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El Ayuntamiento de El Prat de Llobregat ha modificado el tratamiento de los cadáveres de animales no censados localizados en las calles del municipio. El consistorio ha rectificado el procedimiento que se seguía hasta la fecha, después de reconocer que, en casos puntuales, restos de animales pequeños llegaron a depositarse en contenedores grises de la basura.

La rectificación, formalizada a principios de diciembre de 2025, pone fin a un procedimiento que permitía el depósito de cadáveres de animales pequeños en contenedores de basura. La revisión del protocolo se produce tras una denuncia ciudadana que ha forzado al gobierno municipal a revisar y aclarar un ámbito especialmente sensible desde el punto de vista sanitario, ambiental y ético.

La modificación del sistema supone un cambio sustancial respecto al criterio que el propio Ayuntamiento había defendido en una primera respuesta oficial fechada en septiembre.

En una comunicación posterior, el Ayuntamiento ha admitido que, antes de la revisión completa del protocolo, “en algunos casos puntuales se habían depositado restos de animales de tamaño pequeño en los contenedores grises de resto”.

Un gato de una colonia felina en una imagen de archivo Pixabay

Una denuncia activa la revisión

El punto de partida fue una solicitud de información registrada el 25 de agosto de 2025, en la que se pedían explicaciones detalladas sobre qué ocurría con los cuerpos de animales muertos y qué indicaciones se estaban dando a la ciudadanía. En concreto, la solicitud pedía información detallada sobre el tratamiento de los gatos muertos de las colonias felinas, y sobre las indicaciones que realiza el personal de Salud Pública a la ciudadanía respecto de dicho tratamiento.

A partir de ese momento, el asunto pasó a formar parte de un expediente administrativo que obligó a poner por escrito procedimientos que hasta entonces no eran públicos.

En la primera respuesta municipal, con fecha de 10 de septiembre de 2025, el Ayuntamiento defendía que, en el caso de animales no censados o de otros animales encontrados en la vía pública, “si el peso del animal es inferior a 25 kilogramos se deposita dentro de una bolsa cerrada en contenedores grises de resto”. El escrito añadía que el personal municipal “conoce y aplica los procedimientos descritos” y negaba que se dieran instrucciones a los voluntarios para depositar animales muertos en contenedores.

Un gato en una imagen de archivo Pixabay

Un cambio de procedimiento a partir de diciembre

La rectificación oficial llegó semanas después. En una nueva respuesta enviada al denunciante, el Ayuntamiento reconoce explícitamente que “ha habido un cambio en el procedimiento de gestión” y precisa que, desde el 4 de diciembre, "en el caso de animales de compañía no censados o cualquier otro tipo de animal encontrado en la vía pública, la recogida del cadáver lo realiza el servicio de Limpieza viaria y recogida de residuos".

El nuevo protocolo elimina cualquier posibilidad de que los restos animales acaben en contenedores urbanos. Según el escrito municipal, “el cadáver se recoge y se deposita en un frigorífico en el punto limpio municipal para ser recogido posteriormente por un gestor autorizado”, garantizando además que “el procedimiento siempre acabará con una destrucción térmica del residuo especificado”.

Polémica por la quema de gatos

Este no es el primer episodio en el que la gestión municipal relacionada con animales genera polémica en El Prat. En 2024, una “quema controlada” realizada el 29 de agosto en el Parc Nou afectó "gravemente" a una colonia de gatos comunitarios, situada en una zona donde el propio Ayuntamiento había instalado módulos para estos animales, según denunció la fundación animalista FAADA.

Uno de los gatos quemados en la denuncia de FAADA en El Prat FAADA

Según informó la entidad, la actuación provocó la muerte de varios gatos y la hospitalización de otros por quemaduras de distinta gravedad. El caso salió a la luz tras el aviso de una cuidadora voluntaria de la colonia, que alertó de que los trabajos se estaban llevando a cabo “justo en la zona donde el Ayuntamiento tiene ubicados los módulos de gatos comunitarios del municipio”.

La intervención destapó una cadena de contradicciones administrativas. Mientras desde el entorno municipal se trasladó inicialmente que el Ayuntamiento no tenía relación con las quemas, atribuyéndolas a una gestión entre AENA y los bomberos, posteriormente, en un pleno celebrado el 7 de septiembre, se reconoció que el consistorio tenía constancia de las actuaciones y que había representantes municipales presentes.

Además, ese mismo día trascendió la existencia de carteles informativos repartidos por el municipio avisando a la ciudadanía de las quemas, lo que hacía inviable sostener que se desconocía la operación. Desde FAADA se cuestionó duramente la ausencia de un protocolo de seguridad específico para proteger a unos animales que eran responsabilidad directa del Ayuntamiento y se anunció la presentación de una denuncia por unos hechos calificados de “especialmente inaceptables”.

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