"Un auténtico peligro". Es como definen los ciudadanos de Badalona y Sant Adrià de Besòs la calle de Eduard Maristany, concretamente el tramo que discurre por detrás de las Tres Chimeneas. La vía, como ha podido comprobar Metrópoli, supone un auténtico desafío para los paseantes o aficionados al deporte que quieran atravesarla. 

"No hay apenas acera", explican algunos corredores. Narran cómo se ven obligados a invadir la carretera para ejercitarse, lo que hace que coincidan con ciclistas y también vehículos. ¿Lo peor? La nula iluminación de la zona, que provoca tanto riesgos de caída como de atropello.

SIN LUZ EN TODO EL TRAMO

Dani es vecino de Badalona y también corredor habitual. Su ruta suele incluir el litoral badalonés hasta el tramo final del río Besòs, por lo que la calle de Eduard Maristany está dentro de su recorrido. "Hay coches que no te ven hasta que los tienes encima", indica Dani, que más de una vez ha tenido algún susto porque no hay luz que permita ver a los deportistas y peatones en la vía. 

La escasa iluminación, proporcionada tan solo por las vías del tren, a un lado de la calle, o las de las chimeneas, al otro, oculta los numerosos baches y destrozos de la calzada. "Te caes seguro", dice Dani.

Un poste y un gran matorral en medio de la pequeña acera de Eduard Maristany / METRÓPOLI

CARRIL DE UN SOLO SENTIDO

El momento crítico, coinciden otros deportistas, es cuando la carretera se estrecha hasta ser de un solo sentido. En este punto, un semáforo es el único que evita que los vehículos se topen de frente. 

Hace pocos días, un conductor se saltó el rojo del semáforo y "casi se produce una desgracia", narran quienes pasaban por la calle en ese momento.

El muro de la calle, apenas visible / METRÓPOLI

INSEGURIDAD

Marta es una camarera que vive en Sant Adrià y este verano trabajó en uno de los chiringuitos de la playa de Badalona. De madrugada, volvía caminando por Eduard Maristany. "En verano aún hay más luz, aunque sea por la noche, el cielo está más despejado", explica a este medio. "Pero la verdad es que da bastante miedo".

Asegura que la calle estaba desierta a esas horas: "Si me salía alguien de alguna esquina o matorral, no se iba a enterar nadie", asegura Marta. Un tramo, en definitiva, peligroso.

DERRIBO DEL MURO

Hace un año se firmó el convenio urbanístico que permite el derribo del actual muro de 178 metros de largo de la calle. Un primer paso para la transformación de un nuevo vial que pasará de tener nueve metros a 20, con nuevas aceras, alcantarillado y asfaltado.

La calle de Eduard Maristany a su paso por las Tres Chimeneas / GOOGLE MAPS

También está previsto la creación de un nuevo carril bici, más iluminación y una fila de árboles que, según los consistorios de ambos municipios, "mejorará la conectividad entre Badalona y Sant Adrià". El tramo, de esta manera, será la continuidad del paseo Marítim y unirá la comarca del Maresme con Barcelona.

CASI UN MILLÓN DE EUROS

El proyecto para llevar a cabo el derribo del muro salió a licitación a finales de octubre de este 2022 y está a cargo del Área Metropolitana de Barcelona (AMB). El contrato tendrá una duración de cinco meses y también se firmó por las propietarias de los terrenos de las Tres Chimeneas: Endesa y Metrovacesa.

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