Una vista de Cadaqués, donde se puede practicar uno de los tipos de turismo de Catalunya / PIXABAY
Parece Grecia, pero es España: uno de los pueblos más bonitos del Mediterráneo con casas blancas donde se refugió Salvador Dalí
Este rincón de la Costa Brava enamoró a artistas como Dalí, Picasso o Duchamp gracias a sus calas transparentes, su casco blanco y el paisaje salvaje del Cap de Creus
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Casas blancas frente al mar, callejuelas empedradas y pequeñas barcas de pescadores flotando en aguas cristalinas. Aunque muchos lo comparan con las islas griegas, este paisaje está en Catalunya.
Se trata de Cadaqués, considerado uno de los pueblos más bonitos del Mediterráneo y uno de los grandes iconos de la Costa Brava.
Ubicado en pleno Parc Natural del Cap de Creus, este pequeño municipio del Alt Empordà ha conservado intacta gran parte de su esencia marinera y artística.
Su aislamiento histórico entre montañas y acantilados ayudó a preservar un entorno que décadas después seduciría a algunos de los artistas más importantes del siglo XX.
El refugio de Salvador Dalí frente al Mediterráneo
El nombre de Cadaqués está inevitablemente ligado a Salvador Dalí. El artista encontró aquí uno de sus grandes refugios creativos y convirtió la pequeña bahía de Portlligat en el centro de su universo personal.
En Casa-Museu Salvador Dalí vivió y trabajó durante décadas junto a Gala.
La vivienda, formada por antiguas barracas de pescadores unidas entre sí, mantiene todavía el peculiar universo del pintor: talleres, bibliotecas, jardines laberínticos y estancias repletas de objetos surrealistas.
Casa-Museu Salvador Dalí
El paisaje del Cap de Creus, con sus formaciones rocosas moldeadas por la tramontana, inspiró buena parte de su obra. De hecho, Dalí llegó a definir Portlligat como “el lugar más bonito del mundo”.
Un pueblo blanco con aire mediterráneo
El casco antiguo de Cadaqués es otro de sus grandes atractivos. Sus calles estrechas y empinadas, cubiertas de piedra y rodeadas de fachadas blancas, recuerdan inevitablemente a muchos pueblos costeros de Grecia.
En la parte más alta se levanta la Iglesia de Santa Maria de Cadaqués, uno de los edificios más reconocibles del municipio. Desde allí se obtienen algunas de las mejores vistas de la bahía y del entramado de casas blancas frente al mar.
Cadaqués
El interior del templo alberga además un espectacular retablo barroco de 23 metros de altura, considerado uno de los más importantes de Catalunya.
Calas transparentes y naturaleza salvaje
Cadaqués también destaca por sus playas y pequeñas calas escondidas. Algunas de las más conocidas son Port d’Alguer, Sagí o la playa de Portlligat, todas ellas rodeadas de un paisaje rocoso y aguas especialmente transparentes.
Playa de Portlligat COSTA BRAVA
La zona ofrece además rutas de senderismo, kayak, vela y submarinismo dentro del parque natural del Cap de Creus, uno de los espacios geológicos más singulares del Mediterráneo.
Muy cerca se encuentra también el Monestir de Sant Pere de Rodes, considerado uno de los mejores ejemplos del románico catalán y uno de los grandes tesoros patrimoniales de Girona.
El pueblo que conquistó a artistas y bohemios
Durante el siglo XX, Cadaqués se convirtió en punto de encuentro de pintores, escritores y artistas internacionales.
Además de Dalí y Gala, por el pueblo pasaron figuras como Pablo Picasso, Marcel Duchamp o Man Ray.
Cadaqués
Esa herencia artística sigue muy presente hoy en galerías, talleres y espacios culturales repartidos por el municipio.
A pesar de su fama internacional, Cadaqués mantiene todavía una atmósfera tranquila fuera de temporada alta.
Pasear por su puerto al atardecer, cenar un suquet de pescado o perderse entre las calles blancas sigue siendo uno de los planes más especiales de la Costa Brava.