente crujiente, existen ciertos trucos que marcan la diferencia.

Uno de los más conocidos es el que comparte el chef catalán Jordi Cruz, quien asegura que el secreto de un pollo frito crujiente y jugoso no está tanto en el aceite, la fritura o el tiempo de cocción, sino en los ingredientes utilizados. Según explica, la clave es el almidón.

La clave: el almidón

En concreto, destaca el uso del almidón de patata, un ingrediente muy habitual en la cocina asiática para conseguir rebozados ligeros y extremadamente crujientes, aunque en España todavía no es tan común. Como alternativa más popular en nuestro país, también puede utilizarse almidón de maíz, conocido tradicionalmente como maicena.

La razón por la que estos almidones funcionan mejor que la harina sola está en su estructura molecular y en su bajo contenido en proteínas, lo que permite obtener una textura mucho más crujiente. Jordi Cruz explica que el resultado exterior recuerda incluso al de una patata chip.

Para lograr ese efecto, el rebozado combina almidón de patata y harina de trigo a partes iguales, junto con ajo en polvo, levadura, sal y, opcionalmente, curry japonés en polvo.

La receta utiliza contramuslos de pollo deshuesados cortados en trozos pequeños, que primero se mezclan con una masa cremosa elaborada con parte de los ingredientes secos y agua fría.

Después, el pollo se deja reposar en la nevera durante una o dos horas para que absorba bien los sabores y el rebozado se adhiera mejor.

Finalmente, los trozos se fríen en abundante aceite caliente hasta quedar dorados y muy crujientes por fuera, manteniendo el interior jugoso. Una vez fritos, se dejan escurrir bien para eliminar el exceso de aceite.