Sabadell se despide definitivamente del emblemático Centro de Estudios Musicales Especializados (CEME). El Ayuntamiento ha aprobado la concesión de una licencia de obras mayores y de cambio de uso para el edificio situado en el número 81 de la calle Espirall. La decisión supone el cierre formal de una de las instituciones culturales más significativas del centro de la ciudad.
La decisión, aprobada en la Junta de Gobierno local celebrada este lunes, 9 de febrero, autoriza el derribo parcial del edificio y supone la transformación del inmueble que, durante casi cuatro décadas, albergó uno de los centros culturales más emblemáticos del municipio vallesano.
Con este trámite urbanístico, la propiedad del edificio, que recuperó el control del inmueble en junio de 2025 tras el cierre de la escuela, tiene ahora vía libre para destinar el espacio a nuevos fines residenciales, borrando así la huella de la que fue considerada la segunda institución musical de referencia en la ciudad, solo por detrás del Conservatorio. La autorización del consitorio permite convertirlo en un edificio residencial unifamiliar.
El fin de una era en la calle Espirall
La aprobación del cambio de uso pone fin a una auténtica institución que durante años formó a miles de personas que pasaron por sus instalaciones. Además, supone una pérdida para el tejido cultural sabadellense. El desenlace comenzó a fraguarse a mediados del año pasado, cuando el equipo directivo del CEME anunció que no podía hacer frente a la compra del edificio, una condición impuesta por la propiedad para asegurar la continuidad del centro.
La fachada del edificio del antiguo CEME de Sabadell
Durante 37 años, el CEME operó en régimen de alquiler, convirtiendo la calle Espirall en un hervidero de actividad artística. Sin embargo, la presión del mercado inmobiliario en el centro de la ciudad hizo inviable la continuidad del proyecto pedagógico.
El cierre, materializado en junio de 2025, dejó a cerca de 200 alumnos y a una comunidad de familias y profesores huérfanos de un proyecto pedagógico singular en el municipio. En aquel momento, Edu Medina, miembro del equipo directivo, resumía el sentir del centro. "Han sido 37 años maravillosos. Hemos tenido el privilegio de vivir de cerca la evolución musical y personal de muchas generaciones. Cerramos la etapa con mucho amor y el cuidado que se merece", afirmó en un comunicado.
De aulas a vivienda
El edificio de la calle Espirall se había convertido en un punto neurálgico para la formación artística en Sabadell. En el interior de sus paredes se desarrollaron programas pioneros como 'Mini Músics' (iniciación para bebés desde 1 año) o clases de música moderna.
Además, el centro se distinguió por su enfoque transversal, ofreciendo desde musicoterapia clínica (individual y grupal) hasta un innovador programa que fusionaba el aprendizaje del inglés con el lenguaje musical. Esta diversidad convirtió al CEME en una cantera inagotable de talento para las bandas, orquestas y el propio Conservatorio de la ciudad.
La imposibilidad económica de la escuela para adquirir el inmueble forzó una despedida emotiva con conciertos y "micros abiertos" en la calle, pero dejó en el aire el destino del edificio. Con la luz verde municipal al cambio de uso, el edificio del número 81 se integrará en el mercado inmobiliario del centro de la ciudad, por lo que Sabadell despedirá cualquier rastro de los carteles que hoy en día siguen recordando la presencia de la antigua escuela musical.
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