Nada Itrab en una entrevista con Metrópoli

Nada Itrab en una entrevista con Metrópoli Òscar Gil Coy Barcelona

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Nada Itrab (22), la joven de L’Hospitalet que sobrevivió a un secuestro en Bolivia con 9 años: “Estuve siete meses sufriendo abusos sexuales”

La mujer relata en su libro 'Yo soy Nada' una experiencia en una secta de la selva boliviana, en la que también sufría esclavitud laboral con jornadas de 18 horas diarias en una plantación de coca

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La vida, a veces, es un ejercicio de resistencia. Y Nada Itrab es una experta en ello. A los cuatro años viajó desde Tetuán (Marruecos) a L’Hospitalet de Llobregat, y fue en el barrio de La Florida donde le tocó convivir, junto a su familia, entre los retales de pobreza extrema.

“Vivíamos muy bien pero, al mudarnos a España, todo fue a peor: no había comida, no teníamos apenas agua, no podíamos pagar el alquiler… estábamos en una vulnerabilidad límite”, cuenta Nada en una entrevista con Metrópoli.

Pero eso no es lo peor que le esperaba a aquella niña. Con tan solo nueve años, la pequeña Nada fue secuestrada y trasladada a una zona de la selva de Bolivia, el 28 de agosto de 2013.

Nada Itrab durante la entrevista con Metrópoli

Nada Itrab durante la entrevista con Metrópoli Óscar Gil Coy

Ahora, sus recuerdos, recogidos en el libro Yo soy Nada (Ediciones B) --recientemente publicado junto a la periodista de sucesos Neus Sala--, viajan entre las agresiones sexuales vividas, la explotación laboral en un campo de coca y el sabor de la supervivencia.

Confianza ciega

Su mayor pesadilla tenía nombre y apellidos. Grover Morales, quien fingió ser un “vecino modelo”, terminó convirtiéndose “en un monstruo de verdad”, tal como relata Nada.

Morales tenía el objetivo de convertirse en “el líder de una secta” en la selva boliviana, y para ello necesitaba a una niña con la que casarse y constituir así su “mandato”, aunque esto último se descubriría más tarde, a toro pasado.

Antes de saberlo, Grover "parecía un santo". Ofrecía comida a la familia de Nada, saludaba a todos los vecinos, y de forma orgánica, comenzó a entablar una amistad con su vecindario.

Secuestro en Bolivia

“Se aprovechó de que no teníamos ni para comer, y con su aparente buena voluntad me propuso ir una semana de vacaciones a Bolivia, que era su país de origen”, explica Nada.

Una vez allí, Morales les comentó que cogerían unas joyas que él tenía en su casa y las trasladarían a España para venderlas y sacar rédito económico para todos. “Decía que con mi presencia no nos pararían tanto en los controles en el aeropuerto”, recuerda. Y los padres de Nada, aceptaron con un poder judicial este traslado.

Nada Itrab durante la entrevista con Metrópoli

Nada Itrab durante la entrevista con Metrópoli Óscar Gil Coy

Aunque la historia dio un giro de 180 grados. “El momento más fuerte fue estando ya en Bolivia, cuando él fue al baño y rompió toda mi documentación, ahí supe que estaba atrapada para siempre”, cuenta Nada. Y el calvario solo hizo más que empezar.

Vida en una secta

Morales sabía lo que hacía en todo momento. Tras acabar con la documentación, bautizó a la menor con el nombre de Evelyn y se la llevó a la secta en la selva, donde viviría un auténtico horror que duraría siete meses.

La familia denunció en una comisaría de los Mossos d'Esquadra de L’Hospitalet el secuestro al enterarse que, su hija, probablemente no volvería.

En paralelo, Nada ya vivía esclavizada. “Me levantaba al salir el sol en medio de una cabaña, y me dirigía con mi machete a la plantación de coca, trabajando alrededor de 18 horas diarias”, relata.

Objeto de abuso

Durante su estancia en una zona difícil de ubicar en la selva boliviana, Nada experimentó todo tipo de actuaciones que, en palabras de la periodista Neus Sala, incurrían en todos los delitos habidos y por haber.

No obstante, mientras estaba sometida a múltiples violaciones, maltrato físico, psicológico y laboral, Nada creía que si trabajaba duro le darían dinero para poder viajar de nuevo a España y poder estudiar.

“Tenía tanta manipulación dentro que pensaba que trabajar de sol a sol me haría tener un poco de sustento económico para comprarme un billete y escapar”, cuenta.

Eso jamás ocurrió. Su salvación se la debe a un operativo de la Guardia Civil, que encontró a una menor que había vivido capítulos tan oscuros como un apuñalamiento en una pierna. “Tuve que sacarme el arma yo misma”, destaca.

Una investigación complicada

Este caso, que atemorizó a todo el país, se complicó en el momento del rescate. El dispositivo liderado por el ahora comandante José Miguel Hidalgo se interrumpió por las lluvias torrenciales, aunque solo prolongó lo que sucedería después.

“Hubo un momento en que la policía internacional y española estaban a punto de alcanzarlos, y gracias a una llamada telefónica que hicieron los secuestradores con móviles pinchados, pudieron encontrarme", declara.

Los militares de Bolivia se comunicaron con los patrones de la coca para pedir ayuda e interrumpir la salvación de Nada, pero estos se rebelaron. A Grover, lo maniataron y lo metieron en un cofre; a Nada, la mantuvieron a punta de pistola toda la noche. No querían que nadie entrara o saliera de allí.

Nada Itrab, en la entrevista con Metrópoli

Nada Itrab, en la entrevista con Metrópoli Óscar Gil Coy

Al día siguiente, aparecen dos helicópteros. Una policía boliviana le pregunta si ella es Nada, y como vivía bajo el nombre de Evelyn, no supo qué decir. Fue al aparecer el Capitán Hidalgo y su “acento español”, cuando Nada reconoció “estar en casa”. “Sí, soy Nada”, le dijo.

Los patrones dejaron en libertad a Nada a cambio de 500 kilos de azúcar, y el intercambio se produjo en cuestión de segundos, por el riesgo que suponía esta transacción.

Sin papeles

Neus Sala es una reconocida periodista de sucesos, y llega a la vida de Nada cuando relata su caso en el programa Crims.

A Sala le interesaba saber qué había sido de esta chica que, con nueve años, tuvo que pasar un secuestro, y qué hacía en su día a día, en ese momento con la mayoría de edad recién cumplida.

“A Neus le alarmó que, nueve años después, todavía siguiera sin papeles y sin los derechos de una persona víctima de trata que te pertenecen”, explica Nada.

El sufrimiento de Itrab no cesó una vez volvió a Barcelona. Cuando llegó aquí, se encontró con un entramado burocrático que le dio más quebraderos de cabeza y acrecentó su experiencia traumática.

Infierno tras regresar

“Cuando regresé a L’Hospitalet, nadie me había dicho nada, he pasado muchos años sin saber que era una víctima, hasta que llegó Neus”, comenta Nada.

Itrab pasó tres años y medio en un centro de menores, hasta que la Generalitat la devolvió con sus padres, quienes enfrentaban un delito de abandono de menores.

“Me devuelven a la misma casa de donde me habían secuestrado, en las mismas condiciones, sin agua… en el informe aparece que se sabe que hay situaciones de violencia en el hogar que me podrían afectar en un futuro”.

Nada Itrab, en su entrevista con Metrópoli

Nada Itrab, en su entrevista con Metrópoli Óscar Gil Coy

La situación llegó a un límite. Indocumentada –podría haber tenido la nacionalidad siendo víctima de trata, pero no era consciente de que lo era porque nadie se lo dijo– y sufriendo agresiones constantes, a Nada se le pasó la idea de quitarse la vida. “Era la primera vez que lo pensé, vi que no había salida”, comenta.

Olvido institucional

“Tuve mucho olvido institucional, los derechos del protocolo Marco para las víctimas de trata no se me dieron, no tuve ni ayuda psicológica ni jurídica”, relata Nada.

El primer pago que hizo para matricularse en la universidad fue con un premio de 500 euros que ganó gracias a sus excelentes calificaciones.

Por ese momento, no manejaba una documentación vigente, aunque ya comenzaba con los trámites para obtenerla, gracias a la ayuda incansable de la periodista.

Nada Itrab, en la entrevista con Metrópoli

Nada Itrab, en la entrevista con Metrópoli Óscar Gil Coy

“Neus contactó con varias personas, con conocidos en la policía, abogados… hasta me puso en contacto con la CIBA”. El centro de soporte a mujeres, ubicado en Santa Coloma, le dio la oportunidad a Nada de tener una nueva realidad alejada de su presente.

Vida actual

En la actualidad, Nada Itrab vive junto a Neus Sala un momento dulce, con la publicación de su libro, con el que intenta “ayudar a miles de personas que viven secuestradas” y alzar su voz hacia un sistema “que deja mucho que desear”.

Además, a sus recientes 22 años estudia Derecho y Relaciones Internacionales, para algún día especializarse en Derecho Penal para todas aquellas personas víctimas de un sufrimiento como el suyo.

Portada del libro Yo soy Nada

Portada del libro "Yo soy Nada" Penguin Random House

Ya desvinculada de todo ese pasado, ahora coge las riendas de su propia vida, y aglutina todas sus vivencias en un mensaje de “resistencia” y de positividad. “Quiero que la gente lea entre líneas”, explica refiriéndose a su obra literaria, mientras recuerda que cada día, para ella, es un regalo.

Respecto a Grover Morales, fue condenado a 17 años de prisión por delitos de trata de personas y abuso sexual, y hace alrededor de tres años, murió asesinado fruto de una trifulca en la cárcel.

Sea como fuere, la vida continúa y, en ocasiones, parece como si Nada hubiese pasado.