Christian, el joven de 19 años que murió en Vilafranca
La madre de Christian, un joven de 19 años que murió en Vilafranca, exige respuestas: "Le dieron algo adulterado"
En una entrevista con Metrópoli, Marián denuncia que, después de un año de la muerte de su hijo, todavía no sabe la causa exacta; el joven falleció tras consumir Tranxilium, un medicamento que un traficante de drogas le vendió de forma ilegal
A Marián se le paró la vida el 4 de febrero de 2025. Recuerda ese día como si fuera ayer. Fue el último que habló con su hijo, Christian. Madre e hijo estuvieron intercambiándose mensajes por WhatsApp hasta la madrugada, como solían hacer a diario. La diferencia esa vez es que Christian no se despertó por la mañana.
Al joven de 19 años lo encontraron muerto en la cama por la mañana. Su abuela, con quien vivía el chico junto a sus dos hermanos en Vilafranca del Penedès, fue a despertarlo a su habitación cuando se lo encontró fallecido.
Desde entonces, su madre Marián no descansa. Así lo ha contado a Metrópoli la mujer que ahora vive en el barrio de La Mina de Sant Adrià de Besòs con su marido. Relata que su hijo había tenido problemas con las drogas en el pasado, pero ya había superado esa oscura etapa de su vida. Y apunta a un hombre como responsable de su muerte.
Christian, el joven de 19 años
Marián todavía espera, después de un año, saber exactamente qué fue lo que hizo que su hijo sufriera una parada cardiorrespiratoria esa madrugada. La investigación descartó el suicidio y también cualquier signo criminal. Pero, como ella misma defiende ante este medio, "un chico tan joven no se muere porque sí".
Christian, el joven fallecido, junto a su perro
Cuando la policía y los servicios de emergencia llegaron al domicilio ese martes se percataron de que junto a la mesita de noche del joven, al lado de la cama donde falleció, había un medicamento que Christian no tenía recetado: Tranxilium.
El Tranxilium es un medicamento que pertenece al grupo de los tranquilizantes, ansiolíticos y derivados de las benzodiazepinas. Se toma cuando alguien atraviesa un estado de ansiedad o depresivo. Ninguno era el caso de Christian.
Una vida normal
El joven de 19 años residía en el piso de su abuela, en la calle Sant Jordi de Vilafranca, junto a sus hermanos. Los tres habían sido niños tutelados, pero Marián nunca dejó de ir a verlos, por lo menos cada fin de semana.
Su relación con sus hijos no podía ser mejor. Christian, como ella explica, era un niño muy "familiar". "Le daba mucha vida a esa casa y tenía una vida muy normal". Iba y venía de la casa y estaba estudiando a distancia para ser auxiliar veterinario de animales exóticos. También poseía el título de adiestrador canino y se estaba sacando el carnet de conducir.
Su vida, por lo tanto, se había encauzado después de haber pasado una mala época enganchado a las drogas.
Un camello
Fue tras la tragedia que Marián supo que Christian le había comprado ese Tranxilium a un "camello" del barrio. Un hombre más que conocido por la zona de l'Espirall por los trapicheos y el menudeo que protagoniza.
"Pienso que le dio algo adulterado que le provocó la parada cardiorrespiratoria", afirma Marián. De hecho, en el informe de la autopsia, las conclusiones definitivas de la muerte quedaban "en espera" de recibir otros resultados complementarios.
Christian, el joven fallecido en Vilafranca
Un "mareo" administrativo
La madre del fallecido Christian no habla de con rabia ni con ira. Habla con tristeza. Alguna vez se ha cruzado por Vilafranca a este traficante de drogas. De lejos. "He llegado a casa de mi madre llorando después de verlo". Por impotencia. Por injusticia.
Desde entonces, Marián vive instalada en la duda. Nadie ha podido decirle con certeza qué ocurrió exactamente aquella madrugada del 4 de febrero. La causa de la muerte sigue pendiente de esos análisis complementarios que, un año después, aún no han arrojado una respuesta definitiva.
La policía y los juzgados, además, la "marean". "Cada día me pongo en contacto e intento que me den respuestas, pero nadie lo hace", denuncia la agotada madre.
Preguntas sin respuestas
Lo único claro para ella es que su hijo no debía tener acceso a ese medicamento. Que alguien se lo vendió sin receta. Y que Christian, con solo 19 años, apareció muerto con un ansiolítico ilegal junto a la cama.
Mientras tanto, el hombre al que señala como el vendedor del fármaco continúa en el barrio, según relata la madre, y la investigación sigue sin cerrar. Christian, en cambio, ya no está. Y su madre sigue esperando respuestas que, de momento, nadie le ha dado.