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Ya han pasado seis meses desde el trágico episodio que protagonizó un agente en prácticas de la Policía Local de Montornès del Vallès.

Ese 25 de julio del 2025 era un viernes de verano. Pero no uno corriente. Esa noche, el agente en cuestión y su compañera, una interina, debían terminar su turno en pocas horas.

El binomio había pasado una tarde sin graves incidentes, patrullando en el vehículo policial. Habían recorrido prácticamente todo el municipio, de aproximadamente 17.000 habitantes, y, por la noche, se habían acercado hasta el centro para dejarse ver.

Fue en la plaza Pau Picasso, donde se concentran algunos bares y restaurantes que dan vida a la pequeña ciudad, cuando el transcurso de la noche se torció para los dos. Especialmente para el joven de 37 años recién salido del Institut de Seguretat Pública de Catalunya (ISPC).

Un grito de socorro

La investigación de lo ocurrido todavía sigue su curso y se encuentra actualmente en fase de instrucción. Pero diferentes implicados en el proceso y fuentes cercanas al caso han relatado a Metrópoli los detalles de aquel día.

Cinta de los Mossos d'Esquadra frente a la calle Consell de Cent, 200, donde han matado de un tiro en la cabeza a una persona GALA ESPÍN

Ambos agentes se quedaron paralizados cuando, por emisora, escucharon el grito de socorro de un tercer compañero. Un policía --con el arma retirada por motivos personales-- que se encontraba en ese momento en la comisaría, solo.

El hombre, en apuros, lanzó como pudo el llamamiento de auxilio. Fueron apenas unos segundos de pánico antes de que la conexión se cortara. Bastó para que el binomio, que estaba en la céntrica plaza de Pau Picasso, pusiera rumbo a toda velocidad hacia dependencias policiales.

Arrinconado y amenazado

Es necesario mencionar en este punto que los tres agentes afectados por lo que pasó ese 25 de julio eran los únicos efectivos de Policía Local disponibles para todo el municipio de Montornès. 

Cuando los dos agentes accedieron a la comisaría tras llegar en poco más de 20 segundos, en seguida se percataron de que su compañero, el que había pedido ayuda, no estaba en su puesto de trabajo. El hombre debía permanecer en el mostrador principal para registrar denuncias o atender el teléfono de la sala. Pero no estaba allí.

El agente en prácticas empuñó y montó entonces su arma reglamentaria, sabedor de que algo grave estaba sucediendo. Y en efecto.

Cuando se adentró en el pasillo interior que da a la cocina, tras girar una esquina, se encontró con una escena que difícilmente podrá olvidar: un joven armado con un cuchillo había arrinconado a su compañero, que a duras penas se defendía con la extensible.

Mohamadou, un joven de 22 años

El agresor se llamaba Mohamadou Diawara, era de origen gambiano y tenía 22 años. Vivía con su madre y sus hermanos en el barrio de Montornès Nord, el más conflictivo del municipio. Una zona que algunos residentes describen a este medio como un "gueto", con una alta presencia de inmigración.

Mohamadou ya había tenido un encontronazo con los agentes aquella tarde. Tan solo unos momentos antes de la escena en comisaría, los agentes que estaban patrullando en el vehículo policial por el barrio se percataron de que Mohamadou estaba increpándolos con violencia desde el balcón de su casa, en la calle del Nou d'Abril

El joven, que padecía un trastorno mental diagnosticado, estaba fumando cuando, al verlos, comenzó a insultarlos con vehemencia sin atender a razones.

Vehículos de la Policía Local de Montornès del Vallès AJUNTAMENT MONTORNÈS

Armado con un cuchillo

Aun así, los agentes decidieron no escalar el conflicto y continuar con sus tareas de seguridad ciudadana, entre las que se encontraba cerrar el acceso al cementerio.

Sin embargo, parece que Mohamadou sí quiso ir más allá. Cogió un cuchillo de su casa y se dirigió a comisaría. A pie. Sin esconder, tal y como se muestra en las imágenes grabadas aquella noche, el arma blanca.

Sin medidas de seguridad

Una vez en dependencias policiales, Mohamadou accedió por la fuerza al interior, empujando con violencia la puerta cristalera principal. Una puerta que, en teoría, no debería ceder tan fácilmente ante cualquiera.

El cómo se adentró en la parte restringida a la ciudadanía parece sacado de una película de humor. Simplemente, giró el pomo de la segunda puerta y entró.

Abatido a tiros

Mohamadou estaba amenazando con el cuchillo al policía, que estaba arrinconado al final de un pasillo de metro y medio de anchura, cuando sus compañeros llegaron al rescate.

La mujer interina intentó disuadir al agresor con la extensible --ya que el personal interino no puede llevar un arma de fuego--. Pero fracasó. El joven de 22 años se giró entonces hacia ellos y empuñó el cuchillo en su dirección, momento en que el agente en prácticas lo encañonó con la pistola.

Tras varios avisos de que soltara el arma y cuando vio que Mohamadou estaba a punto de clavarle el cuchillo a su compañera, el policía disparó y el agresor cayó desplomado.

Pero no fue el único herido. Su compañero arrinconado, justo detrás del joven, recibió el mismo impacto porque la bala atravesó el cuerpo de Mohamadou y lo alcanzó.

Ingreso hospitalario y baja laboral

La intervención duró apenas un minuto, pero las consecuencias fueron devastadoras. El agente en prácticas le taponó la herida a su compañero como pudo hasta que los servicios de emergencia llegaron hasta el lugar junto con Mossos d'Esquadra.

Al hombre lo trasladaron a Sant Pau con un neumotórax y varias costillas fracturadas. El protagonista del suceso, por su parte, cogió la baja tras lo ocurrido, con importantes secuelas a nivel psicológico. El 24 de diciembre se reincorporó al trabajo en otro municipio.

Manifestación ante la comisaría de Montornès del Vallès por la muerte de un joven abatido por un policía Gerard Mateo Crónica Global

Al día siguiente de lo ocurrido, unos 300 familiares, amigos y vecinos de Mohamadou, nacido en Catalunya, se manifestaron en protesta por lo que consideraron un caso de racismo policial en una corta marcha que recorrió varias calles del pueblo y culminó con una concentración ante la comisaría donde falleció el joven.

"Cumplimiento del deber y ejercicio legítimo"

El periplo del agente en prácticas fue largo y duro. El alcalde de Montornès, José Antonio Montero, mostró públicamente su apoyo a la familia del agresor. Ni siquiera se despidió o se dirigió a su agente en prácticas.

Con todo, aunque el Juzgado de Granollers esté investigando al policía por un homicidio imprudente y por un delito de lesiones con agravante por arma de fuego, el atestado de los mossos sobre el suceso fue claro: “La actuación policial se produjo en el marco del cumplimiento del deber y en el ejercicio legítimo de su oficio, protegiendo la vida de un individuo y actuando en legítima defensa”.

Los disparos, según remarcó la policía catalana, fueron “un medio necesario y proporcional para evitar daños irreparables”.

Debate abierto

Más allá del caso concreto y de la instrucción judicial en curso, lo ocurrido aquella noche reabrió un debate incómodo pero recurrente: la seguridad en las comisarías de Policía Local y la precariedad estructural en muchos cuerpos municipales de Catalunya.

En Montornès del Vallès, aquel 25 de julio, solo había tres agentes de servicio para todo el municipio. Uno de ellos, solo en comisaría, sin arma reglamentaria y sin medidas de protección suficientes.

Un escenario que, según fuentes policiales consultadas por este medio, dista mucho de ser una excepción y se repite en numerosos ayuntamientos medianos y pequeños, donde la falta de efectivos y de inversión compromete tanto la seguridad de los agentes como la de la ciudadanía.

Espacios seguros

La ausencia de controles de acceso eficaces, puertas fácilmente franqueables y la posibilidad de que cualquier persona armada acceda sin obstáculos a dependencias policiales pone sobre la mesa la vulnerabilidad de unas instalaciones que deberían ser, precisamente, espacios seguros.

Una carencia que, en este caso, tuvo consecuencias fatales. Aquel disparo no fue el origen del problema, sino el último eslabón de una cadena de fallos previos.

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