Arroz con leche

Arroz con leche

Gastro

Los chefs coinciden: "El arroz con leche más cremoso no se cocina solo en leche o nata, hay que cocerlo antes en agua"

Los expertos comparten un pequeño truco que consiste en dar al arroz un hervor de apenas un minuto para luego enjuagarlo con agua fría

La estación de metro "fantasma" de Barcelona construida en los años 60: en el barrio más caro y está fuera de servicio

Leer en Castellano
Publicada

El arroz con leche es uno de los postres más emblemáticos de la gastronomía española, pero alcanzar la textura perfecta, esa que combina una cremosidad extrema con un grano tierno, es un arte que pocos dominan.

Aunque la receta parezca sencilla, los grandes maestros de la cocina coinciden en que la clave no reside únicamente en la calidad de la leche, sino en un paso previo que muchos aficionados pasan por alto: el blanqueado del arroz en agua.

Contrario a la creencia popular de que el arroz debe soltar todo su almidón en la leche desde el principio, chefs de la talla de Jesús Sánchez defienden la necesidad de cocerlo brevemente en agua.

Este proceso consiste en dar al arroz un hervor de apenas un minuto para luego enjuagarlo con agua fría. Con este procedimiento se elimina el exceso de almidón superficial, lo que permite obtener una textura mucho más refinada, elegante y fluida en boca, evitando que el postre se convierta en un bloque pastoso al enfriarse.

Leche entera y nata

Una vez blanqueado, la elección del líquido es vital. Los expertos señalan como primer mandamiento el uso de leche entera, descartando versiones desnatadas que sacrifican la untuosidad.

Muchos profesionales, como el reconocido chef Dani García, elevan la apuesta añadiendo una generosa cantidad de nata (35% materia grasa) para reforzar la estructura cremosa del plato.

En cuanto al sabor, existe un debate interesante. Mientras la receta clásica se apoya en la canela y las cortezas de limón o naranja, Dani García rompe moldes asegurando que "el mejor arroz con leche no tiene ni cáscara de naranja ni de limón; lleva vainilla". El marbellí infusiona la leche con el interior de una vaina de vainilla, buscando un perfil de sabor más sofisticado.

Errores críticos: el azúcar y el acabado

Un fallo unánime entre los cocineros es añadir el azúcar al principio. Si se hace esto, el grano se endurece y el líquido se carameliza prematuramente, impidiendo que el arroz alcance su punto óptimo. Por ello, el azúcar debe incorporarse solo cuando el grano ya está cocido.

Para el toque final, García recomienda añadir mantequilla francesa al apagar el fuego, aportando un brillo y una sedosidad inigualables. Finalmente, para elevar el postre a otro nivel, es esencial crear una costra crujiente de azúcar caramelizado con un soplete justo antes de servir, proporcionando un contraste de texturas que define a un auténtico arroz con leche de alta cocina.