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El pueblo perfecto para hacer una escapada en invierno cerca de Barcelona: calles medievales y encanto histórico

Aunque su estética lo convierte en un escenario reconocible, fue uno de los enclaves del rodaje de Ocho apellidos catalanes

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En el corazón del Bajo Ampurdán, en la provincia de Girona, se encuentra Monells, uno de los pueblos medievales mejor conservados de Catalunya. Su imagen, prácticamente intacta desde hace siglos, transmite la sensación de estar ante un lugar detenido en el tiempo, donde la historia se percibe en cada fachada y en cada adoquín.

Aunque su estética lo convierte en un escenario reconocible, fue uno de los enclaves del rodaje de Ocho apellidos catalanes, Monells mantiene un carácter sereno y alejado de la masificación turística. Durante el invierno, cuando el flujo de visitantes disminuye, el pueblo muestra su versión más genuina, envuelto en una luz suave que realza el color de la piedra antigua.

Historia y naturaleza en perfecta armonía

Monells se sitúa junto al entorno natural de Les Gavarres, un paisaje que refuerza su atmósfera tranquila y rural. Esta proximidad entre patrimonio y naturaleza convierte al municipio en un destino ideal para quienes buscan desconectar sin renunciar al valor histórico.

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El casco antiguo, completamente empedrado, se recorre sin prisas. El trazado irregular de sus calles invita a perderse y a descubrir rincones que parecen diseñados para el asombro, con perspectivas que cambian a cada paso y conservan intacto el espíritu medieval.

Calles que evocan siglos de historia

Uno de los puntos más representativos es la Calle del Arcs, un pasaje gótico cubierto por arcadas centenarias que enlazan antiguas viviendas de piedra. Su estética, sobria y monumental, recuerda a escenarios de ficción medieval y conduce directamente a uno de los espacios más emblemáticos del pueblo.

Al final del recorrido aparece la Plaza del Oli, un enclave lleno de encanto donde las enredaderas cubren las fachadas y las arcadas proyectan sombras sobre la piedra amarillenta. Entre los siglos XIV y XV, esta plaza acogía el mercado medieval, una función comercial cuyo legado aún se percibe en la atmósfera del lugar.

El corazón social de Monells

Desde la Plaza del Oli, el pasaje del Doctor Oliva desemboca en la Plaza Jaume I, considerada la plaza mayor y el centro neurálgico del municipio. Es uno de los espacios más fotografiados, rodeado de edificios de piedra con soportales que refuerzan su carácter histórico.

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Hoy, la plaza acoge pequeñas terrazas y bares donde resguardarse del frío y disfrutar de la gastronomía local. En invierno, la calma se impone y el ambiente resulta especialmente acogedor, con menos ruido y una sensación de intimidad difícil de encontrar en otros destinos más concurridos.

Un legado medieval que sigue vivo

El recorrido por Monells culmina en la Iglesia de San Genís, un templo del siglo XI que combina elementos románicos y góticos y que resume la evolución arquitectónica del pueblo a lo largo de los siglos.

Aunque el núcleo urbano se desarrolló originalmente en torno a un castillo románico, del que solo se conservan algunos restos de muralla, Monells no necesita grandes monumentos para explicar su pasado. Son sus calles, sus plazas y sus casas las que narran una historia que ha sabido preservarse con el paso del tiempo.

Una escapada invernal con encanto

Monells se consolida como una escapada ideal desde Barcelona, perfecta para un fin de semana de invierno. La cercanía con la ciudad, unida a su autenticidad y tranquilidad, lo convierte en un destino accesible y distinto.

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En los meses fríos, cuando el ritmo se ralentiza y el silencio se apodera de las calles, pasear por Monells es una experiencia que permite viajar al pasado sin recorrer grandes distancias, disfrutando de un patrimonio que se mantiene sorprendentemente intacto.