La calle Còrdova de Sant Roc, en Badalona / ÁNGELA VÁZQUEZ

La calle Còrdova de Sant Roc, en Badalona / ÁNGELA VÁZQUEZ

Gran Barcelona

La guerra entre los Salazar y los Gorreta que acabó con una niña tiroteada en el barrio de Sant Roc de Badalona

Una disputa previa de hace meses entre familiares de ambas partes fue lo que desencadenó una nueva agresión el pasado domingo, 31 de mayo, con el posterior tiroteo que pretendía herir a la nieta de uno de los cabecillas

El suceso: Herida una niña de 10 años en un tiroteo entre familias gitanas en el barrio de Sant Roc de Badalona

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Una nueva riña entre familias gitanas desató el pánico en el barrio de Sant Roc el pasado domingo, 31 de mayo. El hecho que diferenció esta disputa armada de otras tantas fue que la peor parte se la llevó una niña de 10 años: una bala le impactó en el brazo, fracturándole un hueso.

A pesar de que en un primer momento se apuntó --incluso desde la región Metropolitana Norte de los Mossos d'Esquadra-- que lo ocurrido respondía a un ajuste de cuentas por el tráfico de marihuana, Metrópoli ha podido saber que lo que propició el ataque fue una pelea que tuvo lugar hace meses entre las dos partes implicadas: los Salazar, por un lado, y los Gorreta, por el otro.

Mossos d'Esquadra en el barrio de Sant Roc

Mossos d'Esquadra en el barrio de Sant Roc METRÓPOLI

Un botellazo en la cara

Lo ha explicado el entorno más cercano a los implicados y lo han corroborado a este medio fuentes policiales cercanas a la investigación de los hechos. "Unos primos" de los Gorreta de Sant Roc, según las fuentes consultadas, que residen en Santa Coloma de Gramenet tuvieron un encontronazo hace unos meses con miembros de la familia Salazar, durante una visita en el barrio badalonés.

La disputa llegó a las manos y los Gorreta de Santa Coloma terminaron rompiéndole una botella de cristal en la cabeza a uno de los Salazar, tal y como detallan las fuentes policiales.

Desde entonces, los patriarcas gitanos pactaron una serie de medidas con tal de preservar la paz y que el conflicto no escalara. "Se prohibió que los primos de los Gorreta pisaran Badalona durante un tiempo", señalan los testimonios. Hasta que los ánimos se calmaran. Pero los agresores desoyeron a los más ancianos.

Tiroteo en la calle de Còrdova

Fue el mismo día del tiroteo, el domingo, 31 de mayo, cuando el conflicto entre unos y otros volvió a estallar. Los Gorreta, creyéndose por encima de la ley gitana, se "dejaron ver" por el barrio, ignorando el pacto, y fue entonces cuando los Salazar decidieron vengarse por lo ocurrido hacía meses.

Se pelearon, de nuevo, y esta vez los que acabaron heridos fueron los Gorreta: recibieron más botellazos en la cabeza. Pero lejos de que todo quedara ahí, estos decidieron ir más allá, según fuentes cercanas a la investigación, y llamaron a una tercera persona --que nada tiene que ver con ambas familias-- para que perpetrara el tiroteo que encendió todas las alarmas esa tarde.

La calle Còrdova de Sant Roc

La calle Còrdova de Sant Roc METRÓPOLI

Disparó a las niñas

El disparó que impactó en el brazo de la niña de 10 años no fue una bala perdida ni rebotada. El pistolero, que ni siquiera se apeó del coche desde el que inició el tiroteo, enfocó a las dos niñas que estaban jugando en ese momento en la misma calle Córdova donde vive la familia Salazar.

Una de las niñas, de hecho, era la nieta del cabecilla familiar y el principal objetivo del agresor, buscado ahora por los Mossos d'Esquadra y en paradero desconocido. Sin embargo, el hombre falló el tiro e hirió a la otra menor que estaba jugando en la vía pública.

Calma tensa

Tras los hechos, el conductor se dio a la fuga y la familia de la menor herida la trasladó al hospital Esperit Sant de Santa Coloma, desde donde, tras atenderla en primer lugar, la derivaron a Can Ruti. La niña se encuentra, afortunadamente, estable.

Pero lo que más preocupa ahora a vecinos y a policía es lo que pasará en las próximas semanas, ya que ningún episodio de estas características cae en el olvido, pasen los años que pasen.

Por el momento, los patriarcas gitanos, las máximas autoridades de la comunidad, intentan encontrar una solución que permita a los suyos vivir en paz, sin echar mano de la intervención policial. Los Gorreta de Santa Coloma, eso sí, "se han esfumado".

Mossos d'Esquadra y Guardia Urbana reforzaron el domingo la presencia policial en la zona, con las unidades de ARRO y BRIMO desplegadas.