Un vehículo de la Policía Local de Montgat
Abandono en la Policía Local de Montgat: servicios de un solo agente y seguridad en manos del 112
Con una plantilla de apenas 14 efectivos, sin anexo policial, una parte del cuerpo denuncia una parálisis total; el Ayuntamiento rechaza todas las mejoras económicas y operativas en la mesa de negociación
Más: Andreu Absil, alcalde de Montgat: "Somos una playa metropolitana y su desaparición implica graves pérdidas económicas"
Noticias relacionadas
La seguridad en el pequeño municipio de Montgat atraviesa uno de sus momentos más críticos. Tras años de degradación de las condiciones laborales, agentes del cuerpo se han puesto en contacto con Metrópoli para denunciar una gestión política que califican como un "muro" infranqueable.
Con una dotación real de apenas 14 efectivos para dar servicio a una población de casi 13.000 habitantes, el cuerpo se ve obligado a operar bajo mínimos de forma sistemática.
Una sola patrulla por noche
La realidad cotidiana en la jefatura es, describen los afectados, alarmante: es habitual que el cuadrante se cubra con una sola patrulla de dos agentes para todo el término municipal o, en situaciones todavía más extremas, con un único agente de servicio.
En estos casos, la operatividad desaparece por completo, ya que por motivos de seguridad el efectivo debe permanecer encerrado en las dependencias policiales, limitándose a derivar cualquier llamada de emergencia ciudadana al 112 al no poder intervenir en la calle sin apoyo.
Lo relatan a este medio diversas fuentes internas de la plantilla y agentes que recientemente han abandonado el cuerpo. La situación, dicen, ha llegado a un punto de no retorno: "El verano pasado tuvimos servicios con un solo agente encerrado en comisaría por falta de personal", explican con preocupación.
Exterior de la comisaría de la Policía Local de Montgat
Una estampa "inédita"
Esta estampa, calificada de "inédita" por los veteranos que llevan décadas en el cuerpo, es el síntoma de una enfermedad crónica: la falta de inversión y la escasa voluntad política, dicen, para reforzar la Policía Local.
Mientras la población ha crecido hasta los 13.000 habitantes, la patrulla de servicio sigue siendo la misma que cuando el municipio tenía apenas 8.000: una única unidad para todo el pueblo.
Una comisaría "trampolín"
Esta precariedad operativa tiene su origen en una fuga de talento constante que ha convertido a la Policía Local en una "comisaría trampolín".
El alcalde de Montgat, Andreu Absil, durante una presentación de la temporada de playas metropolitanas
Ante la ausencia de un Anexo Policial que regule sus funciones y derechos, los agentes utilizan Montgat como un lugar de paso: una vez finalizada su formación, huyen hacia municipios vecinos con mejores condiciones. "De los últimos 15 agentes, apenas quedan activos los veteranos que superan los 50 años", señalan fuentes internas.
El Ayuntamiento parchea estas vacantes recurriendo a la figura del interino, a menudo sin la formación técnica adecuada para patrullar, lo que agrava la presión sobre los pocos veteranos que quedan.
La ley, de 1991
En una entrevista con Metrópoli, el alcalde, Andreu Absil, señalaba que el Ayuntamiento intenta paliar la situación. "Hay tensiones, como en muchos sitios. Se están aplicando adecuaciones salariales para corregir desigualdades: no puede ser que alguien de un plan de ocupación de seis meses cobre más que una persona con 30 años de servicio".
En esta línea, seguía Absil, "se hizo un estudio con la Diputació de Barcelona, se habló con el comité y fue el propio comité quien estableció el orden. Intentamos así consolidar salarios y no depender de horas extra", aseguraba, para añadir que se quería ampliar la plantilla "gracias a la tasa de reposición, con el objetivo de poder tener dos patrullas por la noche".
El alcalde de Montgat pedía actualizar la ley: "Es que la ley de policías locales es de 1991 y necesita actualizarse. No puede ser que un municipio forme policías y se vayan a los dos meses. Se enfrentan, además, al mismo conflicto muchas veces --la multirreincidencia-- y eso desmotiva. Los jueces aplican la ley que hay; si se quiere otra, hay que legislarla", clamaba Absil.
Negociaciones estancadas
Por si fuera poco, el malestar instalado entre los agentes se acrecentó el pasado miércoles, 18 de febrero, tras la última reunión entre el sindicato SPC y la administración.
En el encuentro, la regidora de Recursos Humanos se mostró tajante al negar cualquier incremento en el complemento de nocturnidad, afirmando que ya se considera incluido en el sueldo actual y remitiendo a los agentes a los tribunales si desean reclamarlo.
Sin complementos
La asfixia económica de los agentes no se limita al salario nocturno. La administración ha cerrado la puerta a reconocer dietas en servicios de fin de semana o jornadas maratonianas de 12 horas alegando una supuesta falta de dinero, sugiriendo de forma categórica que estos gastos ya deben entenderse cubiertos por el concepto de "singularidad".
Un agente de la Policía Local de Montgat en un control de seguridad
Incluso derechos básicos como el tiempo de descanso están en el aire: el consistorio se niega a garantizar por convenio una hora para comer o cenar, dejando el tema pendiente de informes externos.
Esta negativa se extiende al pago de festivos especiales como Nochevieja o Sant Joan; el Ayuntamiento rechaza abonar el complemento de 101 euros si el servicio ya estaba previsto en el cuadrante, forzando a los agentes a aceptar que una reforma del convenio podría implicar perder otros derechos ya adquiridos.
Una jefatura que no despierta simpatías
La llegada del nuevo Inspector jefe, David Hidalgo, en 2025 no ha sido tampoco del agrado de todos. Las fuentes consultadas para este artículo aseguran que Hidalgo --proveniente del cuerpo de Mossos d'Esquadra-- "ha venido con el objetivo de fiscalizar a los agentes en lugar de mejorar las condiciones".
Las críticas se centran en una gestión basada en instrucciones burocráticas constantes --controles de material, de vehículos y notas informativas por cualquier nimiedad-- mientras se ignoran las carencias estructurales.
"Si tenemos un detenido, el pueblo se queda sin policía"
La precariedad operativa tiene consecuencias directas en la seguridad ciudadana. Al contar con una sola patrulla, cualquier intervención relevante deja al municipio desprotegido.
"Si detenemos a alguien, tenemos que leerle los derechos, llevarlo al médico a Badalona y luego trasladarlo a los Mossos en Premià de Mar. Eso son tres o cuatro horas en las que, pase lo que pase en Montgat, no hay ni un solo policía disponible", relatan agentes que han vivido esta situación recientemente.
"Golpe de juzgado" para conseguir mejoras
La relación con el Ayuntamiento se define, llegados a este punto, como una batalla judicial permanente. Agentes aseguran que cualquier mejora, por pequeña que sea, ha tenido que conseguirse tras ganar sentencias en el contencioso-administrativo.
Un vehículo policial en Montgat
"El protocolo del consistorio es dar largas, no contestar a los recursos y esperar a que un juez les obligue a pagar. Saben que van a perder, pero prefieren alargar el proceso años", denuncian.
Incluso se apunta a un uso "represivo" del régimen disciplinario, contratando presuntamente a la División de Asuntos Internos (DAI) de los Mossos d'Esquadra para instruir expedientes a agentes críticos.
"Es una persecución para silenciar a quienes denuncian irregularidades en procesos selectivos o casos de acoso que el Ayuntamiento prefiere archivar", sentencian desde el entorno de la plantilla.
Sin respuesta institucional
Consultado al respecto ante esta grave crisis, el consistorio ha optado por el blindaje informativo: alcaldía firmó una resolución inadmitiendo la petición de información de este medio alegando que las consultas sobre la falta de patrullas o la fuga de agentes son simples "opiniones" y no información pública.
Un portazo que deja a la Policía Local de Montgat en un callejón sin salida, con una plantilla quemada y una seguridad ciudadana que pende de un hilo.