Mientras las playas del litoral catalán lidian con los restos de los últimos temporales, el interior de Catalunya ofrece una estampa radicalmente distinta: el silencio blanco y el cristal del hielo.
Cerca de Ripoll, en el municipio de Campdevànol, la famosa Ruta dels 7 Gorgs ha experimentado su transformación anual más espectacular. Lo que en verano es un hervidero de bañistas buscando refugio del calor, en febrero se convierte en una postal de cuento nórdico donde el agua, el musgo y el hielo son los únicos protagonistas.
Un itinerario circular entre cascadas congeladas
La ruta, que sigue el curso del Torrente de la Cabana, es un itinerario circular de aproximadamente 8 kilómetros con un desnivel moderado de 340 metros. Aunque se puede completar en unas tres horas, la belleza de los saltos de agua invita a dedicarle la mañana entera. En esta época del año, la ausencia de multitudes permite disfrutar del sonido del bosque y del crujido del hielo bajo las botas, una experiencia casi meditativa.
Imagen de Campdevànol
El recorrido comienza en el área de descanso de la Font del Querol. Desde allí, un sendero bien señalizado guía a los excursionistas a través de siete pozas naturales, cada una con su propia personalidad:
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Gorg de la Cabana: La primera parada requiere un pequeño desvío y un descenso técnico con cuerdas, pero la recompensa es una cascada imponente que suele ser de las más tranquilas.
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Gorg de la Tosca: Posiblemente la más icónica en invierno. El contraste entre sus aguas verdes profundas y las rocas tapizadas de musgo adquiere un aire mágico cuando las salpicaduras de la cascada se congelan en las ramas circundantes.
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Gorg de l'Olla y de la Bauma: Formaciones circulares y cuevas naturales que, con las bajas temperaturas, presentan impresionantes estalactitas de hielo colgando de las cornisas rocosas.
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Gorg del Forat y Petit del Colomer: Rincones más íntimos y discretos, ideales para observar cómo la vegetación queda atrapada en el hielo.
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Gorg del Colomer: El gran final. Con un salto de agua de entre 10 y 15 metros, es la poza más espaciosa y majestuosa del recorrido.
La Ruta dels 7 Gorgs en Campdevànol / CREATIVE COMMONS - PISU FITER
Consejos para un invierno seguro en la montaña
A pesar de ser una ruta de dificultad moderada, el invierno añade factores de riesgo que no deben ignorarse. El Ayuntamiento de Campdevànol y los guías de montaña de la zona insisten en el uso de calzado con buena adherencia (botas de montaña, nunca zapatillas urbanas), ya que el terreno suele estar embarrado o presentar placas de hielo traicioneras en las zonas de umbría.
Además, cabe recordar que, para preservar este frágil ecosistema, el acceso está regulado. Si planeas visitar la zona en fin de semana, es obligatorio reservar previamente el tique de acceso (6 euros para mayores de 12 años) a través de la web oficial del Ayuntamiento. Este pequeño importe contribuye al mantenimiento de los senderos y a la gestión del aforo, que en invierno es mucho más reducido para garantizar la tranquilidad de la fauna local.
Lejos de las rutas de esquí masificadas, la "Ruta dels 7 Gorgs" se postula como la alternativa perfecta para quienes buscan bienestar a través del contacto directo con la naturaleza salvaje. El frío seco del Ripollès y el paisaje de agua cristalina ofrecen una desconexión total del ritmo frenético de Barcelona. Al terminar la ruta, el área de pícnic junto al Colomer o los restaurantes de Campdevànol son el lugar ideal para entrar en calor con un buen plato de cocina de montaña.
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