Espacio natural de La Ricarda / EUROPA PRESS

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Gran Barcelona

El Aeropuerto de Barcelona derribará edificaciones para 'devolver' 51.000 metros al Delta tras más de 15 años

La medida, pendiente desde 2009, recupera terrenos clave para la biodiversidad del Delta del Llobregat tras décadas de servidumbre aeroportuaria

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El paisaje del Delta del Llobregat está a punto de experimentar una metamorfosis inversa. Allí donde hoy impera el asfalto agrietado y las infraestructuras en desuso, pronto volverá a reinar el agua y el matorral mediterráneo.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado una resolución que marca un punto de inflexión en la gestión ambiental del Aeropuerto de Josep Tarradellas Barcelona-El Prat: el desmantelamiento definitivo de más de cinco hectáreas de instalaciones de la Terminal 1 para devolverlas a la naturaleza.

Esta operación, que supone la recuperación de 51.000 metros cuadrados, no es un gesto improvisado ni forma parte del actual paquete de compensaciones por la futura ampliación de la tercera pista.

Se trata, en realidad, de una factura pendiente que Aena arrastraba desde hace 17 años, cuando la ampliación de 2009 transformó la fisonomía de la costa barcelonesa.

Avión en el Aeropuerto Barcelona en una imagen de archivo

Avión en el Aeropuerto Barcelona en una imagen de archivo EUROPA PRESS

El fin de la "herencia de asfalto"

El núcleo de la intervención se centra en el término municipal de Viladecans. El proyecto contempla la demolición de estructuras que, en su día, fueron vitales para la logística de la T1 pero que hoy son meros esqueletos industriales.

Entre ellas, destaca el antiguo aparcamiento de autobuses, una mole de 12.000 metros cuadrados, y la vieja parrilla de taxis, que ocupa otros 24.000 metros.

A estas demoliciones se suma el desmantelamiento de un antiguo soporte de señalización lumínica para aeronaves y diversos viales de acceso que ya no cumplen ninguna función operativa. El objetivo es radical: levantar el asfalto, retirar los residuos y permitir que el suelo respire de nuevo para reintegrarse en el ecosistema de la Red Natura 2000.

Un pulmón entre pistas y marismas

La ubicación de estos terrenos no es baladí. Se encuentran en una zona de máxima sensibilidad ambiental, colindante con el estanque del Remolar y la marisma de Filipinas. Al ser declarada Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), cualquier movimiento de tierras requiere una precisión quirúrgica.

El Aeropuerto de Barcelona en una imagen de archivo

El Aeropuerto de Barcelona en una imagen de archivo SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

La Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental ha determinado que el proyecto no necesitará someterse a una evaluación de impacto ambiental ordinaria, siempre y cuando se cumplan estrictas medidas correctoras.

Los informes técnicos subrayan que las obras deberán seguir un calendario biológico riguroso, prohibiendo cualquier actividad ruidosa durante los meses de nidificación y cría de las aves migratorias que utilizan el Delta como gasolinera biológica en sus rutas transcontinentales.

Las prospecciones realizadas a principios de este año ya han confirmado que no hay especies de flora amenazada sobre el asfalto, lo que facilita el inicio de las tareas de restauración inmediata una vez que la maquinaria pesada termine su labor de retirada de escombros.

Imagen de la Laguna de La Ricarda, junto al Aeropuerto de El Prat

Imagen de la Laguna de La Ricarda, junto al Aeropuerto de El Prat EUROPA PRESS

Hacia un nuevo modelo de uso público

Sin embargo, la renaturalización no implica el cierre total del espacio al ciudadano. El proyecto de Aena busca un equilibrio entre la protección del hábitat y el uso social. Por ello, se ha proyectado la construcción de un nuevo aparcamiento de 3.500 metros cuadrados con capacidad para 100 vehículos.

A diferencia de los parkings que serán derribados, esta nueva zona de estacionamiento no será asfaltada, utilizando materiales permeables que se integren visualmente en el entorno. Este punto se convertirá en la puerta de entrada principal para los visitantes y observadores de aves que acuden diariamente a disfrutar de uno de los parajes naturales más singulares de Catalunya, situado a escasos metros del rugido de las turbinas.