Arroz meloso

Arroz meloso

Gastro

Los cocineros valencianos coinciden: el arroz meloso no se hace con agua, sino con 800 ml de caldo de bogavante y pescado

Utilizar únicamente agua supone restar intensidad al plato, ya que se trata de un líquido sin sabor que no consigue realzar la calidad de los ingredientes

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Dentro de la gastronomía española, el arroz meloso con bogavante destaca como uno de los platos que mejor representa la tradición culinaria y el dominio de la técnica.

No obstante, cocineros y especialistas alicantinos comparten una recomendación esencial para quienes quieran preparar esta receta en casa: “El arroz meloso jamás debe hacerse con agua”.

Utilizar únicamente agua supone restar intensidad al plato, ya que se trata de un líquido sin sabor que no consigue realzar la calidad de los ingredientes ni aportar la profundidad necesaria al resultado final.

Nunca recurrir al agua

Para conseguir el punto meloso característico y un sabor intenso, uno de los aspectos fundamentales es emplear “800 ml de caldo de bogavante y pescado de roca”. Este fondo constituye la base de la elaboración, ya que proporciona al arroz la untuosidad, el cuerpo y los matices marinos que difícilmente se conseguirían utilizando agua.

Desde la iniciativa "Alicante Ciudad del Arroz", señalan que el caldo es mucho más que un ingrediente secundario: representa la base sobre la que se desarrolla todo el sabor del plato. Para enriquecerlo, los especialistas aconsejan añadir una “majada de ñora, jengibre y perejil”, así como azafrán previamente infusionado, que aportará tanto aroma como color.

Otro aspecto fundamental es añadir el caldo bien caliente durante la cocción. De esta manera se mantiene constante la temperatura y se favorece que el arroz alcance correctamente esa textura cremosa que caracteriza a la receta.

La elección del arroz tampoco debe dejarse al azar. Una de las variedades más recomendadas es el Arroz Albufera, amparado por Denominación de Origen y especialmente valorado por su capacidad para absorber el líquido sin perder una textura firme.

La preparación comienza con un buen sofrito. Para ello se pueden incorporar ingredientes como el bulbo de hinojo, que aporta un ligero matiz anisado, junto con tomate, cebolla y pimiento verde.

Cómo incorporar el bogavante

Los cocineros alicantinos también guardan un pequeño secreto a la hora de cocinar el marisco: preparar el bogavante en dos momentos diferentes.

En primer lugar, las pinzas cortadas se pasan por la sartén para que liberen sus jugos y potencien el sabor del aceite. La cola, en cambio, se corta en láminas y se reserva para incorporarla al final, consiguiendo así una mejor cocción y un acabado más atractivo.

Una vez incorporados el arroz y el caldo, la elaboración puede terminarse en el horno a 180 ºC durante unos 17 minutos. Esta técnica favorece que el calor se reparta de manera homogénea y ayuda a conseguir la consistencia melosa característica.

En definitiva, para conseguir un resultado cercano al de un restaurante, la recomendación es sencilla: dejar de lado el agua y recurrir a un buen caldo de pescado de roca y bogavante.