Tienda de campaña donde vive Antonio, en Montgat

Tienda de campaña donde vive Antonio, en Montgat METRÓPOLI

Gran Barcelona

Antonio, el "ermitaño" de Montgat que malvive en una tienda de campaña en el bosque junto al colegio de élite Hamelin-Laie

El hombre, un malagueño de 74 años con problemas de salud mental, pernocta desde hace años en la zona; los vecinos denuncian gritos nocturnos, acoso por parte de menores y una "parálisis total" de Servicios Sociales

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Alrededor del colegio internacional de élite Hamelin-Laie de Montgat se desarrolla una historia paralela que nada tiene que ver con una vida de lujo ni exclusividad.

Allí, en una tienda de campaña rudimentaria fabricada por él mismo, malvive Antonio, un hombre de 74 años nacido en Málaga que se ha convertido en el "fantasma" del bosque, ante la aparente impotencia --o desidia-- de las autoridades locales.

Camino para acceder a la tienda de campaña de Antonio

Camino para acceder a la tienda de campaña de Antonio METRÓPOLI

Gritos y episodios de crisis

La alerta ha saltado entre los residentes de la zona, quienes aseguran a Metrópoli que la situación es "insostenible" tanto para la salud del anciano como para la convivencia.

"Se oyen gritos a cualquier hora, incluso por las noches", explican fuentes vecinales. Antonio, que presenta evidentes signos de inestabilidad mental, reacciona con chillidos y frases sin sentido cuando entra en crisis.

Zona boscosa donde malvive Antonio, en Montgat

Zona boscosa donde malvive Antonio, en Montgat METRÓPOLI

Acoso por parte de menores

A esta situación se suma un componente cruel: grupos de niños y adolescentes acuden frecuentemente a la zona para increparle y burlarse de él. Estas provocaciones terminan en episodios de violencia verbal por parte de Antonio, quien se muestra incapaz de atender a razones o indicaciones, viviendo en un aislamiento absoluto desde hace años.

"Tememos que un día pase algo grave o que, simplemente, muera allí solo y nadie se entere hasta que sea demasiado tarde", lamentan los vecinos, que piden ayuda continuamente a la Policía Local del municipio.

Zona boscosa donde malvive Antonio, en Montgat

Zona boscosa donde malvive Antonio, en Montgat METRÓPOLI

Desavenencias en el departamento

A pesar de las constantes llamadas al 112 y de los numerosos informes, según los denunciantes, alertando sobre la vulnerabilidad extrema del anciano, la solución no llega. El foco de las críticas vecinales, de hecho, apunta directamente a la concejalía de Serveis Socials de Montgat.

Según ha podido saber este medio, existe un malestar profundo en el seno del departamento. Fuentes cercanas al consistorio denuncian que la regidora de Serveis Socials se ha separado recientemente de su propio partido político: SOM Montgat.

Las mismas fuentes apuntan a desavenencias con el primer teniente de alcalde encargado de la Seguridad Ciudadana y presidente del grupo municipal, Raül Abad.

Al cierre de este artículo, la regidora de Serveis Socials no había respondido a la petición de información de este medio.

Bajas y rotación de personal

Todo ello ha provocado una altísima rotación de personal y bajas por estrés entre las trabajadoras del departamento, que se ven dirigidas, dicen, por un perfil político sin conocimientos técnicos.

"El caso de Antonio es el ejemplo perfecto de este déficit. Se han derivado informes por activa y por pasiva, pero la respuesta es el vacío", denuncian los afectados por la situación.

Mientras los trabajadores sociales están "al límite", el servicio a la ciudadanía se resiente, dejando casos críticos como el de este hombre de 74 años en un limbo administrativo.

Crónica de una muerte anunciada

Antonio vive rodeado de suciedad, expuesto a las inclemencias del tiempo y sin ningún tipo de seguimiento médico o psicológico efectivo. La Policía Local ha intervenido en decenas de ocasiones, pero su capacidad de actuación es limitada si no hay una orden judicial o una intervención directa de los servicios asistenciales que garantice una plaza en un centro adecuado.

Mientras el Ayuntamiento mantiene el silencio administrativo, Antonio sigue en su bosque, a pocos metros de uno de los colegios más caros de Catalunya, esperando una ayuda que, tras años de informes perdidos en los cajones, parece que no va a llegar.