Avión que ha aterrizado de emergencia en Barcelona

Avión que ha aterrizado de emergencia en Barcelona

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La Guardia Civil admite la enorme dificultad de cazar al autor de la falsa amenaza de bomba en el Aeropuerto de Barcelona

La volatilidad del nombre de las redes y la imposibilidad legal de revisar los móviles de los 148 pasajeros sin orden judicial complican las pesquisas para identificar al culpable

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Provocar una alerta antiterrorista internacional, forzar un aterrizaje de emergencia escoltado por un caza de combate y paralizar un aeropuerto podría salirle gratis al autor.

La Guardia Civil se enfrenta a un escenario de investigación compleja y con pocas garantías de éxito para identificar al pasajero que sembró el pánico ayer en el vuelo de Turkish Airlines con un mensaje en su red wifi.

Fuentes cercanas al caso han confirmado a EFE que la principal barrera es la nula trazabilidad tecnológica del delito. El pánico se desató cuando una pasajera detectó una red wifi disponible llamada "Bomb. Everyone will die. 9.30h" (Bomba. Todos morirán. 9.30h) y alertó a la tripulación. Sin embargo, a diferencia de un correo electrónico o una llamada, el nombre de una red (SSID) no deja un rastro digital permanente en servidores externos.

El vuelo, que había despegado de Estambul (Turquía) a las 9:22 horas (hora local) aterrizó en El Prat, su destino, a las 10:57 horas. El pasaje pudo bajar por su propio pie y fue trasladado a una sala de seguridad, mientras la Guardia Civil inspeccionaba el avión, descartando después la presencia de artefactos explosivos a bordo. 

El avión de Turkish Airlines que ha aterrizado de emergencia en Barcelona

El avión de Turkish Airlines que ha aterrizado de emergencia en Barcelona

Borrar la huella en segundos

Los investigadores trabajan con la hipótesis de que el bromista activó la función de compartir internet desde su móvil, bautizó la red con la amenaza y, tras conseguir su objetivo de generar alarma, cambió el nombre o apagó la función. Al hacerlo, la prueba del delito desaparece del espectro radioeléctrico sin dejar huella.

Fuentes de la investigación admiten que la poca trazabilidad del nombre que cada usuario pone a su red wifi dificulta enormemente las labores de identificación. Al no existir un registro centralizado de los nombres que los usuarios asignan a sus puntos de acceso privados, saber qué dispositivo emitió esa señal en ese momento concreto es un reto técnico mayúsculo.

Las manos atadas de la policía

Al obstáculo técnico se suma el legal. A pesar de la gravedad de la situación, que obligó al Ministerio de Defensa a autorizar la intervención de un caza francés para escoltar la aeronave hasta El Prat, los cuerpos de seguridad no pudieron inspeccionar los teléfonos móviles del pasaje.

Imagen de archivo de un avión de Turkish Airlines

Imagen de archivo de un avión de Turkish Airlines Wikipedia

Para revisar el contenido de los dispositivos de los 148 pasajeros y 7 tripulantes, la Guardia Civil necesitaba una orden judicial individualizada o colectiva que avalara la vulneración de la intimidad, un trámite que no se pudo realizar in situ. Además, gran parte de los viajeros se encontraban en tránsito hacia otros destinos y no podían ser retenidos indefinidamente en Barcelona sin una acusación formal o indicios claros.

Reunión con el juez de El Prat

La Guardia Civil tiene previsto reunirse en las próximas horas con el juez de guardia de El Prat de Llobregat para exponer el estado de las pesquisas y determinar si queda algún hilo del que tirar.

El objetivo es averiguar si se puede rastrear algún metadato o si las declaraciones de los testigos arrojan luz sobre quién manipulaba su teléfono de forma sospechosa.

Sin embargo, el pesimismo es la nota dominante: sin el dispositivo físico y sin una confesión, vincular a una persona concreta con ese nombre de red wifi es una tarea casi imposible. 

Acciones legales

Turkish Airlines emprenderá acciones legales contra el pasajero que provocó ayer una falsa alerta de bomba en un vuelo con destino a Barcelona si se consigue identificarlo, según ha indicado el vicepresidente de Comunicaciones de la compañía aérea, Yahya Üstün.

"Se han iniciado los trabajados para identificar al pasajero en cuestión e iniciar el proceso legal", ha señalado en la red social X el directivo de la aerolínea.

Tras el incidente, que está siendo investigado por la Guardia Civil, "se llevaron a cabo los registros pertinentes" y no se halló rastro de explosivos, ha detallado Üstün.