Estado actual de la prueba piloto en Cornellà de Llobregat (Barcelona)
Así serán los nuevos bosques urbanos de la Gran Barcelona: más de 200m2 con el 'metodo japonés' contra el calor
La iniciativa busca analizar si este tipo de soluciones puede aplicarse de forma eficaz en ciudades del área metropolitana y aprovechar beneficios como la reducción de temperatura, la mejora del confort térmico y la creación de refugios para la biodiversidad
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El Área Metropolitana de Barcelona pondrá en marcha dos proyectos piloto de pequeños bosques urbanos de crecimiento rápido en Cornellà de Llobregat y Cerdanyola del Vallès con el objetivo de evaluar nuevas estrategias naturales de adaptación al cambio climático en entornos mediterráneos.
La iniciativa busca analizar si este tipo de soluciones puede aplicarse de forma eficaz en ciudades del área metropolitana y aprovechar beneficios como la reducción de temperatura, la mejora del confort térmico y la creación de refugios para la biodiversidad.
Bosques densos y de crecimiento acelerado
Los proyectos se basan en el método desarrollado en los años setenta por el botánico japonés Akira Miyawaki, una técnica de restauración ecológica que permite crear ecosistemas densos y biodiversos con una velocidad de crecimiento hasta diez veces superior a la de un bosque convencional.
Bosque frondoso en imagen de archivo
Este modelo ya se ha implantado en distintas ciudades del centro y norte de Europa y ahora el AMB quiere comprobar su viabilidad en el contexto mediterráneo, marcado por factores como la sequía, las olas de calor y la calidad de los suelos urbanos.
Como paso previo, la administración metropolitana ha elaborado un estudio sobre el potencial de estos bosques urbanos y una guía específica adaptada a las condiciones ambientales y urbanísticas del área de Barcelona.
Los proyectos de Cornellà y Cerdanyola
El primer proyecto piloto se desarrollará en la avenida de los Alpes de Cornellà de Llobregat, donde se habilitará un bosque urbano sobre un talud de 250 metros cuadrados. El espacio está concebido para ofrecer una elevada funcionalidad ambiental con un mantenimiento reducido.
El segundo bosque urbano se ubicará en el parque del Turonet de Cerdanyola del Vallès y formará parte del proyecto europeo NBS4MED, financiado por el programa Interreg NEXT MED 2021-2027. Esta actuación incluirá también actividades educativas para facilitar la transferencia de conocimiento a otros municipios metropolitanos.
Sensores y seguimiento para medir su impacto
Ambos proyectos contarán con sistemas de monitorización para evaluar su funcionamiento y su impacto ambiental y social. Entre las herramientas previstas se incluyen sensores de humedad, cámaras térmicas y observación de polinizadores.
El objetivo es analizar aspectos como la reducción de temperatura, la mejora de la biodiversidad o el uso ciudadano de estos espacios verdes y determinar si el modelo puede reproducirse en otras ciudades mediterráneas.