El movimiento Salvem L'Alzina ha demostrado que la movilización ciudadana puede cambiar el curso de la historia. Tras la noticia del derribo de las tres fincas de Encarnació por parte de una inmobiliaria para construir una promoción de viviendas, se produjeron fuertes movilizaciones ciudadanas que pedían la preservación de la encina y la catalogación patrimonial de las casas.

Fruto de estas acciones, el Ayuntamiento empezó a tramitar la posible salvación de las casas negociando con la propiedad y acordando paralizar temporalmente las obras y catalogaron la encina. De hecho, este viernes el concejal del distrito de Gràcia de Barcelona, Eloi Badia, ha anunciado que las fachadas se podrán conservar gracias a la catalogación de la encina.

SUSPENSIÓN CAUTELAR DE LAS OBRAS

Badia ha detallado que la Ley de Espacios Naturales de la Generalitat contempla un artículo que indica que la catalogación del verde da pie a una revocación de licencias de obras que lo afecten. “Hemos procedido a una suspensión cautelar de la licencia de obras, y una vez se apruebe la catalogación de la encina, se pasará a revocar la licencia", ha comentado.

"También se mirará si hay algo del interior que podemos catalogar, pero de lo que estamos convencidos es de la preservación de las fachadas", ha declarado. En este sentido, Badia ha dicho que no han descartado la posibilidad de adquirir las fincas, pero ha indicado que en caso de que las compraran sería para vivienda pública: "Si la operación no contempla vivienda pública, el coste económico es demasiado alto para ser justificado".

En el marco de la elaboración de la protección del patrimonio, se trabajará para catalogar las fachadas de las tres casas de Encarnació. De este modo, en los próximos días, el consistorio debe presentar una propuesta definitiva para negociar con la propiedad, y si es necesario, indemnizarla.

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