La acaudalada familia Gomis Bertrand es la saga propietaria de la reserva de La Ricarda, un espacio protegido que frena la ampliación del aeropuerto de El Prat. El clan es propietario del estanque en el que crecerá la ciudad aérea y de otros terrenos que quiere Aena.

Marita Gomis, bisnieta del industrial textil Eusebio Bertrand –el miembro de la familia que compró los terrenos del aeropuerto– indica a Crónica Global que “los adquirió hace 100 años por motivos de salud pública. En aquel momento, el paludismo era endémico en esta zona de Cataluña. Con el avance de la medicina y mejorando las condiciones del territorio, se erradicó la enfermedad”, explica la empresaria.

SAGA PROPIETARIA DE LA RICARDA

Los Gomis Bertrand se hicieron con unos terrenos que, con los años, han incrementado su valor. Las parcelas están incluidas en la Red Natura 2000 y en la ZEPA de protección de las aves. Además, la superficie también cuenta con La Ricarda, un espacio que se usa para eventos, bodas, reuniones y fiestas veraniegas de postín que es privada.

El ajetreo en esta zona protegida se está llevando con discreción. La actividad social tiene lugar en la Casa Gomis, un pabellón que la familia encargó al arquitecto Antonio Bonet Castellana. La vivienda ha entrado en los catálogos de Iconic Houses y en el de bienes culturales de interés nacional (BCIN). Pero es que además hay otras mansiones en La Ricarda. “Siete”, añaden desde el Consorcio del Delta. ¿Quién vive allí?

La Ricarda, un proyecto arquitectónico y cultural



¿QUIÉN VIVE ALLÍ?

Una de las villas es de los Gomis Bertrand, pero el resto también son privadas. “Pertenecen a otras ramas de la familia”, afirma Marita Gomis. Sin dar detalles, la empresaria indica que “un hermano de Manuel Bertrand era consuegro con Ignacio Barraquer, Su hijo, nuestro primo mayor, Eusebio Bertrand Batlló, estaba casado con la hija mayor del oftalmólogo y fundador del grupo médico Barraquer”, explica la copropietaria del enclave.

También son conocidos los vínculos de los Bertrand con los Güell, a quien compraron la Colonia Güell de Santa Coloma de Cervelló (Barcelona) en 1945, y de su arquitecto, Antoni Bonet, con los Balañá.

"Todo el conjunto es propiedad de la familia. Excepto las siete propiedades que quedan frente al mar, la laguna, el bosque, la parte norte del estanque, la Casa y la zona cultivada son todo de la cuarta generación", admite Marita Gomis.

TRASLADO DE LA LAGUNA

Los dueños de La Ricarda aseguran que la ampliación de El Prat “sería irreparable” porque la laguna no se puede trasladar. “Puedes llenar otro pozo en Collserola, pero no reproducir el subsuelo. Y es el subsuelo lo que alimenta la biodiversidad. Estamos hablando de una reserva madura que data del siglo XVII. No es nueva como algunos dicen”, zanja la empresaria.

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